Uno de los espectáculos que mayor interés despiertan en nuestras fiestas es el de la salida de la comparsa de Gigantes y Cabezudos. Así ocurrió también en esta ocasión, aunque la mañana no era tan luminosa como en ocasiones anteriores.
Complemento
imprescindible de su desfile por las calles de la ciudad es la Agrupación Musical
Borjana, interpretando pasodobles, alguno de los cuales fue compuesto,
específicamente para esta ocasión, por el recordado maestro Borobia.
Al son de esa música,
los miembros de la agrupación de voluntarios que se encargan de la comparsa
bailan admirablemente a los gigantes, componiendo un espectáculo digno de ser
recordado.
Precediéndolos
marchan los cabezudos y, delante de ellos, no faltan las carreras de los niños,
como si se tratara de un peculiar encierro.
Hay algunos
que, sin embargo, siguen mostrando un gran respeto hacia ellos y no hay manera
de que se incorporen a las carreras.
Pero, cuando
los cabezudos salen solos, el interés es menor, aunque no faltan las carreras,
protagonizados por niños, muchos de los cuales, proceden de lugares remotos, a
los que, sin embargo, les fascina este espectáculo que no conocían en sus países
de origen.
A ellos no les
importaba el reparto de caramelos a lo largo del recorrido, lo que querían era
correr, aunque a considerable distancia, por si acaso.
En esta ocasión
era la charanga “El Cachondeo” la que ponía la nota musical y tras ella
marchaban un número de personas muy inferior al que acompaña la salida de los
gigantes.












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