El peñón de Alhucemas es la plaza de soberanía española en el norte de África que consideramos más cercana, dado que, en repetidas ocasiones, hemos podido contemplar su imponente imagen frente a la playa de Alhucemas, la antigua Villa Sanjurjo, donde pasamos unos días muy agradables, atendiendo a la cordial invitación de un ilustre militar del país vecino.
El peñón forma
parte de un archipiélago al que también pertenecen los islotes de Tierra y de Mar,
el primero de los cuales dista poco más de 50 metros de la costa marroquí.
Ambos están deshabitados, aunque bajo soberanía española.
No ocurre lo mismo con el peñón, que llegó a tener unos 350
habitantes, entre militares y civiles, así como presos políticos que, en 1836,
llegaron a sublevarse.
Estas islas
fueron donadas a Felipe II por el sultán Muley Abdalá, en 1560, a cambio de
protección española frente a las invasiones turcas que le amenazaban. Sin
embargo, la ocupación no tuvo lugar hasta 1673, cuando Carlos II envió una flota,
al mando del marqués de Montesarchio, Andrés Dávalos.
Desde entonces,
ha permanecido bajo soberanía española, aunque en 1922, fue atacada por los rebeldes
rifeños, que llegaron a hundir al vapor Juan de Juanes de la compañía
Transmediterránea que había fondeado en el peñón. Había sido botado en Valencia
en 1916 y, con 62 metros de eslora y 9,20 de manga, tenía un desplazamiento de
1.300 toneladas. En la evacuación del buque perecieron dos tripulantes y hubo otros
heridos.
El Juan de Juanes fue
construido en 1891 y matriculado en Valencia en 1916, quedando incluido en la
flota de la naciente naviera Trasmediterránea. Sus dimensiones eran 62 metros
de manga, 9,20 de manga y 4,30 de puntal para 1300 TRB.
Aunque ya no residen allí civiles, la arquitectura urbana se
conserva mejor que en otras plazas, estando constituida por una calle que
recorre el perímetro de la isla.
Entre los
edificios destacados figura la Casa del Gobernador con su torre del reloj, que
fue mandada construir por el Teniente Coronel Mariano Arqués Chavarría en 1905,
para que los habitantes de la plaza pudieran conocer la hora con precisión.
En la parte
posterior, unido al peñón por un pequeño puente con escaleras, se encuentra el
islote de la Pulpera, donde se instaló el cementerio, donde estaban sepultadas 17
personas, la mayoría de ellas caídas en acción de guerra, como Rogelio Pallas
Viña, Soldado de Artillería, que murió heroicamente por la patria el 7 de
agosto de 1922; Primitivo González Fdez., Soldado de Artillería, que dio su
vida por la patria el 16 de octubre 1923; o Antonio Sordo Cacharrón, Cabo de
Artillería, también muerto heroicamente el 20 de marzo 1922. Como en el caso
del peñón de Vélez de la Gomera, todos esos restos han sido trasladados a
Melilla, a pesar del buen estado en el que se encontraban los nichos. Es
interesante recordar que los fallecidos entre los presos políticos fueron
enterrados en la isla de Tierra, sin que quede el más mínimo testimonio de
aquellas sepulturas.
Recientemente,
por unidades de Ingenieros del Ejército de Tierra se realizaron algunas mejoras
en la zona del embarcadero, que se encontraba en muy mal estado.
En la actualidad, la guarnición del peñón está constituida
por un destacamento del Tercio Gran Capitán de la Legión, al que la Ministra de
Defensa visitó en 2024, al igual que hiciera al peñón de Vélez de la Gomera.


















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