domingo, 4 de noviembre de 2012

Lavadero de Agón



            Ya señalamos en un artículo anterior el interés que han despertado estas construcciones utilitarias, lo que ha hecho posible que, en algunos casos, hayan sido restaurados.





            Este es el caso del lavadero de Agón que, como se aprecia en las fotografías remitidas por Pedro Domínguez Barrios, fue rehabilitado recientemente e, incluso, se pavimentó el interior con baldosa cerámica.





            Construido en el siglo XX, como la mayor parte de los existentes en otros municipios de la comarca, se cubre con tejado a dos aguas, sostenido por pilares centrales. Las pilas de lavado están elevadas, lo que permitía trabajar de pie. En este caso, los muros laterales están cerrados, mientras que el de fondo era abierto para permitir la iluminación.



sábado, 3 de noviembre de 2012

Encontradas nuevas bolsas de insaculación



            La publicación el pasado día 29 de octubre del hallazgo de la bolsa de insaculación de la cofradía de San Bartolomé de Borja, con todos sus redolinos, ha despertado un gran interés entre nuestros lectores, hasta el punto de convertirse en una de las noticias más leídas del mes. Pero la consecuencia más importante ha sido la aparición de otras bolsas similares en nuestra ciudad.





            Concretamente, también se conserva la de la cofradía del Carmen, de características similares a la de San Bartolomé, pues también está elaborada en cuero. En su interior contenía 29 redolinos con algunas boletas de nombres de cofrades.






            Lo más interesante es que ha aparecido el atacador, pequeño instrumento de madera que servía para introducir y sacar las boletas del interior de los redolinos.






            La cofradía de las Almas aún tiene los cuatro “bolsos” que servían para el sorteo de sus oficios. A diferencia de los casos anteriores, están fabricadas en tela recia y son relativamente recientes. Llevan impresas en tinta aplicada con imprentilla manual, las leyendas que indican su cometido. De una de las bolsas o bolsos se extraían los nombres de los mayordomos y de otra el de las personas que debían servir los “cargos mayores” de la cofradía. En las otras dos se introducían las boletas de los que ya habían desempeñado la misión para la que fueron elegidos. En todas aparece la fecha de 1943 que, probablemente, corresponde al año en que se confeccionaron.






            No utilizaban redolinos, sino unas tarjetas con el nombre de los cofrades. Han continuado siendo utilizadas, como queda patente por los nombres que aparecen en algunas de esas tarjetas.
            Es interesante comprobar el que, tras la publicación de una noticia, aparecen otras relacionadas que contribuyen a enriquecer lo que, en definitiva, es patrimonio colectivo. En este caso, las fotografías también han sido realizadas por Enrique Lacleta.

Daños en uno de los puentes medievales de Talamantes



           David Lamana acaba de remitirnos unas fotografías sobre el estado en el que se encuentra uno de los puentes medievales de Talamantes, tras el incendio del pasado mes de agosto.





            En ellas puede apreciarse que uno de los árboles quemados todavía se encuentra sobre el tablero del puente.





            A nuestro comunicante le preocupa el que algunos de los chopos que también resultaron afectados pueda caer sobre el mismo, causando daños sobre este pequeño puente que, como otros existentes en el municipio, reviste indudable interés.





            Transcurrido ya un plazo de tiempo razonable, tras la catástrofe, parece indudable que, por las entidades que tengan competencia en este asunto, se proceda a la retirada de estos restos, como reclama David Lamana.


viernes, 2 de noviembre de 2012

Día de Difuntos



            Con esta hermosa imagen, realizada por Enrique Lacleta en nuestro cementerio, queremos recordar, como hace la Iglesia en el día de hoy, a nuestros fieles difuntos. A diferencia de la Solemnidad de Todos los Santos en la que se honra a todos lo que ya alcanzaron la Gloria, aunque no hayan recibido el reconocimiento explícito de su santidad, hoy se reza por aquellos que, tras su muerte, purgan su culpa con la esperanza de que, en un momento determinado, accederán a la presencia plena de Dios.
            En esta fecha, por privilegio especial de Benedicto XIV (1740-1758), los sacerdotes de España y Portugal, así como sus posesiones americanas, podían “trinar” (celebrar tres misas en el mismo día). Esta tradición llegó hasta nuestros días y, cada dos de noviembre, los niños de algunos centros docentes de la ciudad acudían a Santa María, para asistir al menos a una de esas tres misas sucesivas que tenían lugar en el altar mayor, frente al cual se instalaba un catafalco, con su paño negro, ornado con fúnebres símbolos en sus extremos.





