Ayer comentamos los monumentos existentes en Viella, la capital del valle de Arán y hoy queremos hacer referencia a los que hay en Borja, una localidad con mayor número de habitantes, pero que no se distingue por la preocupación por decorar sus calles y plazas con esculturas.
Entre las pocas
que podemos ver, se encuentra en la plaza de Santo Domingo una escultura del
artista borjano Pepe Sanmartín, realizada en mármol que inicialmente, estaba rodeada
por un pequeño estanque, ahora reconvertido en jardinera.
Fue inaugurada el 31 de marzo de
2001, siendo Alcalde D. Luis María Garriga.
También, durante uno de los
mandatos de D. Luis María Garriga, se procedió a la reforma de la antigua “fuente
del Hospital”, en la plaza de Ntra. Sra. de la Peana, colocando un gran
bajorrelieve, obra del escultor borjano D. José Sanmartín, alusivo a una
leyenda muy difundida, aunque sin ninguna base real, referida a la muerte del
señor de Majones y a la supuesta protección dispensada al asesino, por la madre
de la víctima.
De Pepe Sanmartín existió otra obra,
dedicada al Canto Coral, situada junto a la Cooperativa Agrícola, en el sector
de la N-122, que lleva el nombre de Avenida del Canto Coral. Realizada en madera,
fue retirada, quizás por deterioro.
El 27 de mayo de 2022, siendo Alcalde
D. Eduardo Arilla, fue inaugurado el monumento a la Jota, en la Planilla. Se
trata de una talla en madera que el escultor de Santa Cruz de Moncayo, José
Manuel Val Hernández firmó en 2020, aunque lo vimos realizándola en la plaza
del Mercado, durante la tradicional feria del Mercado, en agosto de 2019.
Completamente desapercibida pasa esta
escultura del artista japonés Tadashi Hashimoto, nacido en Kamakura en 1946 y
con una dilatada experiencia en este tipo de obras de arte urbano, instaladas
en diferentes ciudades.
En 2002,
participó en una exposición, organizada por la Asociación Cultural “Arte en
órbita”, en el monasterio de Veruela. La obra que llevaba el nombre de
“Continuum” estuvo instalada en el acceso al recinto, junto a la Casa Abacial.
Allí lo
conoció el entonces Presidente de la Comarca D. Luis María Garriga que fue
quien adquirió la escultura, siendo colocada en la Estación de Transferencia,
porque era un espacio de la comarca, donde pocos la han visto.
En uno de los
patios exteriores de la Casa de Aguilar se encuentra el monumento dedicado al
cardenal D. Vicente Casanova Marzol. Se trata de un busto en bronce, realizado
por el escultor Carlos Arrabal, que fue financiado por su sobrina Dª. María Pilar
Rivas Gracia y por nuestro Presidente, como desagravio a la memoria del cardenal
y con el propósito de que pueda llegar a instalarse en un lugar público.
Más sorprendente
es el caso del monumento que, en la plaza de San Francisco iba a ser dedicado
al capitán borjano Francisco de Pradilla, fundador en Colombia de la localidad
de Barichara.
Por iniciativa
de Miguel de la Quadra-Salcedo, con ocasión de la Ruta Quetzal, fueron creados
dos bustos, con la imagen idealizada del citado capitán, para ser colocados en
Barichara y Borja.
El de Barichara
fue inaugurado con los máximos honores, aunque sin la presencia de una
representación borjana, como estaba previsto, pero el de Borja, donde todo
estaba preparado, quedó pendiente. Murieron Miguel de la Quadra y Leandro
Galindo, y el busto de Francisco de Pradilla espera, en el interior del convento
de Santa Clara, que cambien las circunstancias para recibir el homenaje que se
merece.
Como puede
verse, Borja no es una ciudad proclive a engalanar sus calles con monumentos, a
pesar de que nos orgullecemos proclamando nuestro amor a la Cultura.


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