miércoles, 7 de marzo de 2012

Más cabañas circulares en la Muela de Borja

            El interés por este tipo de ejemplos de la arquitectura popular ha ido creciendo a raíz de las informaciones que venimos publicando.




            Como ya comentamos, Isidro Aguilera nos informó de la existencia de otras dos, de las que no teníamos noticia, situadas en la ladera de la Muela que se abre hacia Navarra.




            Con la eficacia y celeridad que le caracteriza Pedro Domínguez Barrios las ha localizado y nos ha entregado fotografías de las mismas.




            La primera de ellas, ubicada en el cabezo Pilobo, no tiene unas dimensiones demasiado espectaculares, pero se conserva en un estado bastante aceptable, aunque ha perdido parte de su cubierta, pues lo más probable es que, originalmente, estuviera cerrada como es habitual en este tipo de construcciones.




            La segunda se encuentra la Paúles, en el interior de un antiguo recinto de piedra que fue utilizado como paridera. Debió ser un complejo interesante, aunque la caseta se ha derrumbado.




            No obstante, se aprecia perfectamente que tuvo planta circular y aún se aprecia la puerta de entrada.



No podemos precisar, por el momento, si está en el término municipal de Borja o en el de El Buste, ya que su emplazamiento corresponde al límite entre ambos.
Esta investigación ha deparado, además, una sorpresa de la que informaremos en una próxima entrada.



La “sorpresa” que comentaremos en un próximo artículo

Exposición de Pedro Sagasta en Zaragoza



            Pedro Sanz Villlarroya que firma sus obras como “Pedro Sagasta” nació en Ainzón en 1959 y es uno de los pintores contemporáneos más importantes de nuestra comarca.
            Tras estudiar Publicidad y Delineación, publicó dibujos humorísticos en diferentes medios de comunicación como los diarios Aragón Express y Heraldo de Aragón o las revistas El Papus y Sábado Gráfico.
            Desde hace unos años se ha decantado por la Pintura, especializándose, con notable éxito en el retrato, habiendo obtenido numerosos premios y mostrado su obra en prestigiosas salas.




            Ahora, el 9 de marzo, inaugura una nueva exposición, con el lema “Rostros y Huellas” en la Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza que permanecerá abierta hasta el 13 de abril.

martes, 6 de marzo de 2012

Un aragonés en Taiwan

            Heraldo de Aragón, en su edición de hoy 6 de marzo, inserta en la página 46 un amplio reportaje titulado “Un aragonés, en busca del legado español en Taiwan”, en el que hace referencia a los trabajos arqueológicos de D. José Eugenio Borao que, en desde hace años, es profesor en la Universidad Nacional de Taiwan.



Foto tomada de Heraldo de Aragón. El Prof. Borao con corbata en la segunda fila


            El Prof. Borao está dirigiendo allí una campaña de investigación encaminada a documentar la presencia española en la isla que fue bautizada con el nombre de Formosa por los portugueses. Es poco conocido el hecho de que, entre 1626 y 1642, la presencia española se materializó con la fundación del puerto de la Santísima Trinidad, donde se construyó un fuerte cuyos restos está intentando localizar el equipo dirigido por el Prof. Borao.
            El hacer alusión aquí a esta noticia obedece al hecho de José Eugenio Borao, aunque nacido en Zaragoza, en 1955, está relacionado con Borja, pues aquí establecieron su residencia sus padres, en el polígono de la Romería. José Eugenio mostró, muy pronto, interés por la labor que el Centro realizaba y, posteriormente, ha seguido manteniendo esta relación ya que recibe, en aquel remoto país, todas nuestras publicaciones.
            Por otra parte, fue una de las personas que acompañaron a nuestro Presidente durante los días en los que estuvo ingresado en el Tri Center Hospital de las Fuerzas Armadas de la R.O.C. (Taiwan), aquejado de la grave dolencia contraída durante su permanencia en la isla. En aquel penoso trance desempeñaron también un importante papel los jesuitas españoles P. Mateos y P. Díaz de Rábago, otras dos figuras admirables por sus amplios conocimientos de la lengua y la cultura china y por otras muchas virtudes, a los que recordamos con cariño.

Próximos actos



            El próximo jueves 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Con este motivo la Concejalía de Bienestar Social del M. I. Ayuntamiento de Borja ha organizado, en colaboración con el Centro de Estudios Borjanos un acto en la Casa de Aguilar que tendrá lugar a las 17,30 horas, en el transcurso del cual Dª Marian Segura Borao hablará sobre “Educar en igualdad” y se proyectarán dos documentales muy interesantes sobre este tema.



