martes, 11 de agosto de 2026

Algunos eclipses en el Arte

         Mañana podremos asistir a un acontecimiento astronómico que no tendremos ocasión de volver a contemplar en vida: un eclipse total del Sol. Algo que, a lo largo de la historia, ha despertado siempre un enorme interés, quedando reflejado en el Arte y en multitud de historias. Esta imagen corresponde a la representación que Johann Christian Schoeller hizo del eclipse que pudo verse en Viena el 8 de julio de 1842. Por cierto, los espectadores no parece que adoptaran especiales precauciones.

 

Pero, son muchas las obras en las que, por una u otra causa, aparece representado un eclipse. Esta otro, del pintor francés Antoine Caron (1521-1598) representa a Dionisio Areopagita convirtiendo a los filósofos paganos, apuntando con su mano hacia el cielo, donde puede verse un eclipse. De ahí, que con frecuencia a esta obra se la conozca con el título de “Astrónomos observando un eclipse”.

Dionisio, al que mencionan los Hechos de los Apóstoles, fue un alto personaje ateniense, convertido al Cristianismo, tras escuchar a San Pablo, que llegó a ser obispo de Atenas y murió mártir.

 

Muy curiosa es esta representación que aparece en el Libro de los Milagros de Augsburgo, un manuscrito iluminado de mediados del siglo XVI. En él aparece esta lámina en la que, con cierta ingenuidad, se representa el eclipse total de Sol de 1483, así como la plaga de langostas que asoló Itali, relacionando en cierto modo, los eclipses con otras tragedias.

 

         Es lógico, que. dentro de la mentalidad romántica, los eclipses inspiraran a muchos artistas, dando lugar a obras tan curiosas como este “Eclipse de Sol en Venecia”, de Ippolito Caffi, que representa, de forma bastante irreal, el acaecido el 8 de julio 1842.

 

         Muy bonita es la forma en la que el pintor romántico ruso Iván Konstantínovich Aivazovski (1817-1900), que es considerado uno de los mejores pintores de marinas, reflejó un eclipse total de Sol de 1851 observado desde Feodosia, una ciudad costera de la península de Crimea.

         En ella se ven a unas personas contemplándolo desde la playa y, frente a ellas, hay dos buques fondeados, uno de los cuales parece ser un gran transporte ruso. De esta obra hizo dos versiones, una de las cuales fue subastada en Sothevy’s, con un precio de salida de entre 150.000 y 200.000 libras esterlinas.

         Podríamos mostrar más obras, y quizás lo hagamos más adelante, pero estas son suficientes para prepararnos ante el gran acontecimiento.


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