domingo, 22 de enero de 2017

Santoral del 22 de enero


San Vicente (siglo IV). Según la tradición había nacido en Huesca, siendo diácono del obispo San Valero en Zaragoza, dispensándole especial apoyo, dada la dificultad que éste tenía para predicar, debido a su tartamudez. Durante la persecución de Diocleciano y Maximiano, fue detenido, junto con el obispo, por el prefecto Daciano, siendo conducido a Valencia, donde sufrió el martirio el 22 de enero del año 304 o 305. Se le representa con una rueda de molino, pues tras sufrir crueles tormentos fue arrojado al mar con ella.    




San Valero (siglo IV). Obispo de Zaragoza y Patrón de esa ciudad, su presencia está documentada en las actas del primer concilio español, el celebrado en Illiberris (Granada) en 306. Como se ha señalado anteriormente, fue llevado preso con San Vicente a Valencia, donde salvó la vida, probablemente porque no se pudo expresar ante el tribunal. Murió en Enate, donde se había refugiado, y sus restos se conservan en la catedral de Roda de Isábena. Hay que señalar que su fiesta se celebra en Zaragoza el 29 de enero, pero en el Martirologio Romano aparece inscrito este día junto con San Vicente, en referencia a la fecha en la que dieron testimonio de su fe.



San Gaudencio de Novara (siglo IV). Nacido en Ivrea (Italia) en el año 327, era pagano y se convirtió al Cristianismo. Mantuvo una relación de amistad con San Ambrosio y fue el sucesor de éste, en la sede de Milán, quien lo consagró obispo de Novara, siendo el primer titular de la misma, por lo que es Patrón de la ciudad, en la que falleció el 22 de enero de 418.



San Anastasio (siglo VII). También conocido como San Anastasio el Persa, pues había nacido en Rasnouni, una aldea de Persia, era hijo de un mago o sacerdote de la religión de Zoroastro, en la que se inició, aunque se convirtió al Cristianismo en el año 620, tras conocer a unos cristianos capturados en la toma de Jerusalén por las tropas sasánidas, de las que formaba parte como soldado. Fue monje y sufrió el martirio en Cesarea de Palestina, a manos de las tropas persas del rey Cosroes. Sometido a diversos tormentos, fue finalmente decapitado con otros 70 compañeros.



San Bernardo de Vienne (siglo IX). Nacido el año 778 en Izernore (Francia), era un militar de alto rango en el ejército del emperador Carlomagno. Con la aquiescencia de su esposa decidió profesar como benedictino, fundando la abadía de Notre-Dame d'Ambronay y posteriormente otra en Romans, en torno a la cual fue creciendo una ciudad que lleva su nombre. En el año 810 fue elegido arzobispo de Vienne, distinguiéndose por su defensa del dogma católico en cuestiones entonces debatidas. Falleció en Romans-sur-Isère el  22 de de enero de 841. Proclamado Santo en 944, su culto fue confirmado por San Pío X.



Santo Domingo de Sora (siglo X). Nacido en Foligno (Italia) en 951, a temprana edad profesó como religioso en el monasterio de Santa María de Pietra de Monte, donde fue ordenado sacerdote. Deseando más rigor, marchó a un monte cercano a Scandriglia, donde con otros compañeros fundó un monasterio del que fue abad. Su fama de santidad atraía a las gentes, por lo su vida fue una constante huida en busca de la soledad, fundando nuevos monasterios: el de San Pedro del Lago en Aquila; el de San Pedro de Avellana en el Sangro; y el de San Bartolomé en Trisulti. El último lo levantó en  Sora, donde falleció el 22 de enero de 1031. Se le representa rodeado de serpientes, frente a cuya mordedura es protector.



Beata María Mancini (siglo XV). Nacida en Pisa, en 1355, era de familia noble. A pesar de ello, decidió profesar como religiosa dominica en el monasterio de la Santa Cruz. Fue discípula de Santa Catalina de Siena y su vida se caracterizó por el fiel cumplimiento de las virtudes evangélicas. Murió con fama de santidad el 22 de enero de 1431, siendo confirmado su culto por Pío IX en 1855.