Llanto por la muerte de Abel. William-Adolphe Bougereau (1825-1905)

           Inmediatamente después, a las 19,30 horas dará comienzo el Acto de Inauguración del Curso, organizado por el Centro, sobre “El Antiguo Testamento en el Arte”. En estos momentos hay ya más de 90 personas inscritas por lo que, dado el aforo del local, va a ser preciso organizar dos grupos. En principio, la convocatoria de esta primera sesión está dirigida a todos los alumnos, aunque se les va a proponer la formación de un segundo grupo, para el que se fijará el horario que mejor se adapte a sus necesidades, a pesar de que ello entraña una carga de trabajo añadida, al tener que duplicar las clases.

lunes, 5 de marzo de 2012

El convento de franciscanos de Mallén

            Días atrás terminamos el recorrido por la historia de los seis conventos que existieron en la ciudad de Borja, donde sólo han sobrevivido los de religiosas franciscanas clarisas y concepcionistas franciscanas.
            Pero, en la comarca hubo también otros dos conventos de religiosos que desaparecieron con la Desamortización. Fueron el convento de franciscanos de Mallén y el de dominicos de Magallón, a los que habría que sumar el de monjas cistercienses de Trasobares, localidad perteneciente ahora a la comarca del Aranda, al que hemos hecho referencia hace poco, con motivo de la publicación de un libro sobre el mismo.



            Hoy queremos dedicar un recuerdo al convento de Mallén que fue hijo del de Borja, pues de aquí salieron los frailes que lo fundaron, en 1616. Una de las razones que influyeron en esa decisión fue la acogida que siempre habían dispensado los habitantes de la villa a los religiosos que iban a pedir limosnas. A ello se añadía el deseo del consejo de Mallén de contar con un convento en la localidad.
            La coincidencia de objetivos facilitó la firma de un acuerdo, el 13 de febrero de 1616, en virtud del cual el “concejo y universidad de la villa de Mallén” cedieron a los franciscanos la ermita de la Virgen de Nuestra Señora de Torrellas con la casa contigua, situadas en las afueras de la población, para establecer allí el convento. En la capitulación se estableció que un fraile se encargaría de “enseñar Gramática perpetuamente a los hijos de Mallén”.




            Las obras de adaptación terminaron muy pronto, pudiendo tomar posesión de las instalaciones los frailes llegados de Borja. El convento prosperó y, a comienzos del siglo XVIII, pudo edificarse una nueva iglesia del que, por sus dimensiones, se afirmaba que era uno de los más hermosos que poseía en España la Orden de San Francisco.



Los restos del convento desde el pilar de San Antón

            Como era habitual, hubo varias cofradías que tenían allí su sede, como las de San Blas, San José, San Pascual Bailón y la de San Antonio abad. Muy cerca del convento estaba el pilar dedicado a este santo, donde se efectuaba la bendición anual de los animales, el cual todavía subsiste.



El yacimiento antes de las excavaciones, con el pilar de San Antón
    
        Lo que desapareció, por completo, fue el convento, arruinado tras la exclaustración. Lo único que se conservó, hasta hace pocos años, fueron algunos restos de los muros de su iglesia y el arranque de lo que pudo ser la puerta de acceso. Finalmente, también cayeron, aunque “El convento” ha dado nombre a un yacimiento romano, ubicado en ese lugar que fue declarado Bien de Interés Cultural.



Retablo mayor del convento en la iglesia parroquial de Novillas


            Por otra parte, el que fuera retablo mayor de su iglesia es, ahora, el de la iglesia parroquial de Novillas, habiendo sido eliminado el lienzo central que, probablemente estaría dedicado a la Virgen de Torrellas, por una imagen de la titular de la parroquia, Nuestra Señora de la Esperanza.




            Como inequívocas señales de identidad aparecen en su parte inferior los emblemas de la orden franciscana que, lamentablemente, quedaron semienterrados cuando se construyó un nuevo presbiterio, a finales del siglo pasado, aunque tras las obras de restauración que se están llevando a cabo, esperamos puedan volver a ser contemplados en su integridad.
            D. Francisco Javier Córdoba, que fue párroco de Mallén y escribió una historia local, titulada Manlia y Mallén, en 1884, terminaba su reseña sobre el convento afirmando “El inmenso montón de escombros que imponente se alza hoy sobre aquel sagrado lugar, que hasta poco ha fue la augusta casa de Dios y el venerado sepulcro de nuestros padres, que aplastados yacen hoy bajo sus ruinas, será uno de tantos elocuentísimos monumentos encargados de transmitir a la posteridad las bellezas, los encantos, la delicias que por todas partes llevaba consigo el genio hermoso de la civilización moderna”.  Una irónica y amarga reflexión que podría aplicarse a otras muchas obras de nuestro Patrimonio que se han perdido, no en épocas remotas, sino en nuestros días.


