lunes, 15 de abril de 2024

Libros recibidos 717

 

         Aunque nuestro Centro depende de la Diputación Provincial de Zaragoza, a través de la Institución “Fernando el Católico”, la relación mantenida con otros organismos provinciales ha sido siempre muy limitada, hasta el punto de que no solemos recibir las publicaciones que editan.

         Afortunadamente, nuestra especial colaboradora nos ha donado dos de las que, en su día, fueron editadas por el Patronato de Turismo. Una de ellas es el Cuaderno de Viaje de la Doctora Casiopea por la provincia de Zaragoza, publicado en 2010. Respondía a una idea María José Griñán Pellicer, del Laberinto de las Artes, con ilustraciones de Eduardo Galindo Griñán.

         Se trata de un cuaderno de anillas en el que, de la mano de ese personaje, nos proponen un recorrido por varias localidades de la provincia: Sos del Rey Católico, Uncastillo, Calatayud, Daroca y Tarazona.

         En este último caso, junto con los monumentos turiasonenses se ofrece amplia información sobre el monasterio de Veruela y se mencionan “otros lugares curiosos de la zona”, aunque sin la más mínima referencia a nuestra ciudad.

         Para María José o para el Laberinto de las Artes, Borja carecía en ese momento del más mínimo interés. Lo que ocurre es que el ocultamiento de los recursos turísticos de nuestra ciudad ha sido una constante, durante mucho tiempo, por parte de los responsables de Turismo e, incluso cuando el número de visitantes fue mucho mayor que el de otros lugares, se procuró obviar hechos evidentes.

 

         Otra de las publicaciones que nos ha donado es Jugando a Sefarad. Cuento-guía para descubrir el pasado judío de la provincia de Zaragoza, publicado en 2011, también con textos de Laberinto de las Artes e ilustraciones de Lafarga Estudio.

         Dirigido a los niños, es un cuento atractivo que explica bastante bien diversos aspectos de la cultura judía e incluye un mapa con juderías de la provincia, entre las que se encuentra la de Borja, a la que se anima a visitar. Lástima que, en nuestra ciudad, no nos hayamos preocupado de potenciar ese recurso, a pesar de que hubo un momento en el que se diseñó un proyecto muy interesante para recuperar el espacio de la antigua judería (el Cinto) y crear un Centro de Interpretación. Todo quedó en el olvido y lo único que ha llegado a crearse es una plaza dedicada a las tres culturas, aunque hubo que borrar los textos en hebreo y árabe por los errores sobre los que llamamos la atención, en su momento.


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