            Ahora, se celebra a las 4 de la tarde, una misa a las puertas de la capilla del cementerio, en sufragio de todas las personas que reposan allí, a la espera de la definitiva resurrección. De hecho la voz “cementerio” procede de la palabra griega koimetérion, que significa dormitorio.





            Nuestro cementerio, construido en 1832, vino a sustituir a los enterramientos que, hasta entonces, se llevaban a cabo en las parroquias. No obstante, hubo otros anteriores. Concretamente, en las ermitas de San Jorge y del Sepulcro.





            Otro dato curioso es la ubicación del actual, a caballo entre los términos municipales de Borja y Albeta. Según un antiguo deslinde, el término de Albeta comenzaba en el centro de la puerta de acceso al mismo. Por otra parte, el cementerio de Maleján está situado dentro del término municipal de Borja.






            A lo largo del tiempo, las manzanas de nichos han ido ocupado el lugar reservado para los enterramientos en fosas, en la mayor parte del recinto. A pesar de ello, se está alcanzando el límite de capacidad disponible y, aunque está prevista una próxima ampliación, en un futuro no demasiado lejano deberá acometerse la construcción de uno nuevo.


Sobre la lápida del humilladero de Borja



            En el artículo publicado ayer, sobre el Humilladero de Borja, hacíamos referencia a la lápida que existe a la entrada del mismo, reproduciendo la transcripción que de la misma efectuó Rafael García, en 1902, que era la siguiente:
 Amplisimun hoc cemeterium justa aediculam vivifica olim cruci sacran, novisime refecta, arque Dolorosae desparae solemniter dicatan. Ad tuendam civium sanitaten. D. Julianu a Calleja, utriusque Juris Complutensis doctor Borgiae que fidelisimae Urbis Praetor, publico sumptu construit fuit. Anno Dne. MDCCCXXII. Nonis Auguste D. Ferndinando VII regnante”.
A partir de la fotografía que incluimos ya se advertían algunos errores manifiestos en la misma. No es de extrañar, por lo tanto, que como habíamos previsto varios lectores los hayan señalado.
Especialmente importante ha sido la aportación de D. Raúl Rivarés que nos ha enviado el texto correcto y su correspondiente traducción que, incluimos a continuación:

            Transcripción de la inscripción:

            “AMPLISSIMVM HOC COEMETERIVM IVXTA AEDICVLAM VIVIFICAE OLIM CRVCI SACRAM NOVISSIME REFECTAM ATQUE DOLOROSAE DEIPARAE SOLLEMNITER DICATAM AD TVENDAM CIVIVM SANITATEM D. IVLIANVS A CALLEJA VTRIVSQVE IVRIS COMPLVTENSIS DOCTOR BORGIAEQVE FIDELISSIMAE VRBIS PRAETOR PVBLICO SVMPTV CONSTRVI FECIT ANNO DNI. MDCCCXXII NONIS AVGVSTI D. FERDINANDO VII REGNANTE”.

            Su traducción, según Raúl Rivarés:
“Este amplísimo cementerio, junto a la capilla en otro tiempo consagrada a la Cruz que da vida, últimamente reconstruida y dedicada solemnemente a la Dolorosa Madre de Dios, para proteger la salud de los ciudadanos, hizo construir con dinero público D. Julián de Calleja, doctor en ambos derechos por Alcalá y corregidor de la Fidelísima Ciudad de Borja.  En el año del Señor de 1822, en las nonas de agosto (=5 de agosto), reinando D. Fernando VII”.
            Queremos agradecer esta interesante aportación de Raúl Rivarés que, por su formación como historiador y amante de la lengua latina, nos ha prestado ayuda en diversas ocasiones, señalando al mismo tiempo el cuidado con el que debemos considerar las transcripciones efectuadas por personas, sin duda entusiastas y bienintencionadas, pero carentes de la preparación y los conocimientos necesarios para esas tareas.