Beato Antonio della Chiesa (siglo XV). Nacido en San Germano (Italia) en 1394, pertenecía a una familia noble que le proporcionó una sólida formación intelectual. A los 21 años ingresó en el convento de Vercelli de la Orden de Predicadores. Completó su formación en Venecia y ocupó puestos destacados, siendo prior de los conventos de Savona, Bolonia, San Marcos de Florencia y Génova. También fue nombrado Vicario General de los conventos reformados y el papa Eugenio IV le encargó el cometido de reunir a aquellos católicos que se habían decantado por la obediencia al antipapa Félix V. Falleció en Como el 22 de enero de 1459. Su culto fue aprobado por Pío VII en 1819.       

Beato Guillermo Patenson (siglo XVI). Nacido en Yorkshire (Inglaterra), cursó los estudios eclesiásticos en el colegio inglés de Reims (Francia), donde fue ordenado en 1587, marchando a Inglaterra en 1589, para desarrolla su misión en momentos de gran persecución. Detenido el 12 de diciembre de 1591, poco después de haber celebrado la Santa Misa, fue condenado a muerte con el cargo habitual de alta traición, siendo ejecutado en Tyburn el 22 de enero de 1592 y su cuerpo despezado. Fue beatificado por Pío XI en 1929.





Santos Francisco Gil de Frederic y Mateo Alonso de Leciniana (siglo XIX). Fueron dos religiosos dominicos, víctimas de las persecuciones de Vietnam que dieron más de 100 mártires. , presbíteros y mártires. El beato Francisco Gil había nacido en Tortosa en 1702 y profesó en la Orden de Predicadores y, tras su ordenación como sacerdote marchó a misiones. El beato Mateo Alonso nació en Nava del Rey en 1702 y, como su compañero, tras profesar como dominico viajó a Oriente, siendo martirizados ambos en Tonkín, en 1745. Fueron beatificados en 1906 y canonizados en 1988. Este último es Patrón de su localidad natal.



San Vicente Pallotti (siglo XIX). Nacido en Roma en 1795, en el seno de una familia numerosa, cursó los estudios eclesiásticos, siendo ordenado sacerdote en 1818. Desarrolló su ministerio pastoral en su ciudad natal, impulsando numerosas iniciativas, especialmente entre los jóvenes. Su preocupación era la labor de descristianización realizada por determinados sectores y para hacerles frente fundó la Sociedad del Apostolado Católico  que fue el germen de la Acción Católica y que tuvo una rápida difusión por todo el mundo. Surgiría después una rama femenina, la de las Hermanas palotinas.   Falleció el 22 de enero de 1850, a una edad temprana, tras contraer una neumonía. Fue beatificado por Pío XII en 1950 y canonizado por San Juan XXIII en 1963, mientras tenía lugar el Concilio Vaticano II.



Beato Guillermo José Chaminade (siglo XIX). Nacido en Périgueux (Francia) el 8 de abril de 1761, en el seno de una familia numerosa (era el decimocuarto hijo), se educó en el colegio de San Carlos de Mussidan, fundado por una congregación de sacerdotes, en la que ingresó, siendo ordenado presbítero en 1789, poco antes del inicio de la Revolución francesa. Otros dos hermanos suyos también fueron ordenados. Les tocó vivir los difíciles momentos que siguieron a la revolución, debiendo abandonar el colegio y refugiarse en Burdeos.  Allí adquirió una finca donde funda la Sociedad de María. La situación empeoró tras la proclamación de la República, pero decidió permanecer en su puesto, incluso en etapa del terror. Finalmente, es detenido y expulsado de Francia, dirigiéndose con su hermano Luis a Zaragoza. Aquí no les permiten desempeñar su ministerio pastoral y dedica muchos ratos a la oración ante la Virgen y es ante ella donde concibe la idea de un nuevo proyecto. En 1800 regresa a Burdeos y al año siguiente funda la Congregación seglar de la Inmaculada que tiene una notable influencia en la revitalización espiritual de la ciudad.  En 1812, junto con Adela de Batz de Trenquelléon funda las Hijas de María Inmaculada, una congregación religiosa femenina a la que el año siguiente viene a sumarse la Congregación de la Inmaculada, rama masculina de un nuevo concepto de evangelización en el que la igualdad entre laicos y religiosos es total. La enseñanza y la formación de educadores será misión fundamental de los marianistas. La última etapa de su vida fue más dura que la época revolucionaria, tanto por la presión externa como por las divergencias surgidas en el seno de sus fundaciones, hasta que finalmente fallece el 22 de enero de 1850. Años después comenzará la rehabilitación de su figura que culminará con su beatificación por San Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000.



