miércoles, 13 de mayo de 2020

Los Cardona de San Leonardo de Yagüe


         Hace unos días, dimos noticia de la comunicación enviada desde Praga por D. Eduardo García Salas, referida a los Cardona de Borja, con los que está emparentado, ya que el que fuera Alcalde de nuestra ciudad D. Bernardo Cardona fue el tatarabuelo de la bisabuela de nuestro amable comunicante.

         Pero, también, hacía referencia a otros Cardona relacionados con San Leonardo de Yagüe, localidad de la que es natural su madre y de la que fue primer señor D. Juan Manrique de Lara y Cardona, nacido en Nájera en 1508. En San Leonardo mandó construir la impresionante fortaleza abaluartada (la primera de esas característica en España) que domina el casco urbano, lamentablemente en ruinas, aunque hemos sabido que ha sido elaborado un Plan Director para su rehabilitación.



Ludwig van Beethoven (1770-1827) 

         D. Eduardo García Salas es uno de los miembros del Halíř Trio con el que ya ha actuado varias veces en San Leonardo, como le gustaría hacerlo en Borja, interpretando obras de Enrique Granados, Antonín Dvořák y en su último concierto que tuvo lugar el pasado 23 de febrero de 2020 una selección de las Canciones Escocesas op. 108 de Ludwig van Beethoven con la magnífica soprano burgalesa Belén Alonso Alonso, con la que está emparentada D. Eduardo.


D. Juan Manrique de Lara y Cardona (1508-1570) 

         Sobre D. Juan Manrique de Lara nos aportaba algunos datos que ponen de manifiesto su importancia histórica. Citaba la obra Historia genealógica de la casa de Lara de D. Luis de Salazar y Castro, en la que se afirma:
“…Hallávase D. Juan (Juan Manrique de Lara) con el Emperador (Carlos I) en Bruselas, cuando el lunes 4 de abril del 1549, entró en aquella Villa el Príncipe D. Felipe (Felipe II), que según tantas veces hemos dicho, iba a ser reconocido y jurado sucesor de las diez y siete Provincias de los Paises bajos, y como entre los Príncipes y Señores de la Corte se dispusiese en el campo arenoso de Bruselas un torneo, o batalla, para celebridad de aquella entrada, fue D. Juan uno de los Señores Españoles que entraron en él. Y en la gran justa que se hizo en la plaza de la misma Villa el día 5 de mayo siguiente, dice Calvete que el Príncipe entró acompañado de Emanuel Filiberto Príncipe de Piamonte, Lamoral Conde de Egmont, y nuestro D. Juan Manrique, y que todos justaron con maravillosa destreza…

         Además de hacer referencia a la justa celebrada ese día, tema que nos interesa especialmente, menciona a dos personajes históricos que merecen ser resaltados:



         Uno de ellos es Manuel Filiberto de Saboya (1528-1580), Príncipe de Piamonte, que era primo de Felipe II y llegó a ser Gobernador de los Paises Bajos entre 1555 y 1559. Era conocido con el apelativo de “Cabeza de hierro” y fue quien trasladó la capital del principado a Turín.



Con este motivo llevó a esa ciudad una preciada reliquia que era propiedad de la familia, la Sábana Santa o “Sindone” que se venera en la catedral y que, en 1983, la familia donó a la Santa Sede.



         El otro personaje es Lamoral, conde de Egmont (1522-1568), también primo de Felipe II y relevante militar español, representante del viejo ideal de la caballería medieval que, en gran medida, fue el artífice de la victoria de Gravelinas (1558), por la que fue recompensado con el cargo de estatúder de Flandes y Artois.




Pero, a pesar de su buena relación con el monarca, tras el estallido de los excesos iconoclastas de 1566 en Amberes, que Egmont deploró como católico, el rey envió a Bruselas al III duque de Alba, al frente de un ejército para perseguir a los culpables. Tras su llegada, el duque citó a Egmont y al conde de Horn el 8 de septiembre de 1567 para informarles de las instrucciones del rey, los arrestó y los condenó a muerte por traición, a pesar de que siempre manifestaron su lealtad al rey. Fueron decapitados en la Grand Place de Bruselas el 5 de junio de 1568. El propio duque de Alba, que también  era amigo del conde de Egmont, solicitó al rey Felipe una pensión para su viuda.






         En una pasada visita a la capital de Bélgica pudimos fotografiar la lápida que recuerda su ejecución, así como el monumento levantado en la plaza del Petit Sablon, un precioso rincón de la capital belga que suele pasar desapercibido. Allí, entre parterres de flores cuidadosamente mantenidos se alzan sus figuras en bronce, avanzando entrelazadas.
         En homenaje a él, Ludwig van Beethoven compuso su famosa obertura Egmont op. 84.  

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