Una de nuestras visitas fue a la catedral de Paderborn, dedicada a Santa María, San Kilian y San Liborio. Como la mayor parte de los monumentos alemanes sufrió graves daños, como consecuencia de los bombardeos aliados durante la II Guerra Mundial. Se perdieron obras de Arte de gran valor y, por supuesto, sus vidrieras quedaron destruidas.
El templo actual es fruto de la
reconstrucción acometida tras finalizar la guerra y después de reformas más
recientes. Vamos a comentar algunas cosas que nos llamaron la atención.
Entre ellas,
las rejas que cierran algunas capillas y espacios del templo. Por su diseño,
ofrecen una sensación de profundidad muy acusada.
En la cripta, a
la que luego haremos referencia, vimos que el cerramiento de sus vanos es de alabastro,
pero no de una sola placa, sino formando un mosaico de pequeños trozos de ese
material que no creíamos que se utilizaba en Alemania.
En uno de los
ventanales del claustro se encuentra una representación que se ha convertido en
todo un símbolo de la ciudad. Se trata
de tres liebres corriendo en círculo, esculpidas de tal forma que solo tienen
tres orejas en total. Sin embargo, gracias a una ingeniosa ilusión óptica en la
piedra, cada una de las liebres parece tener dos orejas completas.
A ello hace referencia un verso popular
que puede ser traducido como “Las liebres y la cuchara son tres, y sin embargo,
cada liebre tiene dos”.
Bajo el
presbiterio se encuentra la gran cripta, a la que se accede por una amplia
escalera. Es un espacio de tres naves, recientemente remodelado, lo que ha dado
lugar a una cierta polémica.
En una sala
contigua se encuentra la tumba de San Liborio. Es considerado el cuarto obispo
de Le Mans (Francia), aunque no se conoce con certeza cuando ejerció su pontificado
(en torno al 380), que fue muy largo (casi medio siglo).
En el año 836, el obispo de
Paderborn envió una delegación a Le Mans para conseguir alguna reliquia del
Santo por haber tenido noticias de sus milagros, llegando a convertirse en Patrón
de la diócesis.
La figura de San Liborio está
vinculada a una curiosa leyenda, según la cual cuando llevaban las reliquias
del santo a la catedral, un pavo real voló delante de la procesión hasta
posarse en la cima de la catedral y caer muerto justo cuando las reliquias
entraron en el templo el día de Pentecostés del año 836.
A esa leyenda
hace referencia esta sorprendente escultura (en madera de cedro), instalada en
la cripta, tras su reforma, la cual ha suscitado el rechazo de muchas personas,
porque esta obra del escultor Stephan Balkenhol bendecida en julio de 2023,
quiere representar a San Liborio como un hombre contemporáneo, vestido de civil
y con el pavo real a sus pies.
Los críticos a
la reforma consideran que sustituir la anterior imagen del Santo, por esta
otra, ajena por completo a los modelos habituales en la iconografía religiosa,
constituye un despropósito.
Debemos
recordar que San Liborio está asociado a la Urología, como protector frente a
los cálculos renales y su culto también llegó a España, donde la Asociación Española
de Urología destacó su papel y en Zaragoza llegó a haber una cofradía en el
convento de San Francisco, que lo tuvo por titular.
En la archidiócesis
de Paderborn también hubo casos de abusos sexuales, pero, en la actualidad, se
ha intentado reparar esos daños con varias iniciativas. Una de ellas ha sido la
instalación en la capilla de Santa Brígida de la catedral de un monumento conmemorativo.
Es obra del artista
de Munich Christoph Brech y lleva el nombre de “Mesa de la Memoria”. Es una
mesa de hacer de cuatro metros cuadrados y un peso de 600 kilos, que tiene 25
paneles cuadrados y reversibles. Al girarlos aparecen imágenes y testimonios de
algunas víctimas de los abusos, que pueden ser sustituidos por otros.
En el proceso
emprendido por la archidiócesis, se han identificado 160 presuntos autores y
240 víctimas. Además, en la zona donde están sepultados los arzobispos se ha
colocado una placa recordando que, algunos de ellos, no actuaron con la diligencia
necesaria en casos tan graves.















No hay comentarios:
Publicar un comentario