viernes, 20 de enero de 2012

La Fiesta de San Sebastián en Borja

            Siguiendo el calendario litúrgico, otra de las celebraciones importantes que tienen lugar en nuestra ciudad es la de San Sebastián, como titular de una antigua cofradía que, en su origen, agrupó a pastores y cabreros.
            No se conoce la fecha exacta de su fundación, aunque en el actual libro de la Cofradía se hace referencia a unas ordinaciones aprobadas en 1652.




            Tiene su sede en la iglesia del convento de Santa Clara, la cual está dedicada a este Santo. Ello se debe al acuerdo alcanzado entre la comunidad de religiosas y la ciudad, en 1687, en virtud del cual se les cedió la ermita de San Sebastián el Nuevo para levantar en su lugar el nuevo templo, con la condición de que, en su altar mayor, figurara San Sebastián, en lugar de Santa Clara como pretendían las religiosas.
            El magnífico retablo que, posteriormente, se mandó construir es obra del mejor escultor aragonés de ese momento, José Ramírez de Arellano, al igual que los dos laterales, dedicados a Santa Ana y Santa Clara.





            La cofradía es, en estos momentos, una de las más importantes de Borja. En el Entierro de Cristo participa llevando el paso de la Verónica y con su numerosa Agrupación de Cornetas y Tambores. Lo que muy pocos saben es que, cuando se reorganizó esta procesión, tras la Guerra de la Independencia, la cofradía de San Sebastián quiso introducir en ella un paso dedicado a San Pedro, siendo rechazada la propuesta “por no corresponder”. Entonces se hizo cargo de la Verónica que desfilaba en el “Duelo del Señor”, sin demasiado entusiasmo, aunque ahora se haya unido su nombre al primitivo de la cofradía. En esa ocasión, los cofrades visten hábito granate con capirote y cíngulo negros.




            Una tradición muy unida a la fiesta del 20 de enero es la de los disparos efectuados durante la Aurora y la Procesión con antiguos trabucos y otras armas de fuego. El origen de esta costumbre suele situarse en las celebraciones que, con ocasión del nacimiento de los príncipes Carlos y Felipe, hijos de Carlos IV, se organizaron en noviembre de 1783. Cada cofradía preparó un festejo y la de San Sebastián preparó un desfile con sus cofrades, vestidos como soldados, con sus capitanes, sargentos, pífanos y tambores, que efectuaron salvas durante el recorrido. El estruendo organizado gustó tanto que lo repitieron cada año el día de su patrón y así ha llegado hasta nuestros días, a pesar de las persecuciones a que fueron sometidos en algunas épocas. Durante algunos años del primer tercio del siglo XX hubo dance este día, con dichos y parlamentos escritos por Leoncio Nogués. Más tarde, los danzantes de San Bartolomé han acompañado, a veces, la procesión de San Sebastián.



            Queremos recordar que la segunda publicación que el Centro de Estudios Borjanos editó fue un folleto dedicado a Las fiestas de San Sebastián en Borja, publicado en enero de 1970, del que fue autor el recordado Francisco Domínguez Pablo.

jueves, 19 de enero de 2012

Una caseta de campo en el término de la Corona de Magallón



            En el recorrido que estamos efectuando, con el propósito de documentar los últimos ejemplares de la arquitectura popular de nuestra zona, Pedro Domínguez Barrios nos remite fotografías y noticias de una caseta agrícola situada en la partida de la Corona, en el término municipal de Magallón.


 



            Se trata de un sencillo edificio de planta cuadrangular, rematado por un tejado a dos aguas. Se aprecia perfectamente el aparejo realizado con cantos de río revocados. La puerta se abre entre dos pilares de ladrillo y dispone de un cabezal de madera.




            Como suele ser habitual, en la planta baja se encuentra la cuadra con el pesebre para los animales.





Por una pequeña escalera se accede a la planta superior con los rollizos de madera vistos y revoltones de yeso.





