martes, 5 de mayo de 2026

Por fin salió el Rosario

         En la tarde del domingo, todo estaba dispuesto para la salida del Rosario de Cristal, tras dos años en los que, a causa de la lluvia, no había podido recorrer nuestras calles.

 


         Sin embargo, la incertidumbre era grande, dado que, poco antes de la hora fijada para su salida, la lluvia hizo acto de presencia y si persistía, el Rosario no saldría.



         El nerviosismo era mayor entre los que tenían que llevar el trono de la Virgen, entre los que se encontraban los dos elegidos por la cofradía del Carmen, de la que nuestro Presidente es mayordomo este año.

 

         Comenzó el rezo de la novena y al finalizar, tras comprobar que había dejado de llover y celebrar una reunión con los miembros de la corporación municipal, se tomó la arriesgada decisión de salir y no hubo problemas. La Virgen volvió a nuestras calles, entre el entusiasmo de todos y la presencia de muchas personas que presenciaron su paso.

 

         No pudimos hacer fotos del recorrido, dado que, tanto Enrique Lacleta como nuestro Presidente iban en la procesión con sus respectivas cofradías, pero desde Gallur nos han enviado esta imagen de la Virgen, a su paso por la plaza de Santo Domingo, siendo portada por los dos jóvenes antes mencionados: Antonio Miguel Sierra y Chesus Laborda.

 

         Ya en la iglesia, pudimos presenciar la apoteósica entrada de nuestra Patrona, entre aplausos y vítores de todos los presentes. Un momento inolvidable para quienes tienen la fortuna de estar allí.

 


         En el presbiterio le esperaban lo niños y niñas de Primera Comunión que le habían acompañado y los representantes de todas las cofradías.

 


         El Sr. Obispo, que había presidido la procesión, acompañado por el Vicario General, el borjano D. Javier Bernal y otros sacerdotes, visiblemente impresionado por la manifestación de fervor popular que estaba presenciando, dirigió unas palabras que culminaron con un “Viva la Virgen de la Peana”, respondido atronadoramente por quienes llenaban la nave de templo.

 


         Asistimos finalmente a esa ceremonia “del despojo” que no nos gusta y la que el público retira las flores del trono de la Virgen, aunque este año se llevó a cabo de forma más ordenada, pero con el mismo resultado final. La bonita decoración floral que había dispuesto Mario Huerta, quedó arrasada.


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