sábado, 18 de marzo de 2017

El milagro de la celosía


         En la sala I del Museo de la Colegiata se exhibe en la actualidad esta pieza que corresponde al único resto conservado de las celosías que cerraban los vanos del claustro de la colegiata de Borja que, por otra parte, es uno de los escasos testimonios conservados en Aragón de lo que, en un momento determinado, fue solución habitual en los cerramientos de este tipo de edificaciones.





         Su recuperación fue un auténtico “milagro”, dado que nada hacía suponer que se hubiera conservado un resto tan importante, tras el cierre de todos los vanos en el siglo XVI. Este era el aspecto que presentaba el claustro al inicio de las obras de restauración, aunque cuando se realizaron las fotos, ya se había cortado la maleza existente en el patio central.




         Cuando se comenzaron a abrir dichos vanos, los miembros de la brigada municipal que realizaban los trabajos se percataron de la existencia de algo “extraño” que estaba embutido en el cerramiento. Fue D. Manuel Jiménez Aperte quien se percató de que formaba parte de la obra original. Tanto el concejal D. Leandro José Galindo como la arquitecta Dª María Martínez Fábregas se percataron de la importancia que podía tener el hallazgo y ordenaron proceder con extremo cuidado.



         Lo cierto es que, desde el exterior, lo que en un principio parecían restos del enfoscado de yeso del antiguo almacén allí existente, sugerían la posibilidad de que fuera un resto de la celosía.




         Por ese motivo, mientras el resto de los vanos fueron completamente abiertos, se mantuvo en el primero la zona afectada hasta que, poco a poco, fue surgiendo lo que quedaba de la celosía. No cabe duda de que es un milagro que no fuera destruida en su momento, así como que no sucumbiera en el derribo, junto con el resto del muro, dado que no se tenía conocimiento de su existencia. 



         Gracias a esa serie de casualidades, a partir de los restos encontrados, se han podido formular varias hipótesis sobre el aspecto que pudo presentar el claustro. Una de ellas contempla la posibilidad de que la celosía cerrase todo el espacio, tal como se muestra en este dibujo de la arquitecta María Martínez. Otra propuesta sugiere que el cerramiento llegaba únicamente hasta la mitad, atendiendo a la falta de simetría que presentaría la parte superior, en el caso anterior. El debate sigue abierto y, cuando finalice la restauración de todo el claustro, posiblemente se reproducirá realmente o de forma simulada en uno de los vanos.

         Las fotografías de las obras fueron realizadas por el recordado arquitecto D. Fermín Soto, codirector de los trabajos.

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