Máxima expectación ayer para presenciar el acontecimiento astronómico previsto. Al final, logramos captarlo con nuestro modesto teléfono móvil, lo que nos hizo mucha ilusión.
Junto a nosotros se encontraba una persona mucho más preparada, a través de cuya cámara pudimos ver la evolución del eclipse.
Habíamos dudado
acerca del lugar más idóneo para contemplarlo y, al final, aceptamos la
invitación de D. Isidro Aguilera, cuya casa fue el escenario más cómodo para
presenciarlo.
Especialmente emocionante
fue el momento del oscurecimiento total, cuando las luces se encendieron
automáticamente, aunque no observamos una reacción especial en el perro que nos
acompañaba.
Después,
pudimos compartir una agradable cena, con lo que, cada uno aportó, culminando
de esa forma una tarde inolvidable.








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