sábado, 24 de septiembre de 2016

Unos gigantes borjanos que han pasado desapercibidos



            En la colección de placas fotográficas de la familia Ojeda, que acabamos de escanear, hemos encontrado estas dos imágenes en las que aparece la comparsa de gigantes y cabezudos de Borja, con un atuendo que no teníamos documentado.
La primera de ellas, corresponde a la procesión del Corpus, en la plaza de San Francisco, que viene a demostrar la presencia en ella, tanto de los gigantes como de los cabezudos. En la otra se ven en la plaza de Santo Domingo. En ambos casos, hemos recortado las fotografías originales, para destacar el vestuario del Rey y la Reina que, hasta el momento había pasado desapercibido y, de hecho, cuando el 27 de septiembre de 2012, publicamos un artículo con los distintos modelos de gigantes que, desde su creación en 1889, habían desfilado por las calles de Borja, no hicimos alusión a esta variante, la más antigua, tras la remodelación del hada y el nigromante originales.

Por ese motivo, hemos creído conveniente volver a reproducir aquel artículo con la adición de los ahora “descubiertos”.




            Como es bien conocido, los primeros gigantes fueron fruto de una iniciativa de D. Baltasar González, en 1889, dentro de las conmemoraciones del I Centenario de la Virgen de la Peana. Fueron realizados, conjuntamente por el ilustre pintor borjano, en colaboración con otro gran pintor y dorador de nuestra ciudad, D. Manuel Urchaga, abuelo de D. Manuel Meler Urchaga, que tenía su taller en la plaza de España. Representaban a un hada y a un nigromante, acompañados por los cabezudos conocidos con el nombre de la “Morica” y el “Berrugón”, financiados por el Sindicato de Riegos de Borja, del que eran propiedad.



            Muy pronto fueron transformados en “Rey” y “Reina”, siendo probablemente su aspecto el que aparece reflejado en las fotografías que hoy damos a conocer, mientras que los cabezudos siguieron siendo los mismos.



            En la primera versión muda de Nobleza Baturra, la filmada en Borja en 1925, llevaban ya otros trajes que, hasta ahora, creíamos que habían sido los primeros realizados después de su transformación. Si se observan con detenimiento estas antiguas imágenes, puede apreciarse que el Rey se toca con corona y lleva barbas de pelo natural, mientras que la reina usa peluca y. curiosamente, no ciñe corona. En cualquier caso, la remodelación se había efectuado a partir del hada y el nigromante. Basta fijarse en las características manos del rey, grandes y huesudas, así como en los pronunciados pómulos de su rostro. Por otra parte, en la reina destacan los brazos descubiertos que ya aparecían en el “hada”.




            A lo largo de la historia de estos gigantes, el vestuario se les modificó en varias ocasiones. En principio, la reina siguió sin corona, como aparece en la fotografía superior en la que luce una peluca con moño, aunque ya la lleva en la segunda.




            También desfilaron con este otro aspecto, en el que el rey ceñía una espada al cinto. Pero, a pesar de todos estos cambios, los gigantes seguían siendo los mismos. Para identificarlos, hay que fijarse en las manos del rey y en el hecho de que el pelo de ambos es “natural”.



            Fue en 1955 cuando se renovaron los gigantes. Acababa de tomar posesión de la alcaldía D. Agustín Aperte y, en el programa de las ferias de ese año, se hacía constar que, a las doce de la mañana del día 21 de septiembre, tendría lugar el Pregón anunciador con participación de “la nueva comparsa de gigantes y cabezudos”. Lo nuevo eran los gigantes que se hicieron a imagen de los anteriores, aunque ya no llevaban pelo “natural”, sino troquelado en las cabezas. El rey aún llevó unos años espada que, más tarde, quedó pronto quedó arrumbada en el almacén municipal que existía en el antiguo convento de dominicos, sobre el que había otras dependencias donde ensayaba la Banda de Música. A la comparsa de cabezudos, integrada por los dos tradicionales, vino a sumarse “El Rana” que era definido como el segundo hijo de los gigantes y cuyo “bautizo” se efectuó otro día de esas mismas fiestas.



            Este era su aspecto en su última época, poco antes de que fueran sustituidos por otros que se hicieron siendo alcalde D. Luis María Garriga.



            Estos gigantes, más toscos como antes hemos señalado, tenían la ventaja de que su estructura interior era, primero de madera y luego de aluminio, por lo que su peso era mucho menor y, por lo tanto, resultaban más manejables.





            Entraron en servicio en 1981 y son los que todavía forman parte de la comparsa, habiendo sufrido, durante sus 30 años de existencia, diversos repintes. El más llamativo fue el que aparece en la fotografía anterior, con un rojo detonante en labios y pómulos.



            A estos gigantes se les unieron en 2011, siendo Alcalde D. Eduardo Arilla Pablo, el “hada” y el “nigromante”, recreados a partir de los gigantes de 1955, los de D. Agustín Aperte. A ellos, se sumaron más tarde los cuatro “gigantillos”, de los que ya hemos informado en diversas ocasiones, y a los que se va a incorporar algún otro.

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