Al
finalizar cada año se acumulan los envíos de libros que, en el caso de los que
nos ha remitido la Institución “Fernando el Católico”, con los últimos
publicados, constituyen un número muy elevado. Daremos cuenta de ello en
sucesivos artículos.
Comenzamos
con el editado, en colaboración con Gara d’Ediziones y Prensas Universitarias,
con el nº 22 de la colección Ainas. Se trata de la obra Toponimia mayor de Aragón. Ciudades, villas, lugares, aldeas, ríos,
montañas y territorios, del que es autor Pascual Miguel Ballestín. En él se
recogen más de 1.700 nombres de lugar, con un elevado número de referencias a
fuentes documentales. Es, por lo tanto, un instrumento de gran utilidad para
conocer el origen de nuestras diferentes localidades y de los más destacados
accidentes geográficos. El autor reúne las distintas etimologías propuestas por
quienes han abordado la cuestión, con anterioridad, sin decantarse por ninguna
de ellas. En algún caso, como el de Borja, hace referencia a etimologías
descartadas como la de Belsinum, ya
que hubo una época en la que se creyó que Borja era esa antigua ciudad
celtibérica, actualmente relacionada con Mallén. Lo de Bursau se conoció más tarde, aunque autores de comienzos del siglo
XIX, como García, todavía consideraban que era la misma población. Pero el
hecho de que tan sólo para nuestro caso se aporten 38 referencias da idea de la
magnitud del trabajo y de su importancia.



























