En el recorrido que estamos efectuando por las plazas de soberanía españolas en el norte de África llegamos hoy a las islas Chafarinas, un archipiélago constituido por tres islas, la del Congreso, la de Isabel II y la del Rey.
Hasta mediados
del siglo XIX estuvieron deshabitadas y eran consideradas “res nullius”, lo que
quiere decir que nadie las reclamaba. La llegada de los españoles a ellas se
produjo como consecuencia de una información recibida por el gobierno, en
virtud de la cual se comunicaba el propósito de Francia de hacerse con ellas.
Con gran rapidez,
el gobierno español envió una expedición, al mando del general Serrano para
tomar posesión de ellas, logrando ocuparlas pocas horas antes de que llegaran
los franceses. Era el 6 de enero de 1848, un regalo de Reyes para la reina Isabel
II que dio nombre a la isla central, donde se estableció, en aquellos momentos,
una fuerte guarnición de 650 hombres. Las otras, que han estado deshabitadas,
recibieron el nombre de islas del Rey (podía haber sido denominada del Rey
Francisco) y del Congreso. Marruecos reconoció la soberanía española por el Tratado
de Wad-Ras, tras el final de la guerra.
Como hemos
señalado, la isla de Isabel II fue la única en la que se estableció la
población, que llegó a ser bastante numerosa, entre militares y civiles. En la
plaza central se alzaba la iglesia dedicada a la Inmaculada Concepción, un edificio
de estilo neoclásico, eje de la vida ciudadana.
La iglesia aún subsiste, aunque en estado de total abandono, lo que hay que lamentar, por ser uno de los pocos monumentos de ese estilo existentes en el continente africano.
La isla fue utilizada como estación de cuarentena para los buques que llegaban de América y como centro de tratamiento de las bajas habidas en las campañas de Marruecos. Su hospital llegó a contar con 450 camas. Pero, además, la isla fue lugar de confinamiento para algunos independentistas cubanos que fueron enviados allí, con sus familias, en condiciones muy precarias. Entre ellos se encontraban los generales José y Rafael Maceo; falleciendo este último en la isla, mientras que José murió, años después, combatiendo al frente de sus tropas.
En la
actualidad, las islas están guarnecidas por un destacamento del Tercio “Gran
Capitán” de la Legión y, como las obras posesiones españolas en el norte de
África, en 2024, recibieron la visita de la Ministra de Defensa.
Pero las
Chafarinas han sido declaradas Zona de Especial Protección para las aves, entre
las que se encuentra la segunda colonia mundial de gaviotas de Audouin y la
segunda en España de Pardela cenicienta. Allí se encontraba la última población
española de focas monje y otras especies, tanto de vertebrados como
invertebrados. Por eso, en las islas hay un equipo civil, dependiente del
organismo autónomo de Parques Nacionales, que estudian y cuidan ese importante
espacio natural.
El cementerio
se encuentra en la isla del Rey y su estado dista mucho de ser el adecuado. Por
personal militar se ha realizado un inventario de todos los enterramientos,
identificando los que ha sido posible, pero hasta el momento no ha habido exhumaciones.
Allí estuvieron
sepultados el general Rafael Maceo y el coronel Juan Cintra Domíngues, que
formaban parte del grupo de independistas cubanos deportados en las islas. En
1955, el gobierno cubano reclamó sus restos, que fueron repatriados a Cuba.
Cada año, los
familiares de los enterrados en el cementerio, acuden allí para efectuar una
ofrenda floral y, en la plaza de la isla Isabel II, ha sido levantado un
monolito, en recuerdo a todas las personas que vivieron en ella.
Hay también un
monumento, dedicado a todos los que dieron su vida por España y, últimamente,
se han realizado mejoras en las instalaciones de la isla, encaminadas
principalmente, a dotarle de autosuficiencia energética.
Finalmente, debemos recordar que en
la isla de Isabel II hay un faro, que entró en servicio en 1899. Anteriormente,
el personal militar había encendido otro por su cuenta. Desde 1984, el faro funciona
con la energía eléctrica proporcionada por unos paneles solares.

















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