martes, 4 de agosto de 2026

Atractiva hipótesis de Jorge Andía

         Jorge Andía nos ha ofrecido una sugerente hipótesis, en torno al origen de lo que conocemos como “palacio de los Angulo”, en la plaza del Mercado, el cual nos venía planteando serias dudas en torno a su arquitectura.

 

         A todos los que lo habían estudiado, les había llamado la atención los vanos de la planta superior, rematados con arcos conopiales, respondiendo a unas características propias de comienzo del siglo XV.

 

         Pero, los Angulo fueron una familia que se estableció en Borja en el siglo XVII y a esa época corresponde la portada monumental que, en la actualidad da acceso a la Casa de Cultura, en la que aparecen sus armas.

         Es evidente que, si ese fue su palacio, no pudieron edificarlo con técnicas propias de épocas anteriores, por lo que, probablemente, tuvieron que reaprovechar una construcción anterior. Y es ahí, donde surge la hipótesis de Jorge Andía, basada en un documento que nos había pasado desapercibido, pero que había sido transcrito en la Historia de Borja que escribieron Pedro Rújula y Herminio Lafoz.

 

         El documento, redactado en latín y firmado en Zaragoza el 10 de junio de 1388, corresponde a la autorización concedida por la reina Dª. Violante, para reedificar el almudí, destruido unos años antes, durante la Guerra de los Pedros. Como es posible que algunos de nuestros lectores no conozcan este idioma, ofrecemos su traducción, que dice así:

         “Nos, Violante, por la gracia de Dios, Reina de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega, y Condesa de Barcelona, ​​Rosellón y Cerdeña. Considerando que, debido a la guerra entre los Reinos de Aragón y Castilla, el Almudí, que se encontraba en la plaza de la villa de Borja, había sido destruido, y que por medio de mensajeros en nombre de la propia ciudad se nos había solicitado humildemente que nos dignásemos conceder permiso y plena autoridad para reconstruir la mencionada cámara del almudí, o para construir una casa adecuada para reunirse y celebrar concilios.

Y nosotros, estando dispuestos amablemente a acceder a la petición de dichos mensajeros, en nombre de los hombres honrados de la ciudad, les otorgamos plena autoridad a ustedes, hombres juramentados y honrados, antes mencionados, para que construyan y reconstruyan legalmente el mencionado almudí, en el cual, como era costumbre entre los antiguos, se podrá vender de ahora en adelante cebada, trigo, avena, legumbres y cualquier otra cosa que se pueda vender. Por lo tanto, en cualquier momento el almudí es apto para la venta y el almacenamiento de grano y otras cosas que se vendían y almacenaban en tiempos pasados.

Dicho almudí se dedica a nuestro uso público con los derechos que acostumbran pagar, y en dicho almudí podrán construir una casa adecuada para que el Consejo de la universidad antes mencionada se reúna y celebre, o para celebrar un tribunal para todas las personas en el cual el Juez de dicha ciudad ejerza su cargo, y el Tribunal tenga su sede. Dicha casa se dedicará al uso de dicha universidad a perpetuidad. Que el almudí y la casa antes citada tienen que mantenerlos reparados a su propio costo y gasto.

Ordenamos a nuestro procurador general, justicia, jurados y hombres honrados de dicha ciudad, y otros funcionarios y personas o titulares de los puestos de los mismos funcionarios, presentes y futuros, a quienes, y a los que pertenece, que observen esta concesión y hagan que otros la observen, y que no la contravengan por ningún motivo.

En testimonio de lo cual hemos ordenado que esto se haga presente y comunicado bajo nuestro sello. Dado en Zaragoza el décimo día de junio del año de la Natividad del Señor de mil trescientos ochenta y ocho. Pedro de Santamaría, tesorero del tesoro de la reina”.

Veamos lo que se indica en el documento. En primer lugar, que, en la plaza de Borja, había un edificio dedicado a almudí, el cual resultó destruido durante la guerra citada, por lo que solicitaban permiso a la reina para reedificarlo.

¿Dónde estaba ese edificio? En el documento se menciona una plaza que lo más probable es que fuera la actual plaza del Mercado, que se llamó de Adentro, cuando luego hubo otras, que, en la fecha mencionada no las había.

La reina concede ese permiso para reedificar el almudí en ese mismo lugar y, sobre él, un espacio para que pueda reunirse el Consejo y la corte del Justicia. En definitiva, lo que más tarde sería una Casa Consistorial.

Pero ¿Qué era el almudí? El Diccionario de la Real Academia Española considera este término sinónimo de “alhóndiga”, definido como “Casa pública destinada para la compra y venta del trigo. En algunos pueblos sirve también para el depósito y para la compra y venta de otros granos, comestibles o mercaderías que no devengan impuestos o arbitrios de ninguna clase mientras no se vendan”.

En el documento de la reina Dª. Violante se afirma que, en dicho almudí “como era costumbre entre los antiguos, se podrá vender de ahora en adelante cebada, trigo, avena, legumbres y cualquier otra cosa que se pueda vender. Por lo tanto, en cualquier momento el almudí es apto para la venta y el almacenamiento de grano y otras cosas que se vendían y almacenaban en tiempos pasados”.

Además, se autoriza a construir en dicho almudí “una casa adecuada para que el Consejo de la universidad antes mencionada (de Borja) se reúna y celebre, o para celebrar un tribunal para todas las personas en el cual el Juez de dicha ciudad ejerza su cargo, y el Tribunal tenga su sede.

 

         Jorge Andía nos recuerda que, en la ciudad de Daroca, existe un edificio de características similares, conocido como “Almudí” o “Casa de los Soportales”.

 


         Incluso nos llama la atención sobre un detalle arquitectónico presente en ambos edificios, la existencia de un arco de descarga sobre el vano de los porches. Lo único que podemos inferir de ello es que, en ambas ciudades, pudieron existir casas destinadas a almudí, de tamaño similar y con parecidas funciones.


         Pero, en 1531, Antón de Veoxa comenzó a edificar, en la actual plaza de España, la nueva Casa Consistorial que ha llegado hasta nosotros. En la obra Borja. Arquitectura y evolución urbana, al hace referencia a este monumento, se indica que la reina Dª. Violante había dado el permiso en 1388, pero, en opinión de los autores, la obra no se llevó a cabo hasta siglo y medio después, por lo que Borja, durante ese largo período, no tuvo un edificio propio para el consejo.

         La hipótesis de Jorge Andía viene a resolver ese contrasentido. Lo hubo y fue el actual palacio de Angulo. Al perder su cometido, ante el nuevo edificio que, originalmente, tenía la planta baja porticada, pudo ser enajenado y adquirido por la familia Angulo, cuando llegaron a Borja.

         Todo lo que acabamos de comentar resulta plausible y ofrece una sugerente y nueva visión sobre ese edificio de la plaza del Mercado, que está a la espera de su restauración y, en el caso de confirmarse la hipótesis de Andía, cobra un nuevo significado, convirtiéndose en un hito para la historia de nuestra ciudad.


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