En un artículo anterior hicimos referencia a un mártir que fue coadjutor de la parroquia de Fuendejalón. Hoy queremos recordar a otro mártir incluido en la misma causa de beatificación de los 111 mártires de la archidiócesis de Zaragoza que está incoada.
Se trata de D. Emilio Godina Marches que fue asesinado
en Caspe el 26 de octubre de 1936. Era
natural de Maella y cursó la carrera eclesiástica en el seminario menor de
Belchite y el Seminario Conciliar de Zaragoza, siendo ordenado sacerdote el 18
de diciembre de 1927.
Desempeñó su ministerio
pastoral en Calamocha (1928-1929) como coadjutor; en Arándiga (1932) como
encargado; y en la parroquia de San Pablo de Zaragoza (1932) de donde fue
enviado como regente a Trasobares. En esta localidad estuvo desde el 19 de
octubre de 1933 al 1 de octubre de 1935. De allí marchó, como regente, a las
parroquias de Azaila y Almochuel, siendo destinado a Fabara el 8 de mayo de
1936.
En esta última localidad
le sorprendió el inicio de la guerra civil y la llegada de las columnas de
milicianos procedentes de Cataluña. El 27 de julio prendieron fuego a la
iglesia parroquial y fusilaron a algunas personas.
Pudo esconderse en una masía, junto con D. José Lizano, coadjutor de Caspe, y un hermano de éste. Sus familiares intentaron salvarles con pasaportes y carnés de la CNT, pero el Comité de Maella tuvo conocimiento de lo que se preparaba e inició su búsqueda.
Apresado el 23 de
septiembre de 1936 fue llevado atado con cadenas a Maella y posteriormente a
Caspe. Allí estuvo detenido durante más de un mes, siendo sometido a todo tipo
de torturas y vejaciones, entre ellas el simulacro de fusilamiento en varias
ocasiones. Finalmente, en una fecha no determinada, aunque establecida entre el
26 y el 28 de octubre, fue fusilado en las tapias del cementerio de Caspe,
junto con el otro sacerdote y un joven de Acción Católica. Su cuerpo fue
arrojado a una gran fosa común en la que sepultaban a los fusilados, sin que su
cadáver pudiera ser identificado posteriormente.
El 11 de septiembre de
2001, el arzobispo de Zaragoza D. Elías Yanes inició la causa de canonización,
junto con la de otros 111 mártires. Tras obtener el placet de la Santa
Sede el 21 de mayo de 2006, el arzobispo D. Manuel Ureña publicó el decreto de
introducción de la causa que incluye al sacerdote al que nos estamos
refiriendo. Finalizados los trabajos en fase diocesana, fue remitida a Roma en
febrero de 2008, donde está a la espera de su resolución definitiva.


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