domingo, 4 de marzo de 2012

Obras de autores relacionados con nuestra zona

            Como ya conocen nuestros lectores, una de las preocupaciones del Centro de Estudios Borjanos es reunir las obras publicadas por autores de Borja y de los distintos municipios de su entorno, a lo largo del tiempo. Aunque disponemos de fondos muy importantes, continuamente se están incorporando nuevas obras. Damos cuenta aquí de las últimas que hemos podido conseguir.




            Una de ellas es la Sintáxis latina de D. Félix Huerta Tejadas. Nacido en Borja, en 1909, profesó como jesuita en Veruela, aunque abandonó la Compañía de Jesús antes de ser ordenado sacerdote. Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Central, trabajó toda su vida en la Real Academia Española. Traductor de Cornelio Nepote, Cayo Salustio y Tucídides, su libro más conocido es el Vocabulario de las obras de Don Juan Manuel, con el que obtuvo el Premio “Conde de Cartagena” en 1948. Todas ellas están en nuestra biblioteca, a la que se suma la Sintáxis y esperamos conseguir las ediciones del Quijote, de las Novelas ejemplares y de las obras de Shakespeare que publicó EDAF con un estudio introductorio suyo.




Otra adquisición corresponde a las Lecciones Dogmáticas de D. Eduardo Estella Zalaya (1889-1954). Nacido en Ainzón, cursó la carrera eclesiástica, doctorándose en Teología en Zaragoza y posteriormente en Derecho Canónico en Toledo, de cuya catedral fue canónigo archivero. En 1930, obtuvo la misma plaza en la Seo zaragozana y desarrolló una intensa actividad cultural. Académico de Número en Toledo y la de San Luis de Zaragoza, fue profesor del Seminario y de la Universidad. Para sus alumnos escribió esta obra que viene a sumarse a otras que conservamos como sus discursos de ingreso en las academia citadas; la lección inaugural del curso en el Seminario de Zaragoza en 1939; el estudio sobre el milagro de Calanda; o la guía del Museo de Tapices.




            Finalmente, hemos conseguido una nueva obra de D. José María Dusmet. Con motivo de la exposición que, en homenaje suyo, organizamos el pasado verano, se mostraron todas las obras que, hasta ese momento, teníamos. Esta última lleva por título Algunos ápidos nuevos o interesantes del Museo de Madrid y fue publicada en 1915, dentro de la colección de trabajos del propio museo, siendo una de las primeras publicadas por este ilustre entomólogo al que, según informaciones recibidas, se le quiere rendir homenaje en Ambel, dedicándole una calle.

sábado, 3 de marzo de 2012

Otras cabañas circulares en Borja

            Desde que comenzamos a destacar el interés de estas importantes muestras de la arquitectura popular de nuestra zona, se ha acrecentado el interés hacia ellas.




            Hace unos días publicamos imágenes de la que existió en la Muela de Borja y que, en la actualidad, se conservan restos significativos tras su derrumbamiento. Sin embargo, no era la única en dicho monte.




            Pedro Domínguez Barrios nos ha enviado unas fotografías de otra cabaña de las mismas características que, afortunadamente, se conserva casi intacta oculta entre los pinos.





            De unos seis metros de altura, llama la atención el hecho de que la parte superior esté abierta lo que parece responder a un derrumbamiento, pues estas construcciones eran siempre cerradas.




            En torno a su perímetro se observan unas aberturas que, en realidad, solían hacerse para permitir la vigilancia ya que su función se relaciona con la vigilancia de viñas.




            El interior de la misma se encuentra en un estado aceptable y, por lo tanto, nos permitimos hacer un llamamiento para que se adopten las medidas precisas al objeto de garantizar su protección. Al estar emplazada en un monte público, creemos que es propiedad del ayuntamiento borjano y, por lo tanto, merecería la pena que se tomara en consideración.
            Por otra parte, Isidro Aguilera acaba de comunicarnos que hay otras dos cabañas de este tipo en ese monte. Están ubicadas en la otra ladera, la que mira hacia Navarra. Una es de un tamaño similar, mientras que la otra es algo más pequeña. Conociendo las dotes de Pedro Domínguez para estos trabajos, muy pronto tendremos imágenes de ellas.
            Si el estado de las mismas fuera aceptable, se podría pensar en diseñar una ruta que englobara a las cuatro y, mediante un tríptico, facilitara un recorrido por parajes tan bonitos que, como estamos viendo, encierran elementos de interés para nuestro Patrimonio Cultural.