            Es interesante la solución del alero en las fachadas laterales pero, sobre todo, la forma de favorecer la ventilación del interior, por medio de unos conductos cerámicos que se encuentran encastrados en diferentes lugares de las fachadas.

miércoles, 18 de enero de 2012

Los castillos de Magallón y otros datos inéditos de Borja

            ARCA (Asociación para la recuperación de los castillos de Aragón) publica una revista, Castillos de Aragón, en cuyo último número se incluye un interesante artículo de Álvaro Cantos Carnicer, con el título “La reforma de las fortificaciones de la frontera occidental aragonesa en los inicios de 1357 según las instrucciones generales de Pedro IV”, que aporta interesantes novedades sobre Borja y Magallón, a partir de documentación inédita del Archivo de la Corona de Aragón.
            Como es bien sabido, durante la guerra que enfrentó a Castilla y Aragón, a mediados del siglo XIV, la llamada “guerra de los dos Pedros”, nuestra comarca se convirtió en uno de los escenarios principales del conflicto. Por eso se reforzaron sus fortificaciones, a pesar de lo cual no se logró frenar la entrada de los castellanos que terminarían ocupando Borja en 1363. Muchos edificios fueron incendiados y muy graves los daños ocasionados, como ocurrió en otras poblaciones de su entorno.




            El artículo trata, precisamente, de las medidas adoptadas para defender las fronteras y las localidades más amenazadas. Al referirse a Magallón, la documentación aportada señala la existencia de dos castillos en la misma “muela”. Por sorprendente que puede parecer los datos ofrecidos confirman que había dos fortificaciones en el mismo lugar, pues se habla de abrir una puerta en el muro que hay entre ambos. Asimismo, se señala la existencia de un foso que los separaba de la parte posterior del monte, donde se habían edificado casas que se mandó derribar.




            Entre las medidas adoptadas por el monarca aragonés destaca la orden de construir una “buena torre”, en el monte donde está la iglesia, delante de la casa de la cofradía de Borja. Esta última referencia es confusa y el autor la interpreta en el sentido de situarla en Magallón, llegando a sugerir la posibilidad de que se trate de la actual torre de la iglesia parroquial de esta localidad.




            Que la torre de la iglesia de San Lorenzo perteneció al castillo no ofrece ninguna duda y ya lo señalamos hace muchos años, pero es mucho más dudoso que sea la misma a la que se refiere la documentación aportada. Tampoco estamos seguros que haya que ubicarla en Magallón donde, por el momento, no tenemos constancia de la existencia de una “cofradía de Borja”. Podría tratarse de otra mandada construir en el Cinto borjano, donde había también una iglesia, la capilla del castillo, y una casa en la que se reunía el concejo que fue destruida por los castellanos.




            En cualquier caso, los datos abren interesantes posibilidades, al igual que otros referidos a nuestra ciudad donde el rey ordenó evacuar el “rabal”, llevando a sus pobladores a “la muela que es sobre el castillo”. Está hablando de la existencia de un arrabal, probablemente el barrio de San Juan que, mayoritariamente, estaba habitado por moriscos.





Respecto al lugar de destino no parece que se trate del Cinto, situado bajo el castillo, sino el monte de la Corona, por encima del mismo, donde estuvo emplazada la antigua ciudad ibero-romana. Por eso se les ordena que lleven grandes vasijas para almacenar agua, pues en el monte no la había en esos momentos.




Pero los documentos aportan otro dato de sumo interés, pues el rey ordena que se abra el caño “al qual dizen que de tiempo antigo”, por donde en época remota llegaba el agua hasta el citado monte. Ello implicaría la existencia de una conducción de agua, de época romana, hasta la antigua ciudad, de la que, hasta el momento, no se tenía noticia ni han aparecido restos, aunque sí se han encontrado aljibes romanos.

martes, 17 de enero de 2012

Hogueras de San Antón

            Ayer, víspera de la Fiesta de este popular Santo, se encendieron hogueras en muchos lugares de esta zona.




