Enrique Lacleta estuvo el pasado fin de semana en la Estanca y nos ha traído imágenes del desolador aspecto que presenta ahora este espacio natural, con muy poca agua.
Queda algo en
la parte más baja, pero, en el resto la tierra reseca y cuarteada, ofrece este
triste aspecto, con algún cadáver de cangrejos y la vegetación que ha comenzado
a crecer.
Pero lo que más
nos ha impresionado ha sido esta foto de uno de los cristales de la Casa de la
Estanca, un monumento BIC, roto por algún desaprensivo, sin importarle la comisión
de lo que, por la condición del edificio, constituye un delito. Una pena.






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