jueves, 8 de octubre de 2026

Visita al Centro de Arte Hortensia Herrero

         Una de las visitas programadas, con ocasión del Foro de Asociaciones, convocado por Hispania Nostra en Valencia, fue al Centro de Arte “Hortensia Herrero”, que nos interesó mucho y lo cierto es que no nos defraudó.

 


Ubicado en el antiguo Palacio Valeriola, en el casco antiguo de la ciudad, sorprende tanto por su arquitectura como por su contenido.

Creado en 2023, con el doble propósito de compartir con la sociedad el arte contemporáneo más relevante a nivel internacional y el de contribuir a que la Comunitat Valenciana sea un destino cultural y artístico de referencia.

 

El Centro surgió por iniciativa de Hortensia Herrero, una de las principales coleccionistas de arte contemporáneo del panorama nacional, cuya colección incluye obras de artistas como Anselm Kiefer, Georg Baselitz, David Hockney, Anish Kapoor o Mat Collishaw entre otros.

Hortensia es la esposa de Juan Roig, el fundador de Mercadona, cuya propiedad comparte con él. Su interés por el arte le llevó a la ciudad de Dallas, con ocasión de una exposición dedicada a Sorolla y, allí, coincidió con Javier Molins. Por entonces, ya se había implicado, a través de su fundación en la restauración de algunos edificios de Valencia y, ahora, quería dar un paso más.

Molins le aconsejó crear un espacio en el que los ciudadanos de la ciudad y sus visitantes pudieran entrar en contacto con el arte contemporáneo que se mostraba en otros lugares a los que no podían tener acceso.

 

         Encontraron el espacio adecuado en un antiguo palacio casi arruinado y, durante cinco años, el estudio de arquitectura ERRE, dirigido por la hija de Hortensia y Juan, Amparo Roig y José Martí, hizo realidad su sueño de convertir ese palacio en el actual centro de arte. En la imagen aparecen, a la derecha, los arquitectos Amparo Roig y José Martí. A la izquierda, junto a Hortensia, Javier Molins.

 


         Nada más entrar en el palacio, sorprende en el patio central, la instalación de Tomas Saraceno “Corona Australis” cuyos delicados poliedros parecen flotar en el aire. Al fondo, el escultor catalán Jaume Plensa, creó específicamente para ese lugar su obra “Tempesta” con letras en relieve de acero inoxidable, procedentes de diversos alfabetos del mundo (latín, hebreo, árabe, chino, japonés, griego, cirílico, coreano e hindi).

 


Quizás, una de las instalaciones más emblemáticas del centro sea el túnel ubicado en la segunda planta que atraviesa 1035 piezas de cristal de diferentes tamaños y colores del arcoíris; al recorrerlo de vuelta, la perspectiva cambia y solo se aprecia un túnel oscuro.

Es obra del artista danés-islandés Olafur Eliasson, famoso por sus experimentos con la luz, el color y la percepción. Se titula “Tunnel for unfolding time (Túnel para desplegar el tiempo)” y, como otras obras de este Centro, fue creada específicamente para él.

 



         No nos detuvimos en la colección permanente del Centro, que cuenta con obras muy importantes de destacados artistas contemporáneos e instalaciones como la que lleva por título “Tránsito mineral” de Cristina Iglesias, dado que el objetivo fundamental de la visita era conocer la exposición temporal de obras de Anselm Kiefer.

 



         Anselm Kiefer (1945) es un pintor y escultor alemán, cuyo arte podría ser inscrito en el neoexpresionismo. Su vinculación con Hortensia Herrero es antigua, pues dos de sus obras forman parte de la colección permanente del Centro. Una de ellas es el cuadro “Las flores del mal” que formó parte de la Summer Exhibition de la Royal Academy of Arts de 2016.

         Quizás, por eso, se ha querido que la primera de las exposiciones temporales le estuviera dedicada. Diseñada especialmente para este espacio, ocupa seis galerías del centro de arte, en las que ha sido preciso desmontar las obras que allí se exhibían para dar cabida a las de Kiefer, centradas en el paisaje y de considerables dimensiones.

 

         Entre ellas destaca la que lleva por título “Danaé”, que con más de trece metros de longitud es una de las obras más grandes realizadas por el artista.

En esta obra, Kiefer reproduce el interior del aeropuerto de Tempelhof en Berlín y, al mismo tiempo, hace referencia al mito de Dánae en forma de una lluvia dorada que cae sobre el cuadro. No debemos olvidar que, según la mitología griega, Zeus se transformó en lluvia dorada para visitar y fecundar a Dánae, quien se encontraba recluida en una torre para evitar que tuviera descendencia. Esta obra tan solo se ha visto en una exposición en Nueva York en 2022 y es la primera vez que se exhibe en Europa.


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