            En Borja, la hoguera ardió en la plaza del Mercado. En torno a ella se dieron cita muchas personas que pudieron degustar las tradicionales patatas asadas y, los más afortunados, un bocadillo de panceta (en realidad todos los que quisieron, según nos informa D. José María Urchaga).




            Nos envían también unas imágenes de la hoguera de Talamantes, con las peñas de Herrera al fondo. Allí, rememorando las costumbres de otros lugares, hubo audaces que saltaron entre las brasas.




            Por otra parte, San Antón es el patrón del Pozuelo de Aragón y, con este motivo, ha visitado la localidad el Consejero de Política Territorial e Interior del Gobierno de Aragón, D. Antonio Suárez Oriz. No podemos ofrecer imágenes pues, a pesar del interés que ponemos por reunir todos los programas de fiestas de la comarca, no hemos recibido el del Pozuelo.

La cofradía de San Antón de Borja

            Tras las celebraciones navideñas, el ciclo festivo religioso se inicia en Borja, al igual que en otros muchos lugares, con la celebración de la fiesta de San Antón Abad que aquí cobra especial relevancia por la existencia de una cofradía, de la que es titular, fundada en 1658.
            Integrada históricamente por labradores acomodados fue, como otras similares fundadas en el siglo XVII, una asociación gremial que llegó a contar con un pósito o almacén de trigo y un Monte de Piedad para atender las necesidades de sus miembros. Especial atención se dedicaba, como era habitual, a las exequias de los cofrades que eran enterrados en la cisterna de su propiedad ubicada en la colegiata de Santa María donde tenía su sede.




            Recientemente, se ha descubierto que a esta cofradía de San Antón se unió la más antigua de la Sangre de Cristo que, como ha demostrado Alberto Aguilera, tenía capilla propia el claustro de la colegiata. Era, precisamente, la actual capilla del Cristo de la parroquia.






La cofradía de San Antón participa en la Semana santa borjana llevando el paso de Jesús con la Cruz a cuestas en la procesión del Jueves Santo y el paso del Descendimiento en el Entierro de Cristo. En esas ocasiones, sus cofrades visten hábito negro con capirote y vivos morados.
            La fiesta de San Antón que se celebra en el día de hoy 17 de enero, está vinculada tradicionalmente a la bendición de los animales de labor que, más tarde, se extendió a los de compañía. Con este motivo se reparte pan dulce bendecido que, antiguamente, se administraba a los animales en sus establos. Otro costumbre muy difundida es la del sorteo de un cerdo, animal con el que suele ser representado. En algunos lugares el cerdo circulaba libre por las calles, siendo alimentado por los vecinos hasta su rifa. En Borja, la tradición del sorteo se ha mantenido, aunque afortunadamente el cerdo no recorre los espacios públicos, por lo que la mayor o menor limpieza de los mismos no puede ser achacada a este motivo.

lunes, 16 de enero de 2012

Publicadas las actas del Congreso sobre San Francisco de Borja


            Acaban de aparecer las Actas del Congreso Internacional celebrado en Valencia, en abril de 2010, con motivo del V Centenario del nacimiento de San Francisco de Borja, bajo el lema “Francisco de Borja y su tiempo. Política, Religión y Cultura en la Edad Moderna”.



               Tras analizar la historia de esta destacada familia que lleva el nombre de nuestra ciudad, en la comunicación se recordó el hecho de que el III duque de Gandía, contrajo segundas nupcias, tras la muerte de su primera esposa, Juana de Aragón, madre de San Francisco, con Francisca de Castro Pinós que era hermana del IX vizconde de Évol, amigo personal del duque de Gandía.




            Los esponsales se celebraron en 1523, en el palacio que los vizcondes tenían en la localidad de Fréscano, a unos 8 kilómetros de Borja.  De este espléndido edificio, uno de los más importantes de la arquitectura civil aragonesa de la época, nos hemos ocupado a raíz de los daños sufridos y de la restauración emprendida por el ayuntamiento de Fréscano.
            De este segundo matrimonio nacieron 12 hijos que vinieron a sumarse a los siete del anterior, entre los cuales San Francisco era el mayor y, en aquellos momentos, tenía 12 años.
            También se señalaba que una rama de la familia Borja retornó a la ciudad que le dio nombre, precisamente a través de la séptima hija de ese segundo matrimonio, Dª Leonor de Borja y Castro Pinós. Uno de sus nietos D. Francisco de Gurrea y Borja se estableció aquí, tras casarse con Dª María de Vera y Torrellas, heredera de una de las grandes familias borjanas, propietaria de la llamada “Casa de las Conchas”.




            En la fachada de ese edificio, el Centro de Estudios Borjanos colocó, en 2007, una placa dedicada a Dª María Agustina Gurrea y Vera, condesa de Castellflorit y última descendiente de esa rama, que fue gran benefactora de nuestra ciudad, donde fundó un hospital de peregrinos, construyó una sala para mujeres en el Hospital Sancti Spiritus, financió el actual retablo mayor de la colegiata y dejó importantes cantidades para el Santuario de Misericordia y la propia colegiata.





            Queremos recordar que, coincidiendo con el Congreso se organizó una importante exposición de Arte bajo el título de "Estampas de Santidad. San Francisco de Borja y los santos españoles de su tiempo" para cuyo cartel anunciador se eligió el boceto realizado por los hermanos Albareda para la imagen del Santo que se venera en la parroquia de San Bartolomé de Borja.
            El libro que comentamos, de casi 800 páginas, ha sido editado por Albatros Ediciones y el Instituto Histórico de la Compañía de Jesús, siendo el volumen nº 74 de la colección que edita este instituto.

domingo, 15 de enero de 2012

El puente del barranco del barranco del Chopar en Ainzón

            El artículo que publicamos hace unos días sobre puentes ha despertado un gran interés, como vienen a poner de manifiesto las fotografías y noticias que nos han sido remitidas sobre otros de los existentes en nuestra zona.



            Damos a conocer hoy las correspondientes al puente situado sobre el llamado barranco del Chopar, por el que discurre la carretera que conduce a Bureta y cuya denominación original era la de “carretera de Borja a Rueda de Jalón”.

            Más interesante que las propias fotografías es la documentación reunida, en torno a esta obra, por Carlos Castán que ha tenido la amabilidad de facilitárnosla.
            Por ella sabemos que cuando, a finales del siglo XIX, se construyó la citada carretera se aprovechó “un pontón de seis metros de luz” que ya existía sobre el barranco. Sin embargo, el 30 de junio de 1894, una inesperada “barrancada” derribó el puente y una casa situada en las proximidades. La acción de las aguas fue tan violenta que apenas quedaron trazas de la obra, obligando a cruzar el barranco por un vado, hasta que dos años después se encargó el proyecto de construcción de otro nuevo.


            El ingeniero responsable de su realización resaltaba en la memoria explicativa la existencia de avenidas periódicas en el barranco, algunas de extraordinaria importancia como la del citado año de 1894 y otro similar que recordaban los ancianos de la población. Sin embargo, a su juicio, el daño ocasionado había sido debido a la ausencia de cimentación en la obra derribada y la escasa luz del mismo que, al no permitir el desagüe de tan considerable cantidad de agua, se convirtió en un obstáculo para el libre discurrir de la misma.


