viernes, 5 de octubre de 2018

La importancia del mapa de Labaña de Borja


         Hoy se clausura la exposición “Aragón en el mapa: la imagen de Aragón a través de la cartografía (siglos XV a XXI)”, organizada por la Consejería de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda del Gobierno de Aragón, a través del  Instituto Geográfico de Aragón, y  que desde el pasado 5 de septiembre ha podido ser visitada en el Museo de Zaragoza.

         Como nos ha recordado D. Guillermo Carranza ha sido el mapa de Labaña, procedente de la colegiata de Santa María de Borja, que fue restaurado por el Centro de Estudios Borjanos para su exhibición en el Museo de la Colegiata, el eje central de la exposición. No nos sorprende, dado que se trata de una pieza única y una auténtica joya de nuestro museo, pues hasta su descubrimiento no se conocía ningún ejemplar de la reimpresión realizada en 1697, del mapa del famoso geógrafo portugués.
 


         Aunque sobre las distintas ediciones de este mapa existen diversos trabajos, entre ellos el publicado en nuestra revista Cuadernos de Estudios Borjanos, en opinión de Guillermo Carranza, no se ha insistido suficientemente en la forma en que fue realizado, para lo cual Labaña recorrió detenidamente todo el territorio aragonés, efectuando las oportunas mediciones.




         No obstante, la Diputación de Zaragoza publicó en 1895 el Itinerario del reino de Aragón, que es el diario de viaje efectuado por Labaña, entre 1610 y 1611, donde se recogen numerosos detalles de interés sobre el estado en el que se encontraban entonces las localidades que visitó. Un ejemplar de ese libro, así como otras obras sobre esta cuestión las tenemos en nuestra biblioteca.




         Lógicamente, también recorrió las tierras de nuestra zona. En el primer viaje, iniciado en Zaragoza, el 10 de noviembre de 1610, llegó a dormir en Alagón y, el 12 de noviembre estuvo en Tauste, donde realizó mediciones topográficas hacia el sur, nombrando algunas localidades de la comarca borjana, de las que señala a que señor pertenecen, el número de vecinos y casas, las ermitas principales y  algún dato curioso.
         Pero su estancia más prolongada en esta zona tuvo lugar a lo largo de su segundo viaje que inició en la capital aragonesa el 3 de febrero de 1611. Tras dormir en Bardallur, entre en nuestra comarca por El Pozuelo, para pernoctar en Magallón el viernes 4 de febrero.
De Magallón afirma que es una villa, situada parte en alto y parte en bajo, a las faldas de un monte, en cuya cima hay una iglesia y un “castillo arruinado completamente”, desde donde se divisa una agradable vista de las riberas del río Huecha.
Todavía se conservaba, por lo tanto, parte del castillo y desde la “cruz de Magallón” que estaba junto al mismo realizó sus mediciones el día 5, anotando las distancias a todas las localidades que, desde allí podían verse. Por la noche fue a dormir a Borja.
Respecto a nuestra ciudad indica que, en lo alto del monte, en torno al cual se dispone el caserío, hay “un castillo que no está arruinado del todo”. Señala los productos agrícolas que aquí se producían, entre ellos el lino “que es el mejor de Aragón”, de manera que “esta ciudad tiene todo lo que ha de menester para el sustento de la vida humana y su regalo”.
Entre los monumentos que conoció estaba la colegiata, con un prior, 9 canónigos, 8 racioneros y un capellán real con hábito de canónigo. Un convento de franciscanos y otro de clarisas, junto al anterior, “que se fundó hace 6 o 7 años, en una ermita de San Miguel antigua que había junto a otra de San Sebastián”. Cita también al convento de agustinos descalzos que se estaba construyendo en esos momentos “en la plaza”.
Incluye algunos datos históricos y hace mención expresa a la crisis provocada por la expulsión de los 800 moriscos que vivían en Borja, “lo que ha causado un grave daños a los habitantes que quedaron”. Desde Borja subió al Santuario de Misericordia para efectuar sus mediciones, yendo a dormir a Tarazona, donde permaneció hasta el jueves día 10.
Ese día partió hacia Vera, visitando Veruela , monasterio del que ofrece amplia información, incluyendo un dibujo de la lauda sepulcral de uno de los hijos de Alfonso II de Aragón, que entonces se encontraba en el suelo del presbiterio, y actualmente está colocada en la capilla de San Bernardo.
         Desde Veruela salió el día 11, viernes, en dirección a Calcena, circunvalando el
Moncayo por la izquierda de las Peñas de Herrera, siguiendo la senda de Tarazona a Calcena por el barranco de Valdelinares en Talamantes. Se quejaba de lo abrupto del camino y comentaba que la ferrería de Añón se alimentaba de las minas de hierro de Talamantes, de las que estos días nos hemos ocupado. Visitó Calcena y Trasobares, localidad esta última a la que llegó el día 12, a la hora de comer. Allí le mostraron en el monasterio de religiosas cistercienses dos privilegios reales, datados en 1226 y 1228, que transcribió. De Trasobares salió en dirección a la ermita de Nuestra Señora de la Sierra, yendo a dormir a Malanquilla el 13 de febrero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario