jueves, 12 de enero de 2017

Santoral 12 de enero


San Arcadio de Mauritania (siglo III). Nacido en la provincia romana de la Mauretania Caesariensis, fue un ciudadano relevante al que se le encomendó erigir estatuas de los dioses del Imperio. Siendo cristiano, decidió ocultarse para no llevar a cabo este cometido. Pero al ser detenido un familiar, se presentó ante las autoridades confesando su Fe y negándose a ofrecer sacrificios, siendo condenado a muerte. Según la tradición le fueron cortados todos los músculos hasta su muerte, soportando el suplicio con enorme entereza. Discrepan los autores sobre la fecha de su muerte, pues mientras unos afirman que fue martirizado durante la persecución de Valeriano (268) otros la retrasan a la de Diocleciano en el 304.




Santos Tigrio y Eutropio (siglo IV). Tras el destierro de San Juan Crisóstomo ordenado por el emperador Arcadio, se produjo un incendio que afectó a la catedral de Santa Sofía y al senado. Queriendo hacer responsables del mismo, el emperador ordenó iniciar una investigación que encomendó al prefecto Optato, el cual la llevó a cabo con extremo rigor, deteniendo a muchos partidarios del depuesto obispo, entre los que se encontraban el presbítero Tigrio y el lector Eutropio. El primero en ser interrogado fue Eutropio, un adolescente de gran belleza que murió víctima de los terribles tormentos a los que fue sometido. Después interrogó a Tigrio, antiguo esclavo y eunuco, que había sido ordenado sacerdote por San Juan Crisóstomo. Le quebraron todos los huesos de las manos y los pies, sin ningún resultado y, al parecer, sobrevivió al martirio, siendo desterrado a Mesopotamia.



Santa Cesárea de Arlés (siglo VI). Nacida en Arlés (Francia) era hermana de San Cesáreo, obispo de la ciudad, el cual hacia el año 512, fundó un convento femenino del que nombró abadesa a Santa Cesárea. Para ellas escribió una regla y muy pronto cerca de 200 religiosas se acogieron a sus muros. Vivían en rigurosa clausura, dedicadas a trabajos manuales pero prestando también especial atención a su formación intelectual, todo ello bajo la supervisión de esta santa mujer que dejó huellas de su amor a los pobres y de su dedicación a la educación de las jóvenes. Murió hacia el año 529.



San Ferreolo de Grenoble (siglo VII). Fue obispo de Grenoble (Francia), siendo asesinado como consecuencia de sus enfrentamientos con Ebroín, mayordomo de palacio. Según la tradición un sicario lo mató a golpes mientras predicaba a los fieles. Su culto fue confirmado en 1903 por Pío XII.



 San Benito Biscop (siglo VII). Siendo un alto funcionario en la corte del rey Oswiu de Northumbria (Inglaterra), decidió hacerse monje cuando tenía 25 años. En unas tierras que le donó el hijo del rey levantó un monasterio dedicado a San Pedro y, posteriormente, otro bajo la advocación de San Pablo. Ambos se convirtieron en centros culturales de primer orden, dotados con nutridas bibliotecas, con la particularidad de que en su construcción se utilizaron materiales como la piedra y el vidrio que, en aquellos momentos, constituían una novedad. San Benito fue el maestro de San Beda el Venerable y no vaciló en emprender hasta seis viajes o peregrinaciones a Roma, de donde trajo a sus monasterios valiosos códices. Murió el 12 de enero de 690, a los 62 años de edad.        



 San Elredo o Alfredo de Rieval (siglo XII). Nacido en Hexham (Inglaterra) en 1110, sirvió en la corte del rey David I de Escocia, donde llegó a ser mayordomo del palacio. Sin embargo, a los 24 años decidió ingresar en el monasterio cisterciense de Rieval, en el que destacó por su preparación intelectual y santidad, siendo elegido abad de Revesby en 1143, regresando después a Rieval al frente de cuyo monasterio estuvo desde 1147 hasta su muerte veinte años después. Fue autor de diversas obras, entre ellas una vida de San Eduardo el Confesor en el traslado de cuyos restos había intervenido.



