jueves, 3 de noviembre de 2016

La Estanca, un hermoso espacio natural



            En la noche del 1 de noviembre, mientras se celebraba la fiesta de Halloween de Cruz Roja de la Juventud, se escuchaban unos aullidos que algunos creyeron que formaban parte de la escenografía. No era así, sino que procedían de las bandadas de grullas que, durante estos días, han cruzado los cielos de nuestra ciudad.
            Por este motivo, ayer nos desplazamos hasta la Estanca con la remota esperanza de que pudiéramos encontrar esas aves en ella. No era algo infundado ya que, hace años, pudimos contemplar a un nutrido grupo junto a sus orillas. En esta ocasión, la Estanca permanecía desierta pero, a la luz del atardecer, pudimos disfrutar de ese espacio natural (aunque fuera construido hace siglos por mano del hombre) que, junto a la casa allí emplazada, de hermosa arquitectura mudéjar (declarada Bien de Interés Cultural) constituye uno de los principales alicientes de nuestra ciudad.






            Lo que sí encontramos fue una pareja de aves que, en principio, nos desconcertaron. De plumaje blanco y gris en el lomo, con el pico amarillo y de tamaño sensiblemente superior al de las escasas fochas que había junto a ellas, resultaron ser gaviotas que se habían aposentado en las aguas de nuestro pequeño “mar”.





            Ver a los molinos de la Muela reflejándose en la superficie o los más recientes de considerables dimensiones que se levantaron muy cerca de ella y, contemplar una vez más las filigrana en ladrillo de las paredes de la Casa (que puede convertirse en un excelente punto de observación de aves y centro de interpretación de la Estanca), compensó con creces este pequeño paseo que recomendamos a todos.

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