martes, 22 de noviembre de 2016

Otro importante descubrimiento


Murallas del Cinto

         Estos días están siendo fecundos en hallazgos relacionados con nuestra historia, entre los que hoy queremos destacar el realizado por el Dr. D. Alberto Aguilera Hernández en el Archivo Histórico de Protocolos Notariales de Borja, en relación con las comunidades musulmana y judía que residieron en nuestra ciudad.

         Respecto a esta última, disponemos de los estudios realizados por el Dr. D. Miguel Ángel Motis Dolader, dados a conocer en dos extensos artículos publicados en Cuadernos de Estudios Borjanos, el último de ellos aparecido en 2003, en el que se evalúa el número de judíos residentes aquí en unas 250 personas.



Lugar donde apareció la inscripción hebráica del Museo Arqueológico

         La judería se encontraba en el interior del Cinto, con lo que la comunidad quedaba bajo la protección real, debiendo contribuir al mantenimiento y reparación de la muralla que cercaba el recinto del castillo. El Dr. Motis hace referencia a la sinagoga que allí existía, la cual resultó destruida durante la guerra de los Dos Pedros, por lo que tuvo que ser reedificada. Curiosamente, cita las disputas suscitadas en el seno de la comunidad ante la pretensión de algunos de sus miembros de rezar en una midrasa diferente, aunque no aporta ningún dato sobre la posibilidad de hubiera otra sinagoga en otro lugar.


Soportes de las casas colgadas de la judería

         Sin embargo, en la obra Sinagogas y juderías en la Sefarad medieval, editada ese mismo año de 2003, coordinada por el ilustre historiador, catedrático y académico D. Eloy Benito Ruano (1921-2014), Asunción Blasco en el capítulo dedicado a las juderías de Aragón, señala que en Borja hubo dos sinagogas, lo que nos plantea el problema de la ubicación de la segunda.
         Respecto a la del Cinto, da a conocer un breve del Papa Alejandro VI, datado el 29 de marzo de 1493, por el que “los sarracenos pudieran convertir la antigua sinagoga de Borja en mezquita y ampliarla”.  Este hecho hay que situarlo en el marco de las circunstancias sobrevenidas tras la expulsión de los judíos en 1492. La necesidad de mantener las murallas en buen estado, hizo necesario el trasladar a algunos musulmanes al Cinto.

         En el Archivo Histórico Municipal de Borja existe una Real Provisión de Fernando el Católico, fechada en Tarazona el 10 de octubre de 1495, por la que se ordena a D. Dionís Coscón, baile y alcaide del castillo en esos momentos, para que adopte las medidas precisas con el fin de que “algunos moros trasladen sus domicilios a las casas que han quedado vacías, tras la expulsión de los judíos, y para que se arregle el muro de la fortaleza en los tramos que estaban derruídos”.

Solar de la judería con la falsa recreación de la sinagoga

         Por lo tanto, que los musulmanes fueron reubicarlos en el Cinto y que la antigua sinagoga fue convertida en mezquita, para su uso por los nuevos pobladores, era un hecho conocido.
         El hallazgo del Dr. Aguilera, que ha dado origen a este comentario, se refiere a otra Real Provisión del Rey Católico, datada en Zaragoza el 7 de septiembre de 1502, en virtud de la cual el alguacil real y el notario Juan Pérez de Requena, procedieron el día 18 de ese mismo mes a cerrar las “dos mezquitas bajas”, clausurando sus puertas con yeso y rejola. El objeto de esta medida era el de destinar sus rentas a la mezquita “del Cinto del castillo”.

         Comparecieron los jurados de la aljama Mahoma Allarón, Mahoma de Rivas e Imaz de Abranda, a los que se requirió para que entregaran los libros de rentas de esas dos mezquitas, manifestando que estaban en poder de los dos “almutadanes”, los cuales los dieron, procediéndose seguidamente a tabicar las puertas de esas dos mezquitas, colocando las armas reales en sus puertas.



         El dato es sumamente importante, dado que nos permite conocer la existencia de dos mezquitas en el actual “barrio”, pues hasta el momento sólo se hablaba de una, relacionada con el topónimo aún existente de “calle de Mezquita”.

         Estamos, por lo tanto, ante una primera aportación que ha de ampliarse con nuevas investigaciones con las que, probablemente, podremos obtener datos más precisos sobre las juderías y las mezquitas borjanas, así como la relación existente entre todas ellas y con la capilla del castillo, a la que también se hace referencia en la documentación medieval, pues la provisión de su capellanía era competencia real, pasando su titular, años más tarde, a integrarse en el cabildo de la colegial.

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