San Martín de León o Santo Martino de la Santa Cruz (siglo XII) nació en León hacia 1120, siendo educado en la  Real Colegiata de San Isidoro, donde había ingresado su padre, al quedar viudo. Al morir el padre, emprendió diversas peregrinaciones por España y posteriormente viajó a Roma y Jerusalén, donde sirvió en el hospital que allí tenía la Orden de San Juan. Regresó por Constantinopla e Italia, deteniéndose en Francia donde estudió Teología en varias de las más importantes escuelas. Estuvo también en Inglaterra e Irlanda antes de volver a León, tras cerca de 30 años de ausencia. Allí profesó como canónigo regular en el convento de San Marcelo, donde fue ordenado sacerdote, pasando después a San Isidoro.  Allí dirigió el Scriptorium y escribió un importante comentario sobre el Antiguo y Nuevo Testamento. Rodeado del respeto de todos los que le conocieron y de los propios monarcas leoneses, falleció el 12 de enero de 1203, tras haber vaticinado el día de su muerte. Venerado desde ese mismo instante, fue confirmado en 1959 para la citada colegiata y en 1962 para toda la diócesis.



Beatos Luis Amagasu Uyemon, Pablo Nizhihori Shikibu y cincuenta y un compañeros, mártires (siglo XVII). El 24 de noviembre de 2008, San Juan Pablo II beatificó a 188 mártires japoneses, que vinieron a sumarse a otros canonizados anteriormente. Entre ellos se encontraban los 53 mártires de la comunidad cristiana de Yonezawa, encabezada por los samuráis Luis Amagasu Uyemon y Pablo Nizhihori Shikibu que fueron ejecutados con todos los miembros de sus respectivas familias, incluyendo niños pequeños y sirvientes, con el propósito de erradicar el Cristianismo. Murieron el 12 de enero de 1629, dando ejemplar testimonio de su firmeza en la Fe que habían abrazado, siendo especialmente relevante el comportamiento de los más pequeños, como una hija de trece años del samurai Simón Takahashi que corrió a unirse a su padre, siendo decapitados juntos, o el del niño Cándido Bozo, al que ofrecieron salvarse si renunciaba al Cristianismo, respondiendo: "Si para vivir he de apostatar, no quiero la vida".



San Bernardo de Corleone  (siglo XVII). Nacido en Corleone (Sicilia) el 6 de febrero de 1605, en el seno de una familia humilde, pero muy religiosa, fue zapatero durante su juventud. En el transcurso de un enfrentamiento con otro joven, le provocó graves heridas, teniendo que huir de la Justicia, acogiéndose al derecho de asilo de la Iglesia. Arrepentido de su acción decidió ingresar en la orden de los Hermanos Menores Capuchinos, lo que llevó a cabo en el convento de Caltanissetta, tomando el nombre de Bernardo (antes se llamaba Filippo Latini). Allí desempeñó el oficio de cocinero, llevando una vida de rigurosa penitencia y de extremada piedad y, a pesar de su humildad, alcanzó los más elevado niveles de perfección cristiana, ayudando a todos los que acudían para pedirle consejo. Falleció el 12 de enero de 1667 en Palermo, siendo beatificado por Clemente XIII en 1768 y canonizado por San Juan Pablo II en 2001.



