El 24 de octubre de 1725 se suscitó un problema de protocolo entre la corporación municipal de Borja y el obispo de Tarazona D. García Pardiñas Villar de Francos. Nacido en Cicere (Coruña) en 1672, el prelado pertenecía a la orden de la Merced y era especialmente puntilloso en estas cuestiones. Había sido consagrado el 9 de junio de 1720, tomando posesión de la sede turiasonense.






