Ayer
tuvimos que visitar el monasterio de Veruela y, casualmente, coincidimos con la
última de las visitas teatralizas al mismo que ha sido programadas a lo largo
de los domingos de este verano, las cuales han tenido una favorable acogida por
parte de las numerosas personas que han participado en ellas.
Si el
recorrido por ese espectacular monumento siempre resulta sumamente
gratificante, el hacerlo durante la recreación de vida monástica constituye un
atractivo añadido. Aunque no estuvimos presentes en la totalidad de la visita,
sí pudimos asistir a las últimas escenas.
En
concreto, a la puesta en escena de una de las reuniones de los monjes en la
sala capitular, donde el abad leyó uno de los capítulos de la regla, como era
habitual en ellas.
El
cillerero explicó el sentido del consumo del vino en la comunidad e, incluso,
se pudo presenciar la reconvención pública a uno de los monjes, que había
cometido una pequeña falta, y el castigo que le fue impuesto por el abad.
Después,
invitaron a los presentes a sumarse al canto del Oficio de Completas,
dirigiéndose en procesión a la iglesia del monasterio, desde el claustro, a
través de la puerta de los monjes.
Allí
pudimos presenciar un gran concierto de canto gregoriano, pues los actores que
interpretaban el papel de monjes eran los miembros de la Coral Turiasonense de
Tarazona que lo hicieron muy bien, tanto en la parte cantada, como en la
teatral. Una feliz circunstancia hizo posible el que pudiéramos contemplar esta
interesante iniciativa, digna de tener continuación en años posteriores.
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