martes, 18 de octubre de 2016

Un borjano herido en el atentado a Alfonso XIII


            El 31 de mayo de 1906 ha pasado a la Historia por ser el día uno de los mayores atentados perpetrados en España, solo superado por las matanzas de Atocha en 2005. Acababa de celebrarse el enlace matrimonial entre Alfonso XIII y la reina Dª Victoria Eugenia, en la iglesia de los Jerónimos de Madrid, con asistencia de numerosas personalidades y representaciones de diferente países de todo el mundo.
            Desde la iglesia, los jóvenes monarcas iniciaron el recorrido hasta el Palacio Real, donde iba a tener lugar la recepción, en medio de una brillante comitiva, escoltada por fuerzas a caballo, en la que figuraban 22 carrozas con los Grandes de España y 12 Príncipes extranjeros. Cubrían la carrera, unidades a pie de la guarnición de Madrid.




            Cuando la carroza real transitaba por la calle Mayor, desde un balcón de la casa que hoy lleva el nº 84, le fue arrojado un llamativo ramo de flores que ocultaba una bomba, tipo Orsini, que hizo explosión, provocando la muerte de 23, 25 o 28 personas (las fuentes varían) y más de 100 heridos.
            Los reyes resultaron ilesos, aunque la carroza sufrió daños que les obligaron a cambiarla, reanudando el recorrido, entre las ovaciones del público, aunque la reina nunca olvidó aquellos trágicos momentos.

            El autor del atentado fue el anarquista Mateo Morral que ya había intentado matar al rey, el año anterior, en París. Pudo huir, pero fue reconocido por el propietario de una venta de Torrejón de Ardoz, el cual avisó a un guarda jurado de una finca cercana y le pidió que le acompañara al vecino cuartel de la Guardia Civil. A partir de ese momento, hay confusión sobre lo ocurrido. Según la versión oficial, no ofreció resistencia pero, cuando se dirigían andando al cuartel, mató al guarda y se suicidó.



            Hasta aquí, el relato de unos hechos que son suficientemente conocidos. Lo que ignorábamos es que, entre los heridos a consecuencia del atentado, se encontraba un joven borjano. Se trataba de Lorenzo Irache Lajusticia, cuyo biznieto nos ha relatado que, en aquellos momentos, estaba destinado en el regimiento de húsares de Pavía y fue alcanzado por la metralla.



            Hemos investigado los hechos y, efectivamente, el citado regimiento, junto con otras unidades, participó en la comitiva. No obstante, al citar a los 15 militares que resultaron muertos, siempre se señala que pertenecían al regimiento de Infantería Wad Ras nº 50, que cubría carrera en la zona donde estalló la bomba. Nada se dice de los heridos, entre los que se encontrarían los miembros de la Guardia Real, por su proximidad a la carroza de los reyes.



            En memoria de las víctimas se levantó un hermoso monumento en el lugar del atentado. Fue demolido por el Gobierno de la II República que, además, cambió el nombre de “calle Mayor” por el de “Mateo Morral”, en homenaje al magnicida. Después de la Guerra Civil, se construyó otro monumento más sencillo que es el que ahora existe junto a la antigua Capitanía General y sede del Consejo de Estado.

            Sirvan estas líneas como recuerdo de aquel luctuoso hecho y demostración de la presencia de borjanos en muchos acontecimientos históricos. Por otra parte, queremos recordar que ese regimiento de Húsares de Pavía, tras diversos avatares, pasó a denominarse, en 1965, Regimiento de Caballería Acorazado, integrándose en la Brigada de Caballería "Castillejos II", siendo trasladado a Zaragoza en 1993.

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