            Por ello proponía la edificación de un nuevo puente, “de doce metros de luz y cuatro metros de altura, desde el lecho del rio hasta la clave”, constituido por “un arco escarzano rebajado al octavo, presentando un desagüe de 41,02 metros cuadrados; es decir casi el triple de la antigua”.
            Realizado en piedra caliza procedentes de una cantera situada en la dehesa de Ainzón, cal de la localidad y cemento de Zumaya, las obras fueron adjudicadas el 29 de diciembre de 1897, realizándose la liquidación en 1900, resultando lo gastado inferior a lo que había sido presupuestado, debido a que en la cimentación se encontró firme a menor profundidad.
            Los planos conservados no son los del proyecto sino los realizados por los ingenieros encargados de la liquidación final.



El puente subsiste en nuestros días, aunque su plancha superior ha sido recrecida y los antiguos pretiles desaparecieron, siendo sustituidos por una barandilla metálica. El conjunto resulta afeado por la conducción de agua que cruza el barranco a su misma altura y por las pintadas realizadas.
Al margen de comentar esta obra, bien documentada, hemos querido recordar la destrucción del puente anterior, como advertencia hacia los riesgos que entraña construir en los cauces de barrancos, pues la experiencia demuestra que, en algún momento, las aguas terminan por imponer su ley, ocasionando en ocasiones catástrofes que se debieron haber previsto.

sábado, 14 de enero de 2012

Premio de Carnaval

            Aunque faltan muchas semanas para la celebración del Carnaval, no hemos podido resistirnos a la publicación de esta simpática fotografía que acabamos de recibir en el Centro.




            Se trata de una tarjeta postal en la que aparece representado el niño que obtuvo el Primer Premio en el concurso de disfraces celebrado en el Casino de la Amistad de Borja, con motivo del carnaval del año 1928.   
            En aquellos momentos, el Casino o Círculo de la Amistad era uno de los ejes principales de la “vida social” de nuestra ciudad. Los bailes que se organizaban con ocasión de los carnavales constituían todo un acontecimiento para socios e invitados. En ellos se premiaban los mejores disfraces. Entre los más pequeños, el máximo galardón correspondió a este “serio” muchachote que, en aquellos momentos, aún no había cumplido los tres años.
            Porque el protagonista de la imagen es el añorado pintor local Manuel Mayor Manero, nacido el 12 de julio de 1925 y fallecido el 19 de diciembre de 2004. Un hombre entrañable que, a lo largo de toda su vida, se dedicó a su gran vocación de la Pintura. Entre su dilatada producción destacan las obras de su primera etapa en las que reflejó con maestría los paisajes de nuestra zona y muchos rincones de las calles borjanas.




            Lamentablemente, en el Centro sólo conservamos un óleo suyo en el que aparece representado un paisaje urbano muy característico de la calle Corona que fue reproducido numerosas veces en fotografías y obras de diversos autores, aunque ahora se encuentra muy alterado.
            Sirvan estas líneas como expresión de afecto y recuerdo hacia este artista que supo ganarse el afecto y el cariño de todas las personas que compartieron con él sus inquietudes.

El Presidente del Centro de Estudios Borjanos elegido Académico en Portugal

            El Presidente del Centro de Estudios Borjanos, D. Manuel Gracia Rivas, acaba de ser elegido, por unanimidad, Académico Correspondiente de la Academia de Marinha de Portugal.




            Esta prestigiosa institución cultural, entre cuyos fines figura el promover y ejecutar estudios y trabajos de investigación en el ámbito de la Historia, de las Ciencias, de las Letras y de todos los aspectos relacionados con la mar y las actividades marítimas, funciona bajo la dependencia del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada portuguesa.




