martes, 31 de enero de 2017

Efemérides del 31 de enero


El 31 de enero de 1921 nació en Fuendejalón D. Lorenzo Navascués Aranda. Muy pronto destacó por su extraordinaria voz en las rondas que, en diciembre, recorrían las calles de su localidad natal para cantar bajo los balcones y ventanas de las novias de los quintos del año.
         Cuando sus grandes facultades fueron conocidas en  Borja, le invitaron a sumarse a la rondalla que dirigía Manuel Terrén con la que obtuvo su primer galardón en el Casino Mercantil de Zaragoza.

         Después, con el grupo “Raza Aragonesa” recorrió muchas ciudades españolas y el Sur de Francia. En 1958, se estableció en Bilbao, donde continuó su brillante carrera lo que permitió alzarse, en 1959, con el Primer Premio en el Certamen Oficial de las Fiestas del Pilar de Zaragoza.





         Grabó 19 discos, unos en solitario y otros en compañía de Genaro Domínguez, otro de los grandes joteros de Fuendejalón. También lo hizo con la recordada María Pilar del Real. El Centro de Estudios Borjanos ha ido reuniendo, en los últimos años, la mayor parte de su producción discográfica.



         Lorenzo Navascués fue una persona muy vinculada al sector de la hostelería desde que, en 1964, abriera en Calafell el restaurante “El Cachirulo”. En 1970, inauguró en Zaragoza “La Rinconada de Lorenzo” con el que alcanzó un merecido prestigio a través de su cocina típicamente aragonesa que actualmente sigue rigiendo su familia.

Falleció en Zaragoza el 18 de agosto de 2013. Con él desaparecía uno de los grandes joteros que ha dado nuestra comarca y el último representante de una larga serie que llegó a crear una escuela o estilo propio de Fuendejalón.


El 31 de enero de 1926 falleció en Borja D. Tomás Sánchez Saldaña, nacido en esta misma ciudad en 1856. Licenciado en Ciencias por la universidad de Zaragoza, fue Alcalde de Borja entre el 1 de junio de 1885 y el 1 de julio de 1887, siendo reelegido para un nuevo mandato el 8 de noviembre de 1897, cesando en esta ocasión el 30 de junio de 1899.


Durante su primera etapa en la alcaldía  tuvo que hacer frente a la epidemia de cólera desencadenada en 1885. Gracias a su intensa actividad y al empeño que puso en adoptar eficaces medidas de aislamiento, logró que la incidencia de la enfermedad fuera menor que en otras poblaciones y el número de fallecidos sensiblemente inferior a los que hubo en el brote epidémico desencadenado 30 años antes. Cuando se decretó el fin de la epidemia, le fue rendido un emotivo homenaje, del que se conservan en el archivo de nuestro Centro una fotocopia de los cantares que le fueron dedicados, junto a D. Gaspar Otegui y D. Antonio Fraguas, miembros de la corporación municipal.




Aunque los conocimientos sobre la enfermedad no eran los actuales, se preocupó por mejorar el abastecimiento de agua potable y, con este propósito, construyó la fuente que todavía subsiste en la plaza de España, a la que se dio el nombre de “Fuente de Rivas” en referencia al manantial del que procedían sus aguas que llegaban a través de una canalización subterránea, a diferencia de lo que sucedía con las otras fuentes, entonces existentes, alimentadas con aguas de Sopez, sin las debidas condiciones.
Fue colaborador de Ecos de Moncayo, donde firmaba sus artículos con el seudónimo de “Otro borjano”, defendiendo campañas como la de la construcción del ferrocarril Calatayud-Tudela, o la de un embalse en Morana.

         Debemos recordar, finalmente, que era tío abuelo de D. Carlos Sánchez del Río y que no tuvo descendencia. 

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