Beata Laura Vicuña (siglo XIX). Nacida en Santiago (Chile) el 5 de abril de 1891. Su padre que combatía en la guerra que, en esos momentos, enfrentaba a Chile con Perú, conoció allí a su madre. La familia Vicuña tuvo que huir de Chile, como consecuencia de los enfrentamientos entre distintas facciones, en una de las cuales militaba un pariente del padre, que pretendía acceder a la Presidencia de la República. Se exiliaron en Argentina, con graves dificultades económicas tras el fallecimiento del cabeza de familia, teniendo que trabajar la madre como asistenta doméstica, sufriendo diversas humillaciones. Afortunadamente, Laura pudo estudiar en un colegio salesiano, merced a la aportación económica del hombre para el que trabajaba la madre que intentó abusar de ella y, al no conseguirlo, le retiró la ayuda. Ante el acoso que sufrían ambas, Laura ofreció su vida al Señor, a cambio de la salvación de su madre y, poco después enfermó gravemente y falleció el 22 de enero de 1904, en Junín de los Andres. Fue beatificada por San Juan Pablo II el 3 de septiembre de 1988.



Beato José Nascimbeni (siglo XX). Nacido en Torri del Benaco (Italia),  el 22 de marzo de 1851, en el seno de una familia humilde, cursó los estudios eclesiásticos en el seminario diocesano, siendo ordenado sacerdote en 1874. Ejerció su ministerio en San Pedro di Lavagno y, posteriormente, en Castelletto, localidad de la que fue párroco durante 37 años, desempeñando una gran labor pastoral al mismo tiempo que se ocupaba de mejorar la vida de la comunidad. El 4 de noviembre de 1892, en colaboración con María Dominga Mantovani, fundó la congregación de las Hermanitas de la Sagrada Familia, con el fin de colaborar en las actividades parroquiales y en la asistencia a los enfermos. En 1916, mientras celebraba la Santa Misa, sufrió un accidente cerebro-vascular que le provocó una hemiplejia que llevó con gran resignación hasta su fallecimiento el 22 de enero de 1922. Fue beatificado por San Juan Pablo II el 17 de abril de 1988.



Beato Ladislao Batthyány-Strattmann (siglo XX). Nacido el 28 de octubre de 1870 en Dunakiliti (Hungría), pertenecía a una familia de la nobleza. Cursó la carrera de Medicina en la universidad de Viena, doctorándose en 1900. En 1898 había contraído matrimonio con la condesa María Teresa Coreth, con la que tuvo trece hijos. Su ejercicio profesional se caracterizó por su generosa entrega a los demás. Fundó un hospital privado en Kittsee, donde atendió a los heridos de la I Guerra Mundial, especializándose en Cirugía y Oftalomología. Al heredar el título de príncipe y el castillo de Körmend, decidió dedicar una parte del edificio a hospital, donde recibían atención y consuelo muchas personas sin recursos. Vivió cristianamente y sus pacientes lo consideraban un santo. Al final de su vida se vio afectado por una grave enfermedad que soportó con resignación. Murió el 22 de enero de 1931, siendo beatificado por San Juan Pablo II el 23 de marzo de 2003.



Beato Remigio del Papiol (siglo XX). Nacido en El Papiol (Barcelona), el 20 de septiembre de 1885, inició los estudios eclesiásticos en el seminario de Barcelona, pero el 1 de octubre de 1901, vistió el hábito capuchino. Trocó su nombre de Esteban Santacana Armengol por el de Remigio del Papiol, siendo ordenado sacerdote en 1909. Poco después marchó como misionero a Manila y, posteriormente, desempeñó su ministerio pastoral en Nicaragua y Costa Rica. Regresó definitivamente a España en 1927, siendo destinado al convento de Sarriá, en Barcelona, donde le sorprendió el inicio de la guerra civil. Tras su detención en una checa, murió fusilado el 22 de enero de 1937. Fue beatificado, junto con otros 25 mártires capuchinos el 21 de noviembre de 2015. 

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