viernes, 2 de marzo de 2012

Un importante libro sobre el monasterio de Trasobares



            D. Joaquín Giménez Sena ha tenido la amabilidad de entregarnos la obra que acaba de editar con el título Real Monasterio de Santa María de la Piedad de Trasobares. La  firma junto con Sor Sira Carrasquer Pedrós, monja cisterciense de la Estricta Observancia (trapense) en el monasterio de Alloz (Navarra).



            Estamos ante un trabajo de singular interés pues, hasta el momento, eran muy escasas las referencias publicadas en relación con este monasterio fundado hacia 1152 y que fue el primero monasterio femenino de la Orden del Císter en Aragón. A lo largo de 822 páginas, el autor, que no es un historiador profesional, aporta documentación inédita muy abundante y relata con soltura la historia del monasterio que desapareció, tras la Desamortización, porque en aquellos momentos la comunidad la componían 9 religiosas de coro y 2 de obediencia, un número inferior al doce profesas de coro que se exigían en el decreto del Gobierno para permitir su continuidad. El 14 de octubre de 1837 fue, probablemente, la fecha en la que abandonaron el monasterio las últimas religiosas con destino a diferentes monasterios: la abadesa fue al de Santa Lucía de Zaragoza; la vicaria y otra monja al de la Zaydía de Valencia; tres al de Calatravas de Madrid; otras tres al de Tulebra y dos al de Casbas. Esta triste dispersión ponía fin a la historia de un monasterio fundado casis 700 años antes, pues, aunque tras la firma del Concordato de 1851, se intentó restablecerlo pero no pudo lograrse, entre otras razones por el lamentable estado en el que se encontraban las dependencias conventuales.



            Del monasterio se ha conservado hasta nuestros días la iglesia que es la actual parroquia de Trasobares. Como es sabido, la torre mudéjar que puede verse en la plaza pertenecía a la antigua iglesia parroquial que desapareció.




También se conservan algunas partes del convento, entre ellas la espléndida portada de acceso con las armas de Aragón sobre ella.





            Y por supuesto, un rico patrimonio artístico en el que destaca la imagen de la Virgen del Capítulo, la de Santa María del Real o el órgano restaurado hace algunos años.




            Otras obras se conservan en Tulebras y muy pocos recuerdan una preciada pieza que, procedente del monasterio, se exhibe actualmente en el Museo Arqueológico de Madrid, el báculo de Benedicto XIII que era tío de Dª Violante de Luna, abadesa del monasterio y protagonista de una página importante de la historia aragonesa que el autor  relata minuciosamente.




            El interés del libro se acrecienta por la dificultad que entraña la investigación, dada la dispersión de las fuentes. Joaquín Giménez lo ha hecho desde que, durante sus estancias en Tabuenca, se despertó su interés por un monasterio tan vinculado a esta zona, pues Trasobares perteneció al antiguo Partido Judicial de Borja y, por otra parte, la villa de Tabuenca dependía del mismo. Si a ello añadimos que la edición ha sido realizada a sus expensas, sin ningún tipo de ayuda y con ilustraciones a todo color, algunas de las cuales reproducimos aquí, sólo nos cabe felicitarle por su dedicación y entrega, así como por su generosidad al donar un ejemplar a la biblioteca del Centro.
            Todas las personas interesadas en conseguirla, pueden ponerse en contacto con el autor, a través del correo tabuka003@telefonica.net

jueves, 1 de marzo de 2012

El convento de la Concepción de Borja


El convento antes de la restauración

            Dentro del recorrido que hemos efectuado por los conventos de Borja, hoy queremos presentar el convento de religiosas concepcionistas franciscanas, el último que estaba pendiente y que, sin embargo, es el más importante desde el punto de vista artístico.



El magnífico tilo de su huerta en una singular imagen

            A diferencia del de Santa Clara, fundado unos años antes, el convento de la Concepción surgió por iniciativa privada. Su impulsora fue una dama natural de Mallén, Dª Inés Valeriana Ruiz de Razazol que, en 1619, contrajo matrimonio con el borjano D. Diego Nogués, estableciendo su residencia en nuestra ciudad, donde tuvieron tres hijos, dos de los cuales murieron muy jóvenes y el segundo profesó como religioso dominico.



