Precisamente, junto a la obra de Pepe Sanmartín que recuerda el crimen al que hemos hecho referencia en el artículo anterior, está fluyendo, desde hace poco, un riachuelo que lleva camino de convertirse en un nuevo afluente del río Sorbán.
El agua “mana”
del muro situado junto a la obra de Sanmartín y baña los pies de la pareja que
forma parte del conjunto. Parece tratarse de una filtración cuyo origen no
conocemos.
Da la impresión
de que la fuente no tiene nada que ver, pues como muestra esta foto, el agua
fluye separada de la misma. Esperamos que si se trata de una filtración se
solucione para que no dañe al monumento.
Además, hemos observado que, sobre las figuras del hombre y
la mujer, están apareciendo líquenes que, quizás, convendría eliminar.




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