Don Juan Tenorio en Borja



            Sin lugar a dudas, el Don Juan Tenorio de D. José Zorrilla es una de las obras teatrales que mayor impacto tuvo en la escena española. Por otra parte, su representación se asoció en muchos lugares con el día de Todos los Santos.
            Siguiendo esta tradición, ayer tuvo lugar en el Teatro Cervantes de Borja la lectura dramatizada de la versión de Benito de Ramón que asumió la dirección de la misma. Organizada por el Grupo de Teatro Helikon, con el patrocinio de la Delegación de Cultura del M. I. Ayuntamiento de la ciudad, esta interesante iniciativa se ha llevado a cabo por cuarta vez.
            En esta ocasión, tal como se señalaba en el programa de mano, con un nuevo montaje que contaba con mayor número de escenas representadas, mayor número de dramatizaciones, algunas de ellas en la sala, y un despliegue importante de medios técnicos.
            En la lectura tomaron parte numerosas personas de Borja y otras localidades, cuyos nombres reseñamos: Andrés Carrascosa, Alicia Pallás, Ana Tejero, Ángel Urzay, Antonio Irache, Carolina Urzay, Cristina Ochoa, Emilio Jiménez, Félix Gómez, Gonzalo Sancho, Jorge Jiménez, Juan María de Ojeda, Juana Pili Cabrejas, Leandro Galindo, Llanos Villa, María Ángeles Martínez, María Jesús Frago, Mariano Irache, Miguel Puyod, Pilar Aznar, Pilar Zardoya, Raquel Gutiérrez y Tomás Montorio F.
            Las interpretaciones corrieron a cargo de los actores y actrices siguientes: Conchita Pellicer, Esther Sanmartín, Inma Lajusticia, Jorge Jiménez, Nicolás Pérez, Raúl Rivarés y Tomás Montorio M.
            En la iluminación y el sonido estuvieron Isaías Chueca, Julio Andía y Marco Lajusticia, de la Cruz Roja de la Juventud de Borja, con equipamiento de Raúl Francés (Discomovil Venus).
            Como técnico de sala, Raúl Celimendiz y Ángel Urzay fue también responsable de los efectos de luz y sonido.
            Hay que señalar la colaboración especial de la Coral “Vientos del Pueblo”, dirigida por Emilio Jiménez Aznar, y la de los artistas borjanos Javier Serrate, Jesús Bonel, Marta Pérez y Pepe Sanmartín, en los apoyos escénicos. El Grupo de Teatro dedicó un cariñoso recuerdo a Isabel Otero, recientemente desaparecida, que formó parte del mismo.
            Un éxito importante para una iniciativa que merece la pena mantener por su carácter participativo y, en este sentido, nos congratulamos del proyecto de integrar en ella a grupos de Teatro de la comarca, con el propósito de representarla en otras localidades de la misma.


jueves, 1 de noviembre de 2012

El Humilladero de Borja



            En estos días en los que, según la tradición, se acude a visitar los cementerios, queremos referirnos al antiguo humilladero de Borja que, en la actualidad, está unido al recinto de nuestro camposanto y lo hacemos con fotografías inéditas realizadas por Enrique Lacleta.





            El humilladero es un templete de planta octogonal que, en su origen, albergó la cruz de término de la ciudad, un símbolo de jurisdicción que se asoció al concepto de picota como lugar en el que se exponían los condenados a la vergüenza pública. Estaba situado en un altozano, cerca del límite del término municipal que, en aquellos momentos lindaba con Magallón.





            Su fábrica es de ladrillo, con arcos de medio punto en cada uno de sus lados, entre pilastras. Sobre ellos se dispone el alero de doble hilada de ladrillos, la inferior de listel y la superior de pico. Sobre cada pilastra existe un pináculo prismático de ladrillo. Disponía de una pequeña espadaña con campana, por lo que habría que añadirlo a la relación de campanarios que publicamos hace unos meses.





            Se cubre con tejado a ocho vertientes, rematado por otro pináculo cilíndrico en el centro. Al interior se cierra con una cúpula semiesférica ciega.
            Respecto a su construcción todavía existen problemas sin aclarar. Se sabe que, en febrero de 1555, el consejo de Borja encargó al maestro de Alonso González la fábrica de las iglesias de Ribas, Maleján y Albeta, así como el humilladero. González llegó a levantar la iglesia de Maleján, pero tuvo que abandonar la obra de las de Ribas y Albeta. No se sabe si terminó el humilladero, aunque se construyó en esa época.
            Diversos autores han señalado que, en 1739, fue reedificado. Sin embargo, como hemos probado, en ese momento, lo que se hizo a instancias del corregidor D. Fernando del Busto y Aguilar, fue reponer la cruz de término que estaba arruinada y cerrar las “claraboyas y agujeros que hay, con el fin de que las aves nocturnas no se refugien allí, alterando la decencia del lugar”.





