En días pasado comentamos el contenido de los archivos de la familia Sánchez del Río y el de D. Manuel Sierra Marco. Reprodujimos alguno de sus documentos, pero hoy queremos volver sobre otros de gran importancia, como este Transumpto de los originales Estatutos de la ciudad de Borja, del que ya dimos noticia, con la particularidad de que no aparece registrado en el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico y, por lo tanto, es de gran rareza.
Es posible que exista otro ejemplar
en el Archivo Histórico Municipal, pues Rafael García, cita su contenido en su
obra, aunque es posible que consultase las actas originales. Son 20 hojas en cuarto, donde se
recoge la reunión celebrada por el Concejo de Borja el 6 de diciembre de 1614,
para hacer frente a la grave situación de inseguridad por la que atravesaba
Borja.
“De algunos
tiempos a esta parte”, se decía, eran grandes los daños infringidos por los
salteadores de caminos y “otros hombres facinerosos” que, además, contaban con
encubridores dentro de la ciudad.
Muertes,
robos, incendios, raptos de mujeres, talas de frutos eran algo habitual, sin
que se dispusiera de instrumentos eficaces para hacerles frente. De ahí, que
decidieran encomendar a una comisión la redacción de unos estatutos en los que
quedaran tipificados esos delitos y su castigo.
Muy bonito es
el manuscrito encuadernado y ricamente ilustrado, elaborado por D. Carlos
Sánchez del Río Peguero, dando noticia de la historia de su linaje, y en el que
pedía a sus descendientes que lo mantuvieran actualizado, lo que no llegó a
cumplirse pero, al menos, lo conservamos cuidadosamente en nuestro archivo.
En el se
reflejan, con las armas correspondientes, los sucesivos enlaces de la rama originaria
con sucesivas familias, todo ello con una pulcra caligrafía y con las detalladas
ilustraciones que gustaba realizar a D. Carlos.
Entre los manuscritos
existentes, hemos seleccionado éstes, con una dedicatoria a D. Carlos, de
maestro Joaquín Turina. Aparece en el ángulo superior izquierdo del texto de la
conferencia que el ilustre músico pronunció en el Real Conservatorio de Música
y Declamación de Madrid el 24 de diciembre de 1944, sobre “La Sinfonía en el
Drama y el Drama en la Sinfonía”.
También
conservamos el testimonio de D. Carlos en el proceso de beatificación del
futuro San Josemaría Escrivá, Son cuatro folios mecanografiados, firmados el 16
de noviembre de 1975, para ser incorporado a la causa. En él relata que, junto
con D. Juan Moneva y D. Juan Pou de Foxá, formó parte el tribunal que lo examinó
de Derecho Canónico y Derecho Romano. Relata que, cuando Moneva le preguntó si
quería hacerlo en Latín, afirmó que sí y estuvo muy brillante.
Cuenta después,
posteriores encuentros con el Padre, como le llama, y especialmente sobre su relación
con la naciente Universidad de Navarra, ya que representó al Ministerio de
Educación en aquellos primeros trámites. Concluía afirmando que San Josemaría “vivió
prácticamente las virtudes cristianas hasta un grado heroico”.
Al margen de la
numerosa correspondencia que mantuvo con muchas personas, cuidadosamente conservada,
por años, en las cajas correspondientes, en lugar aparte guardaba las cartas
que le remitió el infante D. Alfonso de Borbón-Dos Sicilias y Borbón, duque de
Calabria (1901-1964)
Hemo seleccionado
la que, en 1961, dirigió al Prof. Sánchez del Río, que entonces era Decano de
la Facultad de Derecho de Zaragoza, agradeciéndole “las facilidades que han
dado a mi hijo, el Príncipe Don Carlos, para que haya podido matricularse de
las asignaturas que le quedan para terminar la carrera”.
Se trataba del
infante D. Carlos de Borbón-Dos Sicilias y Borbón-Parma (1938-2015), con el que
llegamos a compartir un acto oficial en el Cuartel General de la Armada, cuando
le fue concedida la Gran Cruz del Mérito Naval, al mismo tiempo que recibíamos
la Cruz de 2ª clase con distintivo blanco. Él fue quien, en nombre de los que
habíamos sido galardonados, pronunció las palabras de agradecimiento.
Finalmente,
entre los impresos, destacamos esta curiosa hoja, dirigida “A los electores de
Tarazona”, en 1896, por Cándido Lamana Bonel (1855-1921), nacido en esa ciudad
y Diputado por el Partido Reformista de Melquíades Álvarez, durante treinta y
siete años seguidos por el distrito de Tarazona-La Almunia de Doña Godina.











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