lunes, 16 de febrero de 2026

Los panteones del Cementerio de Melilla I

         El cementerio de la Purísima Concepción de Melilla es, como comentábamos ayer, el mayor cementerio militar español, en el que destacan los panteones a los que hoy nos referiremos, con la ayuda de las fotografías que nos ha remitido D. Juan Antonio Rodríguez-Toquero, que recientemente estuvo allí.

 

         Uno de ellos es el denominado “Panteón Margallo”, construido entre 1893 y 1893, con los fondos de una suscripción nacional, según proyecto del ingeniero militar D. José Ferrer y Llosas.

         Allí reposan los restos de los caídos en la Primera Guerra del Rif o “Guerra de Margallo”. D. Juan García Margallo era el Gobernador de Melilla, y al intentar ampliar las fortificaciones de la plaza, se acercó a la tumba de un personaje, considerado como un santón por los habitantes marroquíes de las localidades cercanas, que se alzaron en armas.

         La situación se complicó cuando el disparo de un cañón español alcanzó una mezquita, convirtiendo la insurrección en una guerra santa, a la que se sumaron habitantes de otras zonas de Marruecos, llegando a tomar el control de varias posiciones españolas.

         En su intento de recuperarlas, el propio general Margallo, murió alcanzado por los disparos del enemigo y, para restablecer la normalidad fue necesario el envío de numerosas fuerzas y el bombardeo constante de los buques de la Armada.

         El mausoleo en el que reposa el general y los fallecidos en aquellos combates, está formado por piedra de cantería, abre su puerta sobre tres escalones y los paños del contorno están adornados con coronas funerarias. En su interior hay una capilla y, bajo ella, se encuentra la cripta con las sepulturas.

 


         Otro de los grandes mausoleos es el Panteón de los Héroes, muy cercano al anterior y con unas impresionantes vistas al mar. Fue erigido con los fondos que sobraron de la cuestación nacional en favor de los caídos en la guerra de Melilla y la primera piedra la puso el rey Alfonso XIII el 7 de enero de 1911.

 


         Se accede por una gran escalinata, al pie de la cual un pequeño monolito recuerda a los caídos en Annual que fueron enterrados aquí. El panteón lo corona una estatua de la diosa Niké que lleva en sus manos una corona, símbolo de la Victoria y una palma que lo es del martirio.

 

A sus pies una placa con la inscripción “Melilla a los que sucumbieron por la Patria” y, tras la estatua una cruz de piedra.

 



         Al interior se accede por un vestíbulo que finaliza en cuatro columnas de mármol. Tiene forma circular, estando iluminado por cuatro lucernarios. Al frente un altar y, en torno suyo los nichos con lápidas de mármol negro.


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