            Por lo tanto, podemos deducir que la obra actual es la original y que los arcos estaban ya cerrados antes del siglo XVIII. De hecho, en el camino de Albeta, aún puede apreciarse la primitiva puerta, ahora condenada. Respecto a la cruz, sabemos que en ella figuraban las imágenes de “Cristo Nuestro Señor y de Nuestra Señora de los Dolores”. Fue desmontada en el siglo XIX y sus restos arrojados al osario, donde todavía se podían ver a comienzos del siglo XX.





            Al construirse el cementerio, a comienzos del siglo XIX, se adaptó el humilladero como capilla, abriendo una puerta al interior del mismo. Sobre ella se colocó una lápida conmemorativa cuyo texto era el siguiente, según transcripción de Rafael García, cuando no había sufrido el deterioro que ahora se aprecia en algunas de sus partes: “Amplisimun hoc cemeterium justa aediculam vivifica olim cruci sacran, novisime refecta, arque Dolorosae desparae solemniter dicatan. Ad tuendam civium sanitaten. D. Julianu a Calleja, utriusque Juris Complutensis doctor Borgiae que fidelisimae Urbis Praetor, publico sumptu construit fuit. Anno Dne. MDCCCXXII. Nonis Auguste D. Ferndinando VII regnante”, a la que, sin duda, los expertos latinistas que nos leen, pondrán alguna pega, desde el punto de vista gramatical. En ella se hace referencia a la construcción del cementerio en 1822 y al corregidor de aquellos momentos D. Julián Calleja.





            Sobre ella, están las letras DOM, abreviatura de “Deo Optimo Maximo”, una adaptación cristiana de la frase utilizada por los romanos “Iovi Optimo Maximo” (IOM), en referencia al dios Júpiter.





            En el interior se encuentran tres altares con sus respectivas mesas, adosadas a la pared, imitando mármol.
 




            En el central, situado, entre columnas con capitel jónico, existe un lienzo de la Virgen Dolorosa, con Cristo yacente a sus pies. Tiene el corazón traspasado por una gran espada. En la parte inferior la corona de espinas y la inscripción INRI que estuvo en la cruz que se adivina, sobre un altozano, entre las de los dos ladrones.





            Está rematado con un frontón triangular y, sobre el mismo, un tondo ovalado con un lienzo en el que está representado San Roque, con sus atributos característicos. Viste traje de peregrino con las vieiras en la esclavina. Se toca con sombrero de ala ancha y lleva en su mano izquierda el bordón con la calabaza, mientras que con la derecha muestra la llaga de su pierna. Junto a él, el perro con el pan en la boca que lo alimentaba, cuando cayó víctima de la peste mientras atendía a los afectados por esta terrible epidemia.





            En el altar de la izquierda, aparece San Francisco con Cristo Crucificado que le abraza, mientras María contempla la escena. Es una de las representaciones más características del Santo y hace referencia a su renuncia a todos los bienes terrenales para seguir a Cristo que lo acoge en su regazo, tras desclavar uno de sus brazos de la cruz. San Francisco acerca su boca a la del costado para sorber esa sangre que brota de la herida como, también, de las de sus manos, representada de manera muy realista. Hay que recordar que el Santo fue uno de los pocos casos en el que se reprodujeron los estigmas de la Pasión.





            Habitualmente, los pies de San Francisco suelen apoyarse en el globo terráqueo, como expresión de ese desprendimiento al que hacíamos referencia. En este caso lo hace sobre un podio, a manera de escalera en el que figuran cuatro virtudes cristianas: Caridad, Humildad, Obediencia y Paciencia.





            En el altar de la derecha, aparecen las Almas del Purgatorio, entre llamas, mientras que un ángel conduce hacia el Paraíso a una que ya purgado su culpa con esa pena del alejamiento de Dios que, en la iconografía clásica, se representaba con unas llamas similares a las del Infierno, aunque la Teología siempre distinguió el carácter temporal de este castigo, muy diferente a los condenados, por toda la Eternidad.






            Dentro de este pequeño recinto, se advierte la huella de la primitiva puerta con un óculo en el que, ahora, está colocado el Sagrado Corazón de Jesús. Es muy interesante, asimismo, la disposición del pavimento, realizado en ladrillo.