Santa Margarita Bourgeoys (siglo XVII). Nacida en Troyes (Francia) el 17 de abril de 1620, a los 20 años sintió la llamada de Dios, a la que respondió entrando a formar parte de la Congrégation de Notre-Dame de Troyes que se dedicaba a la enseñanza. Margartia creó una comunidad externa y allí ejerció la docencia durante trece años. Cuando el gobernador de Montreal llegó a Francia, en busca de personas que le ayudaran al desarrollo de la colonia canadiense, decidió acompañarle. En 1658 abrió la primera escuela y tras reclutar a nuevas compañeras en la metrópoli fundó la Congrégation de Notre-Dame a la cual se incorporaron también otras jóvenes nacidas en Canadá e incluso indígenas, una de las cuales, Marie Barbier, se convirtió en superiora de la congregación en 1693. Sin embargo, no fue hasta 1698 cuando obtuvo la preceptiva aprobación eclesiástica, pudiendo emitir sus votos la fundadora cuando ya contaba 78 años de edad. Murió el 12 de enero de 1700, tras  ofrecer al Señor su vida a cambio de la salvación de una joven religiosa que estaba gravemente enferma. Fue beatificada por Pío XII en 1950 y canonizada por San Juan Pablo II en 1982.  



Beato Antonio Fournier (siglo XVIII). Nacido en  La Poitevinière (Francia)  el 26 de enero de 1736, fue una de las víctimas de la guerra de la Vandée que siguió a la Revolución francesa. Estaba casado y padre de familia a la que mantenía trabajando como modesto artesano. Fue fusilado el 12 de enero de 1794 cerca de Avrillé, siendo beatificado en 1984, junto a todos los mártires de Angers.



Beato Pedro Francisco Jamet (siglo XVIII). Nacido en Fresnes (Francia) el 12 de septiembre de 1762, estudió Filosofía y Teología en la universidad de Caen y, tras completar su formación religiosa fue ordenado sacerdote en 1787.  Más tarde obtuvo el grado de Licenciado en Teología y en 1790 fue nombrado capellán de la comunidad de Hijas del Buen Pastor de Caen, fundada en 1720. Al estallar la Revolución francesa se negó a prestar el juramento exigido por las nuevas autoridades, siendo detenido. Logró recuperar la libertad y continuó ejerciendo su ministerio pastoral en secreto. Recobrada la normalidad se consagró por entero a la restauración de la Congregación del Buen Pastor y, entre 1822 y 1830, fue rector de la universidad de Caen. Falleció el 12 de enero de 1845, siendo beatificado por San Juan Pablo II en 1987.



San Antonio María Pucci (siglo XIX). Nacido el 16 de abril de 1819 en Poggiola di Vernio (Italia), ingresó en 1837 en el convento que la Orden de los Siervos de María tenía en Florencia, donde fue ordenado sacerdote en 1843. Toda su vida desempeñó su actividad pastoral en la localidad de Viareggio, como párroco. Supo ganarse el afecto de sus feligreses con su entrega y dedicación hacia ellos. Falleció el 12 de enero de 1892, siendo beatificado por Pío XII en 1952 y canonizado por San Juan XXIII en 1962.  



Beato Nicolás Bunkerd Kitbamrung (siglo XX). Nacido en la provincia de Nakkon Pathon (Thailandia) en el seno de una familia católica, siendo niño ingresó en el seminario menor Bang Xang, pasando en 1920 al seminario mayor de Pinang (Malasia). Ordenado sacerdote en la catedral de Bangkok en 1926, comenzó a ejercer su ministerio en la localidad de Bang Nokkuek, siendo enviado después al norte del país, donde había muchos cristianos que habían abandonado las prácticas religiosas. Lo mismo sucedía en Khorat, localidad de la que fue nombrado párroco en 1937, logrando grandes frutos con su vida ejemplar y catequesis constante. Cuando el Viet minh inició la guerra contra Francia, todos los cristianos fueron vistos como sospechosos y comenzó la persecución. En el transcurso de la misma fue detenido el 12 de enero de 1941, acusado de ser sacerdote y condenado a 15 años de reclusión. Las pésimas condiciones y los malos tratos a los que fue sometido le ocasionaron el desencadenamiento de un proceso tuberculoso, a consecuencia del cual falleció, tras tres años de prisión, el 12 de enero de 1944. Fue beatificado por San Juan Pablo II el 5 de marzo de 2000, siendo el primer sacerdote tailandés que alcanzó la gloria de los altares.

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