Una de las visitas programadas, con ocasión del Foro de Asociaciones, convocado por Hispania Nostra en Valencia, fue al Centro de Arte “Hortensia Herrero”, que nos interesó mucho y lo cierto es que no nos defraudó.
Ubicado en el
antiguo Palacio Valeriola, en el casco antiguo de la ciudad, sorprende tanto
por su arquitectura como por su contenido.
Creado en 2023,
con el doble propósito de compartir con la sociedad el arte contemporáneo más
relevante a nivel internacional y el de contribuir a que la Comunitat
Valenciana sea un destino cultural y artístico de referencia.
El Centro surgió por iniciativa de Hortensia
Herrero, una de las principales coleccionistas de arte contemporáneo del
panorama nacional, cuya colección incluye obras de artistas como Anselm Kiefer,
Georg Baselitz, David Hockney, Anish Kapoor o Mat Collishaw entre otros.
Hortensia es la esposa de Juan
Roig, el fundador de Mercadona, cuya propiedad comparte con él. Su interés por
el arte le llevó a la ciudad de Dallas, con ocasión de una exposición dedicada
a Sorolla y, allí, coincidió con Javier Molins. Por entonces, ya se había
implicado, a través de su fundación en la restauración de algunos edificios de
Valencia y, ahora, quería dar un paso más.
Molins le aconsejó crear un espacio
en el que los ciudadanos de la ciudad y sus visitantes pudieran entrar en
contacto con el arte contemporáneo que se mostraba en otros lugares a los que
no podían tener acceso.
Encontraron el espacio
adecuado en un antiguo palacio casi arruinado y, durante cinco años, el estudio
de arquitectura ERRE, dirigido por la hija de Hortensia y Juan, Amparo Roig y
José Martí, hizo realidad su sueño de convertir ese palacio en el actual centro
de arte. En la imagen aparecen, a la derecha, los arquitectos Amparo Roig y
José Martí. A la izquierda, junto a Hortensia, Javier Molins.
Nada más entrar
en el palacio, sorprende en el patio central, la instalación de Tomas Saraceno “Corona
Australis” cuyos delicados poliedros parecen flotar en el aire. Al fondo, el escultor
catalán Jaume Plensa, creó específicamente para ese lugar su obra “Tempesta” con
letras en relieve de acero inoxidable, procedentes de diversos alfabetos del
mundo (latín, hebreo, árabe, chino, japonés, griego, cirílico, coreano e
hindi).
Quizás, una de las instalaciones
más emblemáticas del centro sea el túnel ubicado en la segunda planta que
atraviesa 1035 piezas de cristal de diferentes tamaños y colores del arcoíris;
al recorrerlo de vuelta, la perspectiva cambia y solo se aprecia un túnel
oscuro.
Es obra del artista danés-islandés
Olafur Eliasson, famoso por sus experimentos con la luz, el color y la
percepción. Se titula “Tunnel for unfolding time (Túnel para desplegar el
tiempo)” y, como otras obras de este Centro, fue creada específicamente para
él.
No nos
detuvimos en la colección permanente del Centro, que cuenta con obras muy importantes
de destacados artistas contemporáneos e instalaciones como la que lleva por
título “Tránsito mineral” de Cristina Iglesias, dado que el objetivo fundamental
de la visita era conocer la exposición temporal de obras de Anselm Kiefer.
Anselm Kiefer
(1945) es un pintor y escultor alemán, cuyo arte podría ser inscrito en el neoexpresionismo.
Su vinculación con Hortensia Herrero es antigua, pues dos de sus obras forman parte
de la colección permanente del Centro. Una de ellas es el cuadro “Las flores
del mal” que formó parte de la Summer Exhibition de la Royal Academy of Arts de
2016.
Quizás, por
eso, se ha querido que la primera de las exposiciones temporales le estuviera dedicada.
Diseñada especialmente para este espacio, ocupa seis galerías del centro de
arte, en las que ha sido preciso desmontar las obras que allí se exhibían para
dar cabida a las de Kiefer, centradas en el paisaje y de considerables
dimensiones.
Entre ellas
destaca la que lleva por título “Danaé”, que con más de trece metros de longitud
es una de las obras más grandes realizadas por el artista.
En esta obra, Kiefer reproduce el
interior del aeropuerto de Tempelhof en Berlín y, al mismo tiempo, hace
referencia al mito de Dánae en forma de una lluvia dorada que cae sobre el
cuadro. No debemos olvidar que, según la mitología griega, Zeus se transformó
en lluvia dorada para visitar y fecundar a Dánae, quien se encontraba recluida
en una torre para evitar que tuviera descendencia. Esta obra tan solo se ha
visto en una exposición en Nueva York en 2022 y es la primera vez que se exhibe
en Europa.
















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