jueves, 9 de julio de 2026

Una novela sobre Juan Ramírez de Lucas, el último amor de Lorca

         Acabamos de incorporar a nuestros fondos la novela de Manuel Francisco Reina, Los amores oscuros, basada en la relación de Juan Ramírez de Lucas con Federico García Lorca que, como supuestamente confesaba Juan: “Yo fui el último amor de Lorca y, tal vez, la razón de su muerte.

         Manuel Francisco Reina es un destacado escritor y crítico literario, que ha ejercido como articulista en importantes medios de comunicación. Autor de varias novelas, por la que estamos comentando fue galardonado con el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza.

 

         Juan Ramírez de Lucas (1917-2010) no fue un personaje desconocido para nosotros. Lo conocimos tras nuestra incorporación a Hispania Nostra en 1978, de cuya Junta Directiva formaba parte y, a partir de ese momento, mantuvimos una relación en torno a los temas de esa asociación. Leíamos con interés, las excelentes crónicas, sobre temas de arquitectura, que publicaba en ABC y le encargamos la redacción de libro sobre los premios que Europa Nostra había concedido a España, entre 1978 y 1999.

         Fue, además, un gran coleccionista de arte popular, reunido en los viajes que realizó por todo el mundo. Más de 20.000 piezas componían el conjunto atesorado, con predominio de los textiles. También formó otra relevante colección de obras naif.

         Durante mucho tiempo buscó una ubicación adecuada para todo este gran legado. Precisamente, por ese motivo, aceptó nuestra invitación para visitar Borja y el monasterio de Veruela, para estudiar la posibilidad de instalar aquí una parte de su colección. Le gustó mucho Veruela que, en aquellos momentos, albergaba una colección de arte contemporáneo, pero llevar allí su colección excedía nuestras posibilidades. Al final la cedió al Ayuntamiento de Albacete, la ciudad donde había nacido, y en la antigua Casa Consistorial terminó instalado el Museo Internacional de Arte Popular del Mundo, al que inicialmente se le dio su nombre. De las obras naif no conocemos el destino.

 

         Pero el Juan que tratamos, aunque conservaba el porte y la elegancia que le caracterizaron siempre, ya no era aquel joven rubio y atractivo que inmortalizó Gregorio Prieto en este dibujo.

         Fue ese muchacho de 17 años, el que enamoró a Federico García Lorca: “Aquel rubio de Albacete / vino, madre, y me miró. / ¡No lo puedo mirar yo! / Aquel rubio de los trigos, / hijo de la verde aurora, / alto, solo y sin amigos / pisó mi calle a deshora. / La noche se tiñe y dora / de un delicado fulgor. / ¡No lo puedo mirar yo! / Aquel lindo de cintura / sentí galán sin… / sembró por mi noche obscura / su amarillo jazminero / tanto me quiere y le quiero / que mis ojos se llevó. / ¡No lo puedo mirar yo! / Aquel joven de la Mancha / vino, madre, y me miró. / ¡No lo puedo mirar yo!”.

         Ambos vivieron una intensa relación y, en los primeros meses de 1936, planearon marchar a México. Pero, el padre de Juan se opuso con energía y amenazó a su hijo con denunciarlo, para impedir su salida de España. Aunque en esos momentos tenía ya 18 años, era menor de edad, según la legislación de la época.

         Frustrado el viaje, Federico decidió quedarse en España y, por ese motivo, Juan consideró siempre que había sido el causante indirecto de su muerte. Pero, durante toda su vida, mantuvo en secreto esa relación, que jamás pudimos imaginar los que le tratábamos.

         Fue, en el último momento de su vida, cuando dispuso que se hicieran públicos los recuerdos que conservaba de Lorca, entre los que se encontraban poemas y la última carta. Su revelación supuso una gran conmoción en los medios intelectuales, pues hasta ese momento se creía que el último amor del poeta había sido Rafael Rodríguez Rapún, Secretario de “La Barraca” y supuesto destinatario de los “Sonetos del Amor oscuro”, que conocimos cuando los publicó ABC en 1984, acompañados por varios artículos, entre ellos uno de Lázaro Carreter.

         La revelación del legado de Juan Ramírez de Lucas cambió muchas cosas y de su importancia constituye una prueba el que el Congreso de los Diputados aprobara una Proposición no de Ley para que pasara a una institución pública. No se llegó a materializar entonces y, por el momento, sigue en el archivo familiar.

         Aunque sobre la relación entre Lorca y Juan ya se había publicado una obra anterior, la novela que hoy comentamos ofrece una visión sobre la misma, con las licencias propias de una obra literaria en la que Juan revela esa realidad, tanto tiempo oculta, a la médico que le atiende en su última enfermedad.

 


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