En la plaza de la Constitución de Bulbuente
existe un edificio, muy maltratado por el tiempo y dividido en varias propiedades
que, en su origen perteneció a una destacada familia de la localidad.
Situado frente al palacio de los abades de Veruela y junto a la Casa Consistorial, siempre llamó la atención, hasta el punto de ser incluido en el inventario elaborado por el Ministerio de Cultural en 1970, aunque no llegó a recaer sobre el mismo una declaración monumental.
Desde los primeros tiempos del Centro
de Estudios Borjanos, hemos seguido su evolución y las modificaciones introducidas
en su fachada. Recientemente, comentamos las obras que están siendo acometidas
en una parte del mismo para su conversión en alojamiento rural.
Pero ignorábamos por completo qué
familia había sido la responsable de la construcción de una casa de esas
proporciones y con las características propias de la arquitectura aragonesa,
con portada de medio punto, dovelada en ladrillo, galería superior de arcos y
un bonito alero. Ello no debe causar sorpresa, dado que también ignoramos el
origen de la mayoría de las casas de Borja, salvo que tengan las armas de sus
propietarios en la fachada e, incluso en estos casos, hemos llevado a cabo una
lectura errónea, como comentamos recientemente sobre la supuesta casa de los
Aguilar en la calle Mayor.
Tan solo los hallazgos documentales, no
demasiado abundantes ni detallados, nos pueden permitir identificar a los
propietarios de una de esas casas palacio, como ocurrió con la llamada Casa
Parroquial de San Bartolomé que ahora, gracias a las investigaciones del Dr. Aguilera
Hernández, sabemos que era el solar de los Alcañices.
Mucho más insólito es el poder identificarla
a través de grafitos, como ha ocurrido con el caso que estamos comentando de
Bulbuente, donde han aparecido los que reproducimos.
En el primero de ellos se lee: “Manuel
Navarro de Eugui (Egui)”, mientras que en el segundo, escrito en latín aparece:
“Emmanuel Navarro ab Aegui hoc scripsit abitertie = mensis … MDCCXXXXIX = inter quartam et quintam orras
(sic) vespertinas”, que traducido significa “Manuel Navarro de Egui, escribió
esto, aburrido, el mes … de 1749, entre la tercera y cuarta hora de la tarde”.
La vinculación de esa casa con los
Navarro de Egui queda, por lo tanto, plenamente demostrada. Ya sabíamos que esa
ilustre familia, de origen navarro, se había establecido en Bulbuente, de donde
pasó a Borja, al contraer matrimonio en 1678 D. Francisco Navarro de Egui con Dª.
Ana San Gil.
Los Navarro de Egui borjanos fueron los
propietarios del palacio situado junto al arco de la Carrera que, pasó a ser
conocido como palacio de los González de Castejón, tras la boda efectuada, en 1786,
por D. Manuel Navarro de Egui con Dª. Ignacia Álvarez Vicente de Espejo.
En Borja nacieron destacados miembros
de esa familia, como el Mariscal de Campo D. Eugenio Navarro de Egui y Olóriz
(1733-1810), un ilustre militar y caballero de la Orden de Malta, gran
benefactor de la ciudad, a quien los aragoneses quisieron encomendar la defensa
de Zaragoza, a lo que renunció por su edad, siendo reemplazado por Palafox.
Posiblemente, ese Manuel Navarro de
Egui que aparece en los grafitos de Bulbuente, fuera uno de los hermanos
mayores de D. Eugenio. Si eso fuera así cabe preguntarse cuál era el papel de
este personaje, supuestamente borjano, en la casa de la que procedía la
familia. Por el momento, debemos expresar nuestra alegría al haber dado
respuesta a uno de los interrogantes planteados en torno a tan destacado
edificio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario