viernes, 13 de enero de 2017

Santoral 13 de enero



San Agricio de Tréveris (siglo IV). No se conocen demasiados datos de la vida de este Santo, nacido hacia el año 260, que según la tradición fue nombrado obispo de Tréveris por el Papa Silvestre I, a instancias de la emperatriz Elena que le dispensó su protección le regaló, a su regreso de Tierra Santa, valiosas reliquias, entre ellas la Santa Túnica que se venera actualmente en la catedral de Tréveris, en una capilla especialmente dedicada a ella. En cualquier caso, en nombre de Agricio está documentado entre los obispos participantes en el concilio de Arles de 314, donde aparece como primado de todos los de la Galia y Germania. Algunos autores afirman que fue Patriarca de Antioquía.




Santos Hermilio y Estratónico (siglo IV). Hermilio era un diácono de Sigidunum, la actual Belgrado, que fue detenido por orden del emperador Licinio que residía en la ciudad. Aunque ya se había dado el edicto de Milán, la persecución contra los cristianos proseguía en Oriente. Invitado a sacrificar a los dioses, Hermilio se negó, por lo que fue enviado a una cárcel donde era guardián Estratónico. Fue sometido a terribles tormentos, ante los que su carcelero se manifestó cristiano compartiendo la tortura con él, hasta que después de ser azotados, los arrojaron al Danubio envueltos en una red.



San Hilario de Poitiers (siglo IV). Nacido en Potiers hacia el año 315, en el seno de una familia patricia, pero pagana, se convirtió al Cristianismo por decisión personal, fruto de su búsqueda de la verdad, tras el estudio de la Filosofía clásica. Elegido obispo de su ciudad natal, tuvo que enfrentarse a las disputas suscitadas por la herejía arriana que combatió con firmeza, por lo que es llamado el “Atanasio de Occidente”. El emperador Constancio II, favorable a las tesis de Arrio, lo desterró a Frigia, donde pudo conocer la producción teológica de los padres de la Iglesia Oriental. Escribió varios tratados defendiendo el dogma de la Santísima Trinidad, por lo que fue declarado Padre y Doctor de la Iglesia por el Papa Pío IX en 1851. Volvió a su diócesis en 361, donde falleció seis años después.



San Remigio de Reims (siglo VI). Nacido Cerny-en-Laonnois hacia el año 437, en el seno de una noble familia galo-romana, tuvo una excelente formación, fruto de la cual fue su magnífica oratoria.  Ordenado sacerdote, a los 22 años fue elegido obispo de Reims cuando su hermano Principius ya era obispo de Soissons. Uno de los hechos más importantes de su vida fue el bautizo del rey Clodoveo I, efectuado el día de Navidad, junto con otros 3.000 miembros de la aristocracia y el ejército franco, siendo el primer monarca de ese reino en abrazar el Cristianismo. Goza de especial veneración en Francia, donde es uno de sus patrones. Su pontificado duró más de 60 años, falleciendo el 13 de enero de 533.



San Kentigerno de Glasgow (siglo VI). Según la leyenda era hijo de la princesa Tanew de Lleddiniawn y padre desconocido. Al descubrirse lo ocurrido, el rey Loth mandó arrojar al mar a la princesa y al niño, que fueron salvados por San Servano, el cual lo bautizó y le dio el apodo de “mungo” que en gaélico significa “querido”, como también se le conoce. Mientras su madre inició una nueva vida que le llevó a ser venerada como Santa más tarde, Kentigerno mostró inclinación hacia la vida eremítica, estableciéndose en la zona de Glasgow, donde reunió una numerosa comunidad, siendo elegido después primer obispo de esa ciudad, cuya fundación se le atribuye. Tuvo que exiliarse a Gales, donde fundó un importante monasterio, retornando finalmente a su sede, donde falleció a comienzos del siglo VII. Es el patrón de Glasgow y la leyenda de sus milagros forma parte de la cultura popular de esa zona.



San Pedro de Capitolias (siglo VIII). Presbítero en Capitolías (actual Israel), casado y padre de dos hijas y un hijo. A la edad de 30 años, decidió hacerse eremita. Para ello logró el consentimiento de su esposa y confió a sus dos hijas a un monasterio, mientras que se hizo cargo del niño, al que educó personalmente. Vivió santamente durante toda su vida, pero su deseo era ser mártir. Al caer gravemente enfermo a los 60 años, hizo testamento ante un notario musulmán, proclamando su fe y la falsedad del Islam. La noticia llegó a conocimiento de las autoridades, pero dado su precario estado no hicieron nada. Sin embargo, inesperadamente se recuperó completamente y comenzó a exponer públicamente su pensamiento. Fue detenido e invitado a retractarse. Al negarse a ello se le condenó a muerte junto con sus hijos y sometido a terribles torturas terminó siendo decapitado.



Santos Gumersindo y Servideo (siglo IX). Gumersindo había nacido en Toledo durante la dominación musulmana. Pasó a residir en Córdoba cuando toda la familia se trasladó a la capital del califato. Allí se ordenó sacerdote y se hizo cargo de una parroquia de mozárabes en las afueras de la ciudad. Fue detenido junto con el monje Servideo, siendo acusados de ofender a Mahoma lo que los convertía en reos de muerte. Fueron ejecutados el 13 de enero de 852 y, desde aquel momento, venerados como mártires.



Beato Godofredo de Cappenberg (siglo XII). Siendo conde de Cappenberg y casado, conoció a San Norberto, fundador de la orden de canónigos premonstrantenses y atraído por su ejemplo, decidió convertir su castillo (en la región de Münster, Alemania) en monasterio. Tuvo que convencer a su esposa para que entrara también en religión, por lo que su suegro, también de noble familia, se opuso fieramente y llegó a amenazarlo de muerte. No obstante, tras fundar un convento para su mujer y sus dos hermanas, así como varios hospitales hizo entrega de todos sus bienes a los premonstratenses y comenzó a vivir en el castillo como religioso. Llegó a recibir las órdenes menores pero la muerte le sobrevino el 13 de enero de 1127, cuando aún no había cumplido los 30 años.



Santa Iutta o Iveta (siglo XII). Nacida hacia 1158 en la ciudad de Huy (Bélgica), contrajo matrimonio a los 13 años por voluntad de sus padres que no accedieron a sus ruegos. Quedó viuda cinco años después y se mantuvo firme para evitar que volvieran a casarse, pues siguiendo la voluntad de Dios, decidió consagrarse a él, llevando una vida recogida y de oración en su casa, venciendo numerosas tentaciones. Deseosa de una mayor entrega comenzó a visitar una leprosería que había a las afueras de la ciudad, atendiendo a los enfermos que vivían en condiciones deplorables. Al de once años, decidió dar un paso más en el camino de la perfección y, con autorización del obispo, mandó construir una estancia junto a una iglesia, en la que se encerró el resto de su vida, alimentándose con frugalidad con lo que le llevaban las gentes admiradas de su ejemplo y del don de profecía de que hacía gala, así como por los milagros que obtenían por su intercesión. Murió el 13 de enero de 1228 e inmediatamente fue venerada como Santa.



Beata Verónica de Binasco Negroni (siglo XV). Nacida en Binasco, una localidad cercana a Milán, en el seno de una humilde familia de labradores, no recibió formación alguna por lo que, cuando a los 22 años entró en el convento de religiosas agustinas de Santa María de Milán, era analfabeta. Como lega se dedicó a pedir limosna de casa en casa, lo que le permitió estar en contacto con las gentes a las que maravillaba por sus consejos y su fe profunda. En el claustro vivía con intenso recogimiento, en presencia del Señor y de la Virgen, la cual le llegó a encomendar que visitara a la Papa Alejandro VI, siendo recibida por el Pontífice según la tradición. Tenía además el don de profecía, llegando a predecir la fecha y hora de su muerte, lo que se cumplió con precisión el 13 de enero de 1497. El Papa León X confirmó su culto en 1517.


Santos Domingo Pham Trong Kham, Lucas Thin y José Pham Trong Tá (siglo XIX). Entre los numerosos mártires vietnamitas, canonizados conjuntamente el 19 de junio de 1988,  se encuentran estos tres ejecutados el 13 de enero del año 1859 en Nam-Dinh, cuando se pretendió erradicar el Cristianismo que se había difundido entre todas las clases sociales. Domingo era una persona acomodada y además terciario dominico; su hijo Lucas Thin había llegado a alcanzar el puesto de jefe de distrito; por su parte, José Pham había sido subjefe y todos ellos servidores fieles del emperador. Por eso, cuando se desencadenó la persecución intentaron mediar, haciendo ver que la fe cristiana no era un obstáculo para ser buenos ciudadanos.  Fueron detenidos e invitados a apostatar. Al negarse a ello, fueron torturados y finalmente estrangulados en las afueras de la ciudad.  



Beato Francisco María Greco (siglo XX). Nacido en Acri (Italia) el 25 de julio de 1856,  decidió cursar estudios eclesiásticos y obtuvo del doctorado en Teología en Nápoles. En 1887 fue nombrado párroco de la iglesia de San Nicolás de su ciudad natal, donde llevó a cabo una intensa labor pastoral. En 1894, fundó con Sor María Teresa de Vincenti, la Congregación de Pequeñas Operarias de los Sagrados Corazones, dedicada a la formación de los jóvenes y el cuidado de la infancia. Murió el 13 de enero de 193, siendo beatificado el 21 de mayo de 2016.



Beato Emilio Szramek (siglo XX). Nacido en Tworkow (Polonia) el 29 de septiembre de 1887, en el seno de un familia humilde. Educado por su madre, dado que el padre había emigrado a los Estados Unidos, cursó los estudios eclesiásticos y se graduó en Teología en la universidad de Wroclaw. Ordenado sacerdote en Katowice, fue un hombre de confianza de los obispos de esa sede, en la que llegó a desempeñar el cargo de canciller. Fue un hombre de sólida cultura al que, en 1931, Pío XI le nombró Prelado Doméstico. Desde 1926 era además párroco en Katowice. Durante la ocupación alemana, fue detenido en 1940 y enviado al campo de concentración de Dachau, donde tras su paso por el de Mathausen, falleció el 13 de enero de 1942, a consecuencia de las torturas y sufrimientos padecidos. Fue beatificado por San Juan Pablo II, el 13 de junio de 1999, junto a otras 108 víctimas de la persecución nazi.

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