La noticia que dábamos ayer sobre la apertura de un portillo en la muralla, junto al almudí, nos ha hecho reflexionar sobre una realidad indiscutible, seguimos sin conocer con precisión el trazado de las murallas de Borja.
No fue una
cerca única, sino que se fue ampliando, conforme crecía la población, sin que
hayan quedado restos visibles de las mismas, salvo en el Cinto. Pero, en este
caso, se trata de las que delimitaban la alcazaba (que era el auténtico
castillo), con una única puerta de acceso, la llamada del Cierzo, que dio lugar
al topónimo “Portaza”.
A pesar de la
importancia de estas murallas, pues son de origen islámico, y de los
importantes restos de ellas que se conservan, nada se ha hecho para
investigarlas arqueológicamente y, sobre todo, para conservarlas.
El P. Marco Antonio del Arco S. J. escribió un opúsculo que
llevaba por título “Del origen, antigüedad y nobleza de la Casa y familia de
los Arco, naturales de Borja”, en el que dedica unas líneas al trazado antiguo
de la ciudad, que reproducimos.
En él se
refiere a la mencionada fortaleza con una sola puerta y a las cuatro que, según
él, tenía el casco antiguo, orientadas hacia los cuatro puntos cardinales:
La del
Pedreñal, en la calle de San Bartolomé; la de Sopez, a la salida de la calle de
las Botigas; la de Zaragoza y la del Norte, junto a la casa de los Coloma, por
donde tenían entrada a su barrio los cristianos nuevos (moriscos).
El P. del Arco
escribía a finales del siglo XVI o comienzos del XVII, cuando aún no existía la
puerta de San Francisco, aunque ya se había modificado la ubicación de la de
Zaragoza, a consecuencia de la construcción del claustro de Santa María.
Sí aparecen las
de San Francisco y Zaragoza en el plano del teniente coronel Francisco Coello,
datado en 1853, en el que, curiosamente, aparece una “puerta de San Jorge” en
la plaza de Santa María.
Pero, cuando
hace unos años, apareció este lienzo de sillares, al final de la calles de San
Bartolomé, junto al antiguo cuartel de caballería, quedamos completamente
sorprendidos, dado que venía a modificar todos nuestros conocimientos sobre el
trazado del casco antiguo, aunque, comoquiera que no se siguió investigando,
ignoramos a qué época correspondían.
Queda, por lo
tanto, mucho por hacer y, en algún momento, habrá que profundizar en el estudio
de lo que fueron murallas de Borja.




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