José María Ferrer (1917-1984), más conocido por su seudónimo “Gustavo Adolfo” fue un famoso locutor de Radio Zaragoza, que cada día componía un soneto, a petición de sus oyentes.
En 1956 reunió, los que había lanzado a las ondas, en el primer semestre de 1955, en una obra que llevaba por título El soneto del día. Un ejemplar de la misma nos fue donado por Dª. Teresa Bayod. En el ofrecimiento que abría las páginas del libro, el autor recordaba al árbol que plantó de niño, de la mano de su maestro D. Pedro Arnal Cavero; y a los tres hijos que tuvo, aunque “por tres veces mi corazón de fiesta se me llenó de lágrimas”. Por eso, decía que publicar esta recopilación de sonetos suponía, para él, “plantar un árbol otra vez y, también, como tener un hijo, con esperanza de que este nuevo hijo y nuevo árbol conociera el otoño”.
Entre esos sonetos encontramos uno que llevaba por título
“Alma de Borja” que compuso y leyó el 1 de mayo de 1955, a petición de D.
Eusebio Albericio. Ese año, el primero de mayo fue domingo y, por lo tanto,
nuestra ciudad celebró la fiesta de su Patrona. Lo dimos a conocer en este
blog, transcribiendo el texto del mismo:
Alma de Borja Tú, Virgen bendita:
dulce Madre preciosa y soberana,
que pregonas tu reino en esa Peana
como gloria borjana y exquisita.
Alma de Borja Tú, tierna y bonita
1ue en férvida plegaria se engalana,
y a quien llega en amor, la Fe mariana
que esa noble Ciudad canta infinita.
Vela y guarda también en cada hora
con la luz sacrosanta de tus manos,
el afán de esa Borja que te adora...
Que de Peana y Altar, lirios tempranos,
tu sonrisa de Amor quieren, Señora,
los sueños y el amor de tus borjanos.
Ahora D. Juan María de Ojeda nos ha comunicado que un familiar suyo ha encontrado, a través de una búsqueda con IA, otro soneto de “Gustavo Adolfo”, también dedicado a la Virgen de la Peana. No aparece en la obra que hemos comentado y, por lo tanto, ignoramos su procedencia. Lo reproducimos, porque también es muy bonito, en homenaje a nuestra Patrona:
Bajo el palio de un cielo de zafiro
que en Borja tiene un resplandor de gloria,
se escribe, Virgen fiel, la ejecutoria
de este amor que en tu luz busco y admiro.
A tu planta de plata me retiro
para encontrar la paz de tu memoria,
que es norte y es afán de nuestra historia
y el aire mismo que en el alma aspiro.
No hay peana mejor para tu planta
que el corazón de un pueblo que te canta
con la fe de sus padres, soberana.
Y en el eco cordial de mi instrumento,
quiero dejar, Señora, el sentimiento
de este soneto en flor de tu mañana.
Quede aquí, a la espera de precisar su procedencia y,
también, el nombre de la persona que lo solicitó, como era habitual.


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