Interrumpimos nuestro recorrido por las islas del litoral español en el límite entre el Principado de Asturias y Galicia. Lo retomamos hoy, tras el paréntesis impuesto por las fiestas, adentrándonos en la provincia de Lugo.
Allí, en el municipio de Ribadeo, encontramos la isla Pancha, que tiene una superficie de algo más de una hectárea y está unida a la costa por un puente.
De superficie
plana, con escarpados costados, allí fue instalado, en 1857, el primer faro de
Ribadeo y, en 1983, se construyó un nuevo faro, constituido por una torre de hormigón
cilíndrica.
El antiguo, de
planta cuadrada, ha sido reconvertido en alojamiento turístico, siendo posible
alojarse en él, disfrutando de unas cómodas instalaciones y de un espectacular
paraje natural.
Muy cerca de
ella se encuentra la isla del Penedo da Ínsua, con una superficie de cerca de
dos hectáreas, de superficie plana y separada de la costa por un estrecho
canal, de manera que casi se confunde con ella.
En el municipio
de Cervo se encuentras los Farallóns, un pequeño archipiélago formado por tres
islotes rocosos conocidos como O Pé, A Sombriza y A Baixa, siendo la superficie
total de todas ellas de unas nueve hectáreas.
A Sombriza es la isla más grande y, en ella,
mora según la leyenda Maruxaina, una ninfa del mar con cola de pez. Los días de
galerna de invierno, Maruxaina se deja ver con su canto.
Para unos es una ninfa buena que
avisa a los marineros de los peligros de la zona, mientras que, para otros, es
la responsable de muchos de los naufragios que allí tienen lugar. Por ello,
cada segundo fin de semana de agosto en el pueblo de San Cibrao se celebra su
fiesta. El momento culminante de la misma es cuando Maruxaina es sometida a juicio
para decidir su conducta en el año que ha transcurrido.
En la parroquia
de Morás, perteneciente al municipio de Xove, se encuentra la isla de Ansarón
que, con sus 10 hectáreas de superficie, hacen de ella una de las islas más
grandes de toda la provincia. En su parte más alta llega a medir hasta 80 metros
de altura.
Famosa por los percebes que pueden
recolectarse en sus acantilados, también pueden encontrarse buenos ejemplares
de pulpos y en ella anidan muchas aves marinas, entre las que destacan especies
autóctonas como el paiño, el mazarico o el cormorán.
En la ría de
Vivero se encuentra el pequeño islote de Area, en la que destaca una pequeña
arboleda de pinos y eucaliptos. A pesar de su reducido tamaño, llegó a estar
habitada en verano y aún pueden verse las ruinas de algunas casas.
Frente a la
costa de O Vicedo, a la entrada de la ría de O Barqueiro, se encuentra la isla
Coelleira, la mayor del litoral lucenses, con 26 hectáreas de superficie y una
altura máxima de 82 metros. Su nombre procede de la gran cantidad de conejos
que había en ella.
Su historia
está entretejida de numerosas leyendas. Al parecer hubo allí, en la Edad Media,
un monasterio benedictino, dedicado a San Miguel, que fue destruido en el siglo
IX en una incursión normanda. Hubo después un convento agustino, cuyos frailes
se desplazaban hasta la costa en unos curiosos botes de cuero.
Quedó desierta
en el siglo XVI, a causa de los constantes ataques piráticos. A mediados del
siglo XIX fue construido el faro, según proyecto del ingeniero Marcelo Sánchez
Movellán. Diseñó un edificio rectangular de una sola planta, apto para dos
torreros con sus correspondientes familias. La torre, cilíndrica, se encajó en
la fachada posterior de la construcción y sobresaliendo tres cuartas partes.
En esta isla
finaliza el recorrido por la provincia de Lugo, antes de adentrarnos en la de A
Coruña.








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