La Salve Galana es la última ceremonia de la Semana Santa de Borja y tiene lugar en la tarde del Domingo de Pascua, cuando acuden los devotos (antes los niños), para felicitar a la Virgen por la Resurrección de su Hijo.
Al entrar, nos
sorprendió la reposición de la cristalera que cierra la gran hornacina donde se
encuentra la imagen yacente de Cristo, acompañado por su Madre. Hacía dos años
que había caído y esperábamos con ilusión su recuperación.
La imagen de Cristo es un vaciado de la original, que se conserva en el Museo de la Colegiata (sala III), restaurada este año. También allí se encuentra la imagen de vestir de la Dolorosa que, desde el Museo, se lleva a la ermita para este acto.
Como
consecuencia de los repetidos robos de que ha sido objeto la ermita, fue vaciada
de todo su exorno y los cuadros de su cabecera son vinilos que reproducen los
originales, también llevados al Museo de la Colegiata. Tan sólo una solitaria Cruz
cuelga de sus muros.
Sobre el altar
se habían colocado dos candeleros encendidos y matar de tomillo que, luego, se
repartieron entre los asistentes.
Fueron
exactamente cuarenta personas las que se dieron cita en la ermita, unas llegadas
en coche y otras subiendo la empinada cuesta de la carretera del Santuario que
conduce hasta ella.
Para la
celebración, que fue presidida por el Párroco D. José Miguel Pallás, se habían
distribuido unos dípticos con los textos que iban a ser leídos, terminando con
el Regina Coeli y el canto de la Salve en su versión popular, como es tradicional.
Al terminar, se procedió a adorar la imagen del Señor,
besando sus pies, dando así por concluida esta tradicional celebración.
La imagen de la
Virgen y todos los elementos utilizados fueron retirados de nuevo para ser llevados
al Museo y a la colegiata de Santa María.













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