Acceso principal de su iglesia


Acceso por la calle de la Concepción

           Ello influyó para que, cuando Dª Inés quedó viuda en 1646, decidiera invertir toda su fortuna en la fundación de un convento en su propia casa. La iniciativa planteada al cabildo de la colegial en 1650 tuvo que hacer frente a numerosas dificultades. Hubo un momento en el que llegó a estudiar la posibilidad de crearlo en Mallén, donde tampoco encontró las facilidades necesarias. Finalmente, el 11 de junio de 1652, pudo suscribirse un acuerdo entre la ciudad y la fundadora que hizo posible el que, poco después, el obispo de la diócesis otorgara la oportuna autorización, de manera que el 15 de septiembre de 1652, el nuevo convento iniciaba su andadura con cuatro religiosas llegadas desde Ágreda a las que sumó la fundadora y otras jóvenes borjanas.




Desde el primer momento, el nuevo convento mantuvo una especial relación con la Venerable Madre Sor María Jesús de Ágreda. Ella fue quien mando a las religiosas fundadoras y en el convento se conservan las cartas que les escribió en los difíciles momentos iniciales, así como algunos valiosos regalos.



Traza de la iglesia y otras dependencias conventuales

En 1669, dos años antes del fallecimiento de Dª Inés Ruiz de Razazol que había tomado el nombre de Sor Inés María de la Cruz, se capituló la construcción del edificio del convento y de su iglesia que han llegado hasta nuestros días con el maestro de obras Felipe Busiñac y Borbón, uno de los más prestigiosos arquitectos del momento. Se conserva una planta de la iglesia, aunque sabemos que, por determinadas circunstancias no llegó a terminar las obras que fueron encomendadas en 1675, a Juan Gómez, uno de los oficiales que habían trabajado con él.




El conjunto monumental fue declarado Bien de Interés Cultural el 9 de marzo de 1983 y en él destaca el edificio conventual con su magnífica fachada a la entrada de la población, junto al llamado “Arco de la Carrera”.




De gran interés es, asimismo, la iglesia, dedicada a la Inmaculada Concepción con su retablo mayor, obra de Juan de Abinzano y financiado por Dª Manuela de Falces. Todo el interior del templo está decorado con pinturas murales que han sido atribuidas a José Luzán Martínez y recientemente restauradas, al igual que todos los edificios conventuales, salvo el ala que da a la calle de la Concepción, donde existe otro acceso al templo.




En la fachada de esa calle, se conserva la hornacina con la imagen de la Virgen que el escritor aragonés D. Braulio Foz mandó colocar para poder contemplarla desde su residencia, situada frente al convento, en la que falleció en 1865.




             A lo largo de más de más de 350 años, el convento de la Concepción ha desempeñado un papel relevante en la vida local. Allí se celebra la fiesta del 8 de diciembre, declarada “fiesta votada” por la ciudad en 1650.




Por otra parte, su iglesia fue el escenario donde, en 1903, del renacer de la Congregación Mariana de Borja, erigida canónicamente en 1867 pero que había tenido una vida efímera hasta su refundación merced a la iniciativa del P. Pablo Bori Puig, residente por aquel entonces en Veruela y que fue su consiliario durante varios años.



Beato Pablo Bori

Se da la circunstancia de que el P. Bori fue beatificado por S. S. Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001, junto con otras víctimas de la persecución religiosa, pues fue fusilado el 29 de septiembre de 1936, tras ser detenido en el hospital, donde estaba siendo atendido, dada su precaria salud, pues ya había cumplido los 71 años. Sorprendentemente, no se le ha dedicado ningún recuerdo en una ciudad en la que ejerció su ministerio pastoral, ni su fiesta litúrgica, el 29 de septiembre, figura en el santoral de la diócesis.



Antigua comunidad con Sor Pilar Domínguez

Algunas de las religiosas llegadas de Ayllón con la nueva abadesa
Hace unos años, llegaron al convento de Borja varias religiosas procedentes del convento de Cuevas de Cañart (Teruel) y mucho más recientemente lo hicieron otras procedentes del de Ayllón (Segovia), lo que ha contribuido a impulsar la vida de esta comunidad borjana.
Ya hemos señalado, anteriormente, las importantes obras de restauración acometidas en varias etapas por el Gobierno de Aragón, en las que puso especial empeño la que fuera abadesa del convento, durante muchos años, Sor Pilar Domínguez.




Recientemente, la antigua huerta del convento ha sido acondicionada como jardín, según diseño del arquitecto D. Carlos Bressel y la colaboración de un destacado paisajista.