A lo largo de una de las calles, en varios puestos se ofrecían muy diversos productos, entre los que destacaban los de una marroquí que ofrecía a la venta dulces tradicionales de su país, con gran éxito.
Para los niños había paseos a caballo y varios talleres que
estuvieron muy concurridos durante toda la mañana, en la que, por cierto,
disfrutamos de un tiempo excelente.
En las antiguas
escuelas había un taller de cestería, donde personas de la localidad, daban
muestra de las obras que habían preparado.
Y animando la
mañana, el grupo Alam Folk, con su música, reforzado en esta ocasión con una
nueva intérprete.
Allí pudimos
saludar a muchas personas conocidas, entre ellas a Azucena Cascán, responsable
de que, cada año, nos convoque a participar en la Feria.










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