            Entre sus miembros cuenta con 30 plazas de Académicos Correspondientes que son elegidos entre investigadores de diferentes países.
            La dilatada tradición marítima de Portugal y su excepcional contribución a la Historia de la Navegación y los Descubrimientos confiere especial relieve a esta Institución. De ahí la importancia del reconocimiento otorgado a nuestro Presidente que, a lo largo de su carrera, ha dedicado una parte importante de su actividad a la investigación sobre diferentes aspectos navales, especialmente en el campo de la Sanidad Naval. En la actualidad está ultimando un Diccionario de Buques Hospitales de todo el mundo en el que se aportan datos sobre más de 1.500 unidades que han desempeñado cometidos sanitarios en el transcurso de la historia. Uno de sus últimos trabajos ha sido el trabajo sobre el médico de la Armada D. Benito Francia y Ponce de León que ha sido publicado en el último número de la Revista de Historia Naval del Instituto de Historia y Cultura Naval. Por otra parte, en el próximo número de Itsas Memoria. Revista de Estudios Marítimos que edita el Museo Naval de San Sebastián aparecerá otro extenso artículo en el que analiza la biografía del gran marino vasco Blas de Lezo.

viernes, 13 de enero de 2012

Palabras dibujadas



            Palabras dibujadas. 110 años de ilustraciones en Heraldo de Aragón es el título de un bonito libro, publicado en 2005, que acaba de incorporarse a nuestros fondos.
            La obra realizada bajo la dirección de Lucía Serrano Pellejero, estudia la labor de la larga serie de dibujantes que han ilustrado las páginas de tan prestigioso medio de comunicación a lo largo de su dilatada historia.
            Con muchas de esas obras se montó una exposición que, posteriormente, recorrió diversas poblaciones aragonesas, entre ellas Borja.




            En el libro se hace referencia a colaboración del pintor borjano Baltasar González, circunscribiéndola al periodo comprendido entre agosto y octubre de 1919, reproduciendo uno de sus dibujos que llevaba por título “Un pastor en tierras de Borja”, que apareció publicado el 12 de octubre de ese año.
            El Dr. Martínez Calahorra analizó en su tesis doctoral estas colaboraciones, señalando que fueron cinco los dibujos publicados en una primera etapa. El primer de ellos reproducía la “Cruz negra de Veruela”. Le siguieron “El castillo de Trasmoz”, “Calle de Litago”, “El pilar de la cuesta del Santuario” y el ya citado del pastor.
            Varios años después, en 1924, Heraldo publicó otros dos dibujos suyos, con motivo de la Feria de Septiembre de Borja. Fueron, el titulado “A la feria”, aparecido el 25 de septiembre y una “Vista general de Borja” que fue publicado el día 28. Como señalaba Juan Carlos Martínez, en todos los casos iban asociados textos de otros autores, como complemento de los mismos.

jueves, 12 de enero de 2012

El Centro de Interpretación del Valle del Huecha en Albeta



            Posiblemente, no son muchas las personas de nuestra comarca que conocen la existencia del Centro de Interpretación del valle del Huecha en la localidad de Albeta.




            Inaugurado en 2010, la creación del Centro responde a un empeño personal del alcalde y diputado provincial D. Pedro Feliciano Tabuenca López.




            Instalado en un edificio de nueva construcción, según un proyecto del arquitecto D. Carlos Bressel Echevarría, el Centro fue financiado por la Excma. Diputación Provincial en varias fases.




            A lo largo de las salas dispuestas en sus dos plantas, se ofrece una visión de las costumbres y tradiciones de la zona agrupadas en cuatro áreas temáticas: Aire, Agua, Fuego y Tierra.





Las instalaciones fueron realizadas con las más modernas técnicas expositivas por la empresa especializada Exedra Cultura y Turismo S. L. que también fue la responsable del documental con el que se abre el recorrido.





Las fotografías que no ha facilitado D. Carlos Castán, ofrecen una clara visión de la calidad del trabajo y del interés de un espacio museístico que merece la pena visitar.




