sábado, 2 de febrero de 2019

Memorias en aragonés


         El Gobierno de Aragón y Gara d’Edizions han publicado recientemente, dentro la colección “Literaturas de Aragón y con el nº 24 de la serie en lengua aragonesa, la obra Simién d’Umanistas, de Chesús Aranda. Nos ha traído un ejemplar D. Elías Ainaga Blasco, por las razones que vamos a comentar.




         Chesús Aranda Guerrero nació en Acered (Zaragoza) en 1951, aunque pasó sus primeros años en Ansó y Urdués. Estudió en el seminario de Tarazona pero, posteriormente, cursó Económicas en Barcelona. Gran defensor de la lengua aragonesa, fue miembro del Consello d’a Fabla Aragonesa y su obra literaria mereció ser recompensada con varios galardones. En 2009, obtuvo el Premio “Ana Abarca de Bolea” por Querenzias. En 2013, otro poemario, Encantaria, recibió el Premio de Poesía “Reino d’os Mallos” que volvió a ganar en 2016 con Malinconía. Ese mismo año logró un accésit en el Premio Literario “Chusé Coarasa” con su novela Cornua Dextra.



         Finalmente, en diciembre de 2018, el Gobierno de Aragón le recompensó con el Premio “Arnal Cavero”, precisamente por esta obra que estamos comentando, Simién d’Umanistas, en la que el autor “recrea de forma cercana y fresca la sociedad de los años 60, a través de la mirada de un muchacho seminarista cuya evolución vital corre paralela a los cambios de su tiempo”. No pudo asistir a la gala celebrada en el IACC “Pablo Serrano” porque había fallecido poco antes, siendo su hija la encargada de recoger tan prestigiosa distinción.




         A lo largo de los 30 capítulos de esta obra autobiográfica relata sus vivencias en el seminario turiasonense, donde comenzó a leer a los poetas clásicos y recibió una notable formación humanística. Por sus páginas desfilan muchos personajes reales, entre ellos los miembros de la familia Ainaga, el recordado “mosén Chaime”, que falleció en Borja, siendo capellán del convento de Santa Clara, y sus hermanos “Chusé Elías” y “Ursola”, residentes también en nuestra ciudad, aunque recordando siempre su nacimiento en “Calzena”. “Chusé Elías” no sabe aragonés y, por lo tanto, no podía entender los elogios y referencias que Chesús les dedicó en el libro, por lo que decidió recurrir a nosotros para que se lo tradujéramos y así lo hemos hecho, de viva voz, en una serie de sesiones que nos han permitido conocer la obra y la trayectoria personal de un hombre que se caracterizó por su dedicación a la difusión de esa parte integrante de nuestro patrimonio que es la lengua.

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