sábado, 14 de enero de 2017

Santoral del 14 de enero


San Potito (siglo II). Nacido probablemente en Cerdeña, en el seno de una familia acomodada, se convirtió al Cristianismo siendo niño. Su padre, enojado, lo mandó encarcelar pero, ante su ejemplo, decidió también bautizarse. Según la leyenda, curó de la lepra a la esposa de un senador que, a raíz del portento, también se hizo cristiana toda la familia. Enterado el emperador Antonio Pío, lo hizo comparecer y logró exorcizar a la propia hija del emperador. A pesar de ello, fue condenado a muerte y decapitado en una ciudad cercana a la actual capital de Bulgaria, aunque otras fuentes señalan que el martirio tuvo lugar en Roma. Es el patrón de la diócesis de Tricarico (Italia).




San Félix de Nola (siglo III).Tampoco hay demasiados datos de la vida de este santo que, según la tradición, nació en Nola, aunque su familia era de origen sirio. Fue ordenado sacerdote y ayudó al obispo de esa ciudad durante las persecuciones. A su muerte, la comunidad lo eligió para sucederle. En torno a su figura se crearon una serie de leyendas piadosas como la de que, al ser detenido, fue liberado por un ángel y huyendo de sus perseguidores se ocultó en un pozo, tejiendo una araña la red que le ocultó a la vista de los que le buscaban. Murió de muerte natural, hacia el 250, pero fue venerado como mártir por los muchos sufrimientos que padeció en vida.



San Glicerio (siglo IV). De la vida de este Santo se conocen muy pocos datos e incluso se le confunde con otros de mismo nombre. Se suele considerar que era diácono y murió martirizado durante la persecución de Maximiano. Incluso la imagen reproducimos es más probable que corresponde a San Glicerio de Nicomedia.



Santa Ninó de Georgia (siglo IV). Nacida en Colastres (Capadocia, actual Turquía), era cristiana y fue capturada y llevada como esclava a Georgia, donde difundió el Cristianismo, llegando a convertir a la familia real y a numerosas personas, por lo que es considerada auténtica apóstol de estas tierras. Su tumba se conserva en el monasterio de Bobdé y es una de las grandes santas de la Iglesia ortodoxa. Según la leyenda, era sobrina de San Jorge.       



Santos Monjes del Monte Sinaí y Raithi (siglo V). Este día se venera también a un número indeterminado de monjes de los monasterios establecidos en el monte Sinaí y en Rati, muy cercano al anterior, los cuales fueron asesinados por bandas de beduinos que asolaron el lugar. Según la leyenda dorada fueron 38 en el Sinai y 43 en Rati. Tampoco hay coincidencia respecto a la fecha del martirio, pues mientras unos la sitúan en el siglo IV, otros la retrotraen a la centuria siguiente. Su memoria, no obstante, permaneció viva entre los monjes que volvieron a establecerse en aquellos lugares.     

 San Fermín de Mende (siglo V). Entre los varios Santos que llevan el mismo nombre, hoy se venera al que, según la tradición, fue segundo obispo de Mende (Francia) y murió asesinado por una de horda de bárbaros, discrepando las fuentes sobre su identidad y la época de su martirio.    

   San Eufrasio de Auvernia (siglo VI). Fue obispo de Auvernia, la actual ciudad de Clermont-Ferrand (Francia) y su existencia está documentada, siendo el sucesor de San Apro de Toul en esa sede episcopal. No obstante, no se conocen otros datos de su vida y su inclusión en el Martilogio Romano es reciente, sustituyendo a otro Santo del mismo nombre y obispo del norte de África, supuestamente martirizado.



San Dacio de Milán (siglo VI). Fue obispo de Milán cuando esa ciudad estaba aún bajo control del Imperio Bizantino. Su pontificado se desarrolló entre los años 530 y 550, teniendo que hacer frente a las invasiones de los godos que finalmente, arrasaron la ciudad, teniendo que huir para refugiarse en Constantinopla, donde falleció hacia el 552.    



San Fulgencio de Écija (siglo VII). Nacido en Cartagena hacia mediados del siglo VI, fue hermano de otros tres grandes Santos: San Leandro de Sevilla, San Isidoro y Santa Florentina de Cartagena. Al invadir la ciudad los bizantinos, la familia huyó a Hispalis (Sevilla), ciudad de la que serían arzobispos sus dos hermanos. Fulgencio fue educado por su hermano mayor y, al parecer, fue monje benedictino. Consagrado obispo, rigió la diócesis de Cartagena desde el 566 al 587, en que se hizo cargo de la de Ecija, volviendo posteriormente a su ciudad natal, donde falleció hacia el año 632. Su cultura y formación fueron reconocidas, en 1880, por Pío IX que le dio el título de “Doctor de la Iglesia”. Es Patrón de la diócesis de Cartagena y de la ciudad de Plasencia. Sus restos se conservan en la iglesia de San Juan Bautista de Berzocana (Cáceres), junto con las de su hermana santa Florentina.



