lunes, 1 de julio de 2019

II Exhibición de antiguas labores agrícolas. Preparación de la tierra


         En una segunda fase de la exhibición de antiguas labores agrícolas se ofreció una demostración de la relacionadas con la preparación de la tierra, en un tiempo diferente al de este mes, comenzando con el uso de las lías.






         Trabajo duro que se empleaba en aquellas parcelas a las que no se podía accederé con un arado. Las lías se clavaban en el terreno y, tras colocar los pies sobre ellas, se hacía palanca hasta levantar los terrones que luego se fragmentaban con la ayuda de una azada. Quizás porque el terreno estaba más suave o por el menor brío con el que se empeñaron los que las utilizaban, este año no se rompió ninguno de los mangos, cosa que no era infrecuente que sucediera.




         Después pudo verse a ese espléndido par de caballos labrando con vertedera, aunque con tan gran fuerza y brío que era muy difícil dominarlos, por lo que hubo que cambiar el tiro por un par de mulas, mucho más dóciles.




         En cualquier caso, el resultado final fueron estos surcos que, desde luego, no resultarían ganadores de aquellos antiguos concursos de arada que se celebraban a mediados del pasado siglo.




         Otra faena que pudo verse fue la de hoyar, para plantar viña, un trabajo que requería gran esfuerzo, dado el peso de la azada utilizada para ello, de mucho mayor tamaño que las habituales para otras tareas. En las imágenes se aprecian las estaquillas que marcaban el lugar donde tenían que ser hechas las hoyas, previamente señaladas con cordel por personas habituadas a ello.




         También se pudo presenciar la forma en la que se preparaban los juncos con los que se ataban los fajos de mies, utilizando un mazo especial con el que se aplastaban.




         Como detalle curioso esta calabaza en la que se conservaba el vino, con su soporte para llevarla y el correspondiente tapón de peculiar forma.






         Los especialistas en Música tradicional amenizaron la mañana, junto con la rondalla y niños y no tan niños pudieron disfrutar de paseos, montados en briosos corceles. Una jornada, en suma, sumamente entretenida que finalizó con la exhibición de perros de pastor a la que dedicamos el siguiente comentario.

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