domingo, 16 de octubre de 2016

Peregrinación de la Adoración Nocturna de Borja a Roma


            Nos sugieren nuestros lectores que sigamos publicando fotografías antiguas relacionadas con nuestra ciudad. Por este motivo, hoy damos a conocer esta imagen histórica de la peregrinación efectuada por la Sección de la Adoración Nocturna de Borja a Roma, en 1925, localizada en el archivo de la familia Gracia Rivas.
            El Papa Pío XI había convocado un año jubilar en la ciudad eterna para 1925 y, entre las diversas peregrinaciones programadas desde España, fue organizada una de la Adoración Nocturna, en la que tomaron parte 2.200 adoradores de todas las diócesis, entre los que se encontraban los representantes de la Sección de Borja.
            Hemos encontrado en Ecos del Moncayo la relación de los que partieron desde nuestra ciudad que fueron los sacerdotes D. José Yagüe y D. Mario Foncillas, junto con los seglares D. Antonio Ferrández Chueca, D. Francisco Sanz, D. Celestino Sanz, D. José Ferrández Martínez, Dª María Martínez y las señoritas María Rivas Casanova y Emilia Zaro. A ellos se les unió un grupo, procedente de San Adrián (Navarra) compuesto por Dª Florencia Esparza, D. Fructuoso Munilla, Dª Teresa Munilla y Dª Francisca Arriezu.

            Los trece aparecen en la fotografía que reproducimos, en la que hemos podido identificar a D. José Yagüe que es el sacerdote que está tras la bandera y a D. Mario Foncillas, el tercero por la derecha en la fila inferior. Tiene delante a su sobrina María Rivas. La que está a su lado es Dª María Martínez y, en el extremo, se encuentra Emilia Zaro.




            El lugar en el que fue realizada es el claustro del monasterio de Monserrat, el cual visitaron antes de emprender la marcha desde la estación de Francia de Barcelona, a bordo de un tren especial, en el que los expedicionarios borjanos ocuparon los compartimentos 163 y 164.



            A los peregrinos se les entregó un lazo con los colores nacionales y el distintivo del año jubilar, que aparece descrito en Ecos del Moncayo y del que hemos encontrado una imagen: Sobre fondo azul esmaltado, una Cruz blanca y el globo terráqueo, con el lema de ese Año Santo “Pax Christi in regno Christi”. Rodeando todo, “Anno Jubilaei. MCMXXV” sobre esmalte blanco. Algunos lo llevan ya en la fotografía que estamos comentando.

            Entre fervorosos cantos  y el rezo del Santo Rosario, el tren atravesó la frontera francesa y por Marsella, Cannes, Niza, Montecarlo, Ventimilla, Bordighera, San Remo, Porto Mauricio, Oneglia, Alassio, Savona, Génova, Santa Margherita, Rapallo, La Spezia y Pisa, llegó a Civitavecchia.



            Entre las actividades desarrolladas en Roma destacan las visitas a las basílicas de San Pedro y de San Pablo Extramuros. En la iglesia del Jesu, de la Compañía de Jesús, se celebró una gran vigilia, en la que predicó el obispo de Madrid-Alcalá, D. Leopoldo Eijo y Garay.



            Pero, sin lugar a dudas, el momento más emocionante fue la audiencia concedida por el Papa Pío XI a todos los peregrinos españoles, al que como signo de los tiempos, el improvisado cronista de nuestro semanario le denomina “Papa Rey”, reproduciendo las cariñosas  palabras que dirigió a los expedicionarios, agradeciendo la ofrenda que había realizado la Adoración Nocturna, así como las diócesis de Valladolid y Coria que le habían entregado sus propios regalos.

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