            Esta es la pequeña historia del antiguo humilladero que hoy abre sus puertas al cementerio y cuyo interior es muy poco conocido por los borjanos.

Lavaderos en Tabuenca y Bisimbre




            Cuando hablamos de los lavaderos de Borja, señalamos la peculiaridad de que, en los dos existentes en el casco urbano, su diseño obligaba a utilizarlos arrodillándose. Distinto era el caso del construido en el Santuario de Misericordia, de fecha posterior, donde ya se podía lavar de pie.




            Ese mismo diseño fue utilizado en la mayor parte de los construidos, durante el siglo XX, en casi todos los municipios de la comarca. En esta fotografía puede verse a un nutrido grupo de mujeres lavando en el de Mallén, a mediados del pasado siglo.






            Muchas de esas construcciones, a pesar de haber dejado de cumplir su cometido, se han mantenido e, incluso, restaurado al haber sido consideradas como elementos típicos del pasado reciente, lo que no ha sucedido con otros elementos de la arquitectura popular. Las fotografías superiores corresponden al antiguo lavadero de Tabuenca, restaurado por su ayuntamiento, dentro del amplio conjunto de mejoras que allí se han llevado a cabo. El resultado es llamativo, tanto por el trabajo realizado en el propio edificio como en su entorno.






            Anteriormente se restauró el de Bisimbre, también con gran acierto, aunque en este caso nos ha quedado la duda de si el remate de ladrillo que lo rodea existió siempre pues, si así fuera, hubiera representado un inconveniente a la hora de lavar la ropa.
            No son los únicos ejemplos conservados de este tipo de construcciones, por lo que, en próximos artículos, seguiremos ocupándonos de ellos.


miércoles, 31 de octubre de 2012

Hoy se inaugura en la Casa de Aguilar una exposición de gran interés



            Esta tarde, a las 20 horas, tendrá lugar en la Casa de Aguilar la inauguración de una de las más importantes exposiciones de Arte que se han celebrado en la sede del Centro de Estudios Borjanos.  Organizada por el Departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, dentro del Programa de Artes Visuales en Itinerancia, bajo el lema  “Las vanguardias aragonesas en la colección del Ayuntamiento de Alcañiz”, ofrece una selección de obras de Pintura y Escultura de la colección que, en los últimos años, ha ido reuniendo el Ayuntamiento de Alcañiz.





            Tras ser exhibida en el Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) de la Fundación Beulas de Huesca, llega a nuestra ciudad donde permanecerá hasta el día 11 de noviembre. De aquí marchará a Tardienta, Sabiñánigo y Monzón, siendo por lo tanto Borja la única localidad de nuestra provincia que podrá contemplar esta singular muestra.
 




            A través de 4 esculturas y 22 pinturas en distintos soportes, ofrece una visión muy completa de la producción de las vanguardias artísticas aragonesas durante una etapa especialmente fecunda.





            El recorrido se inicia con la escultura de bronce ‘Toro el pie’ de Pablo Serrano e incluye obras de Sergio Abraín, Santiago Arránz, Natalio Bayo, José Manuel Broto, José Luis Cano, Pepe Cerdá, Miguel Ángel Domínguez, Joaquín Escuder, Fernando Ferreró, Ignacio Fortún, Jesús Fraile, Alberto Gómez Ascaso, Enrique Larroy, José Luis Lasala, Álvaro Lombarte, Fernando Navarro, Jorge de los Ríos, Ángel Pascual Rodrigo, Carmelo Rebullida, Luis Salas, Eduardo Salavera, Gonzalo Tena, Enrique Trullenque, Juan J. Vaquero Foz, Salvador Victoria y Vicente Villarroya.






            Debemos destacar que, entre estos autores, figuran dos relacionados con nuestra comarca: Miguel Ángel Domínguez que expuso en nuestro Centro y Ángel Pascual Rodrigo, nacido en Mallén.






            Todos nuestros lectores están invitados al acto de inauguración y a visitarla durante los días que permanecerá aquí, en horario diario de 19 a 21 horas y los domingos y festivos, también de 11,30 a 13,30.
            Es preciso resaltar el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento de Alcañiz para reunir esta gran colección de Arte y el del Gobierno de Aragón por hacer posible esta muestra itinerante, eligiendo a Borja y a nuestra sede como una de sus etapas.