En torno al cardenal Casanova



            En su edición de ayer, Heraldo de Aragón publicó la carta que le había sido remitida por nuestro Presidente, en relación con la omisión del cardenal Casanova en la relación de purpurados aragoneses a la que hacía referencia Don Juan Antonio Gracia en un artículo aparecido en el mismo medio de comunicación el pasado día 9.
            La carta reproduce fielmente la remitida por el Presidente del Centro, salvo un pequeño matiz. Donde figuraba “fue creado cardenal en 1925”, en el texto publicado aparece “fue nombrado cardenal en 1925”. No debió gustarle el verbo crear al redactor encargado de su tratamiento.
            Sin embargo, el Diccionario de la Real Academia Española, como cuarta acepción de esa palabra señala “Hacer, por elección o nombramiento, a alguien lo que antes no era. U. especialmente referido a dignidades muy elevadas, por lo común eclesiásticas y vitalicias”, poniendo como ejemplo Será creado cardenal.
            Al margen de este detalle, agradecemos la publicación de la carta que sólo pretendía suplir una omisión que no fue la única, pues ayer se señalaba también la de otro cardenal aragonés, D. Urbano Navarrete, nacido en Camarena de la Sierra (Teruel).

miércoles, 11 de enero de 2012

El convento de dominicos de Borja

            En el recorrido que iniciamos hace unas semanas por los antiguos conventos borjanos queremos dedicar un recuerdo al que fue fundado en 1636 por la Orden de Predicadores y que estuvo dedicado a San Pedro Mártir, titular de su iglesia, aunque fue conocido popularmente con el nombre de convento de Santo Domingo.




            Tras esta fundación, la quinta realizada en Borja, ya que le habían precedido los franciscanos en el siglo XIV, los agustinos (1603), las clarisas (1603) y los capuchinos (1622), se encontraba la figura de un ilustre eclesiástico borjano, D. Jaime de Moncayo Ximénez. Nacido en nuestra ciudad, en 1548, cursó con brillantez los estudios eclesiásticos, doctorándose en Teología. Con tan sólo 28 años de edad, obtuvo por oposición la plaza de canónigo doctoral de la colegiata de Santa María, una de las más importantes, y cinco años después resultó elegido como Prior del cabildo, puesto que desempeñó hasta 1604. Felipe III lo nombró canónigo de la Iglesia Metropolitana de Zaragoza y allí falleció en 1622, dejando toda su fortuna a los dominicos, para que fundaran un convento en Borja.
            El gesto de D. Jaime Moncayo es recordado en su ciudad natal con una calle que discurre junto al antiguo convento, la calle Moncayo, que no está dedicada al monte de ese nombre, sino a este personaje. Pero el reconocimiento otorgado por el M. I. Ayuntamiento no respondía al hecho de que fundada un convento, sino al propósito que le impulsó a llevar a cabo la donación, crear un Centro de Estudios Superiores como ya los había en otras localidades aragonesas.




            Entre la muerte de D. Jaime y la fundación del nuevo convento tuvieron que transcurrir 14 años para que llegara a materializarse, debido a la tenaz oposición del cabildo de la colegial. Aunque se llegó a un entendimiento, el nuevo convento nunca llegó a convertirse en ese centro de formación con el que soñaba su fundador.
            En el momento de la Desamortización, había en el convento seis religiosos, según fuentes de la Orden, siendo prior del mismo fray Miguel Espín, doctor en Teología. Otras fuentes afirman que eran 4 sacerdotes, 1 religioso de coro y 3 legos. Tras su expulsión, los edificios conventuales fueron subastados, sin encontrar comprador.
            Ante esta situación el ayuntamiento decidió ocuparlo en 1843, para instalar allí las Escuelas de Niños. Tras esta medida de fuerza, el Estado terminó por entregar oficialmente el 16 de mayo de 1850, tanto el convento como la iglesia.



            Inmediatamente después, la iglesia fue arrendada para diversos fines, mientras que algunas de las obras de Arte que conservaba se dispersaron al ser cedidas, con el correspondiente recibo, para su empleo en otros templos. El retablo de San Jorge o el lienzo con Cristo crucificado que está en el claustro de Santa María proceden de este convento, al igual que otras obras que se conservan en la colegiata o en el Museo.



