domingo, 15 de enero de 2017

Va a ser restaurada la ermita del Sepulcro


         Otra noticia importante para el Patrimonio Cultural de Borja es que va a ser restaurada la ermita del Sepulcro, un edificio de finales del siglo XVII construido por iniciativa de un modesto sastre, Bernardo Polo, en el que se veneraba la magnífica imagen del Cristo yacente que ahora se expone en el Museo de la Colegiata. Las obras serán llevadas a cabo dentro del Plan de rehabilitación de Bienes Inmuebles, de propiedad no eclesiástica, de la Diputación Provincial de Zaragoza, con la aportación del M. I. Ayuntamiento de Borja que había solicitado su inclusión en el plan.




         Una de las imágenes más antiguas que se conservan de esta ermita es la que reproducimos, en blanco y negro, procedente del archivo de la familia Ojeda, en el que puede verse la casa adosada para el ermitaño, derruida posteriormente. La foto fue realizada a finales del siglo XIX y creemos que ofrece otros datos de interés. Por una parte, da la impresión de que todavía no se había construido la carretera al Santuario de Misericordia. Se hizo a partir de 1894 y, para ello, fue necesario excavar una gran trinchera junto a la ermita que no se aprecia en la foto. Además, llama la atención esa extraña acumulación de piedras frente al pórtico. Aunque es imposible encontrar una razón convincente para esa sensación de abandono, debemos recordar que, en torno a la ermita, se construyó el primer cementerio de Borja. Fue durante el reinado de Carlos III, en el que se dictaron normas sanitarias para evitar que siguiera enterrándose en el interior de las iglesias. A mediados del siglo XIX, se construyó el actual cementerio, cuando el del Sepulcro estaba ya abandonado. En la primera mitad del ese siglo hay documentadas varias obras para reparar las tapias del camposanto, aunque al final terminaron cayéndose. Pudiera ser que esas piedras correspondieran al cementerio abandonado. Para que nos demos idea de lo pronto que se olvidan restos y sepulturas, nadie se preocupó de exhumar los que allí había y, cuando se abrió la carretera, aparecieron bastantes cadáveres.




         La ermita ha sido objeto de algunas reparaciones en épocas frecuentes y en ella se sigue celebrando cada Domingo de Pascua la tradicional “Salve Galana” con la que culmina nuestra Semana Santa. Sin embargo, presenta serios problemas estructurales que tenemos documentados fotográficamente y que ponían en grave riesgo al edificio. De ahí, el interés de estas obras que, lógicamente, no se circunscribirán a una mera labor de “maquillaje” exterior, sino que abordarán sus problemas reales.

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