Beato Odón de Novara (siglo XII). Fue un monje cartujo que vivió una vida de santidad en el silencio y la austeridad de su monasterio. Nombrado prior de un nuevo monasterio fundado en Geyrac (Croacia), la persecución de la que fue objeto por parte del obispo, le obligó a dirigirse a Roma con el propósito de presentar su renuncia. Acogido en el convento de Tagliacozzo (Italia), la comunidad de religiosas consiguió que aceptara el cargo de capellán y allí murió el 14 de enero de 1200, con cerca de 100 años, tras vivir sus últimos años dando ejemplo de santidad, atribuyéndosele numerosos milagros. Su culto fue confirmado en 1859.



Beato Odorico Mattiussi de Pordenone (siglo XIV).  Nacido hacia 1265, siendo muy joven profesó en el convento franciscano de San Francisco de Udine, donde fue ordenado sacerdote en 1290. Hacia 1318, inició un largo periplo por el mundo que le llevó a visitar Constantinopla, llegando al golfo Pérsico donde embarcó con destino a la India. Desde allí fue a Ceilán y, posteriormente, a Sumatra, Java, Borneo y Vietnam. Entró luego en China, donde fundó dos conventos. Se entrevistó con el Gran Khan y estuvo también el Tibet, regresando a Europa al cabo de 12 años. Dictó el relato de sus viajes que gozaron de gran difusión por las noticias que incluía de unas tierras poco conocidas entonces, siendo traducidas a varios idiomas. Quiso visitar al Papa en Aviñón, para informarle de la situación de las misiones de Oriente, pero sintiéndose enfermo, regresó a Udine donde murió en1331.



Beato Devasahayam Pillai (siglo XVIII). Nacido en Nattalam (India) en el seno de una familia de elevado estatus social, ya que su padre era brahmán, entró al servicio del maharajá de Travancore, llegando a ocupar puestos relevantes en la corte. Allí trabó amistad con el oficial naval holandés Eustaquio De Lannoy que, tras su captura, se había hecho cargo de las del ejército de Travancore. A través de él, tuvo conocimiento del Cristianismo y, en 1745, fue bautizado con toda su familia en la misión que los jesuitas tenían en Vadakkankulam.  La conversión dio lugar a le fuera retirada la confianza del soberano, siendo acusado de traición, por lo que fue encarcelado y torturado. Condenado inicialmente a muerte, le fue conmutada la pena por la destierro.  Abandonado en unas colinas, se dedicó a la oración, suscitando el interés de las gentes de los alrededores que lo consideraban un santo. La inquina de sus perseguidores se recrudeció y enviaron a unos soldados que lo asesinaron el 14 de enero de 1752. Fue beatificado por Benedicto XVI el 2 de diciembre de 2012.



Beato Pedro Donders (siglo XIX). Nacido en Tilburgo (Países Bajos) el 27 de octubre de 1809, la pobreza de su familia y la necesidad de allegar recursos para su mantenimiento le impidió asistir a la escuela. Después de trabajar como obrero en una fábrica, encontró empleo en un instituto, donde comenzó sus estudios. Muy pronto manifestó sus deseos de ser sacerdote y, merced a la ayuda que le dispensó una persona, pudo cursar estudios de Teología en Herlaar. En 1822, había sido fundada en Lyon la Obra de la Propagación de la Fe que editaba unos Anales, dando a conocer la labor apostólica que se realizaba en diferentes países. Leyendo la revista, se despertó en él la vocación ser misionero. Pudo lograr su propósito en 1839, al ser admitido para desempeñar este cometido en la antigua Guayana Holandesa (ahora Surinam). Tras ser ordenado sacerdote en 1840, llegó a aquellas tierras en 1842, iniciando una gran labor apostólica entre los esclavos negros. Posteriormente, se consagró a cuidar de los leprosos con verdadera abnegación. Cuando las labores de evangelización en la colonia fueron encomendadas, en 1864, a  la Congregación del Santísimo Redentor, decidió ingresar en ella, continuando con su tarea hasta su fallecimiento el 14 de enero de 1887. Fue beatificado por San Juan Pablo II el 23 de mayo de 1982.



 Beata Alfonsa Clerici (siglo XX). Nacida en Linate (Italia) el 14 de febrero de 1860, estudió en el colegio que las Hermanas de la Preciosísima Sangre tenían en Monza. Cuando obtuvo el título de maestra comenzó a ejercer la profesión en la escuela pública de su localidad natal, pero a los 23 años decidió ingresar en la comunidad donde se había formado. Tras profesar, ejerció la docencia en el colegio de Linate, del que llegó a ser Directora entre 1898 y 1907.  En 1911, pasó a dirigir el colegio Retiro de la Providencia de Vercelli, en el que se atendía a niños huérfanos o de familias con problemas. En toda su trayectoria se distinguió por su entrega a los alumnos y una caridad fundada en pequeñas obras, sobre la sólida base de una sólida vida espiritual. Falleció el 14 de enero de 1930, a consecuencia de una hemorragia cerebral, siendo beatificada el 23 de octubre de 2010.

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