La iglesia con la campana y las ventanas en su fachada
            La Iglesia nunca aceptó de buen grado el destino que se dio a los templos desamortizados. Ya en 1852 intentó ocupar la iglesia de Santo Domingo pero no fue hasta 1892, en circunstancias políticas muy diferentes, cuando fue cedida al obispado para su apertura al culto. Curiosamente, se pretendió que sirviera de apoyo a la parroquia de San Bartolomé pero, por el hecho de estar enclavado dentro de los límites de la de Santa María, se suscitó un conflicto que fue resuelto mediante un acuerdo entre ambos párrocos para su uso conjunto. Allí se estableció inicialmente la Asociación de Hijas de María y, más tarde, las Congregaciones Marianas.

La iglesia ya sin campana y ventanas, con la fuente antigua

            A mediados del siglo XX, el obispado decidió cerrarla e intentó alquilarla como almacén de trigo. No lo logró por la actuación de un grupo de personas que pretendían ubicar allí a la parroquia de San Bartolomé. La oposición frontal del entonces párroco de Santa María frustró este proyecto que hubiera evitado el derribo de esa parroquia.



            Tras varios años, sumido en el abandono, el templo fue cedido al M. I. Ayuntamiento, merced al empeño del alcalde D. Luis María Garriga que acometió su rehabilitación, siendo transformado en Auditorio Municipal, cometido que sigue desempeñando en la actualidad.



La restauración permitió recuperar el espacio interior, presidido por el antiguo retablo mayor, dedicado a San Pedro Mártir, una obra de interés, aunque no llegó a dorarse, por lo que la mazonería aparece barnizada.



Las capillas laterales fueron cerradas con mamparas, mientras que en las pechinas de la cúpula del crucero se sustituyeron los emblemas de la Orden por los escudos de España, Aragón y Borja, algo innecesario que se debería haber evitado.


                                                           
En cuanto a los edificios conventuales, la suerte fue dispar. Buena parte de los mismos, incluido el claustro, han llegado hasta nuestros días.


 

Ello se debió, en buena medida, a que el nuevo Grupo Escolar se construyó en unos terrenos anexos, según proyecto de D. Teodoro Ríos Balaguer, y, por razones no suficientemente explicadas, el arquitecto director de las obras, D. Regino Borobio Ojeda llevó a cabo, al mismo tiempo, la restauración de tres alas del claustro, siendo demolida la situada junto al templo. Quizás se pensó en utilizar esos espacios con fines docentes, pero no fue así. El edificio que era propiedad municipal, se destinó a otros cometidos. La planta principal fue ocupada por los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción durante buena parte del siglo XX. Otra zona fue cedida al Sindicato de Riegos de Borja. En los bajos se instaló la oficina municipal de Pesas y Medidas. Más tarde estuvo la Oficina de Extensión Agraria y, en la actualidad, el Archivo de Protocolos Notariales. En el ala que llegaba a la calle Moncayo, hubo viviendas y unas dependencias que utilizó la Banda Municipal, mientras que una amplia bodega que allí había sirvió como almacén.


 

Toda esta parte de la calle Moncayo terminó siendo vendida por el ayuntamiento y en su solar se levantó una vivienda.


 
En la otra zona, correspondiente a la Av. Ramón y Cajal, estuvo el Colegio Ntra. Sra. del Carmen y, más tarde, comenzó a ser utilizado por el Colegio Público, siendo acometidas una serie de obras en el claustro que terminaron por desvirtuar gravemente un espacio de gran interés. Finalmente, la parte superior del mismo que nunca tuvo destino y se correspondía con las características galerías aragonesas de arcos de medio punto, terminó siendo transformada en Escuela Municipal de Música.

 
Hasta aquí, de manera muy sucinta, la compleja historia de este edificio conventual que, en buena medida, se ha conservado, aunque podría mejorarse sustancialmente el estado del antiguo claustro o, al menos, impedir que se siga deteriorando.