El cementerio de la Purísima Concepción de Melilla es, como comentábamos ayer, el mayor cementerio militar español, en el que destacan los panteones a los que hoy nos referiremos, con la ayuda de las fotografías que nos ha remitido D. Juan Antonio Rodríguez-Toquero, que recientemente estuvo allí.
Uno de ellos es
el denominado “Panteón Margallo”, construido entre 1893 y 1893, con los fondos
de una suscripción nacional, según proyecto del ingeniero militar D. José
Ferrer y Llosas.
Allí reposan
los restos de los caídos en la Primera Guerra del Rif o “Guerra de Margallo”.
D. Juan García Margallo era el Gobernador de Melilla, y al intentar ampliar las
fortificaciones de la plaza, se acercó a la tumba de un personaje, considerado
como un santón por los habitantes marroquíes de las localidades cercanas, que
se alzaron en armas.
La situación se
complicó cuando el disparo de un cañón español alcanzó una mezquita,
convirtiendo la insurrección en una guerra santa, a la que se sumaron
habitantes de otras zonas de Marruecos, llegando a tomar el control de varias
posiciones españolas.
En su intento
de recuperarlas, el propio general Margallo, murió alcanzado por los disparos
del enemigo y, para restablecer la normalidad fue necesario el envío de
numerosas fuerzas y el bombardeo constante de los buques de la Armada.
El mausoleo en
el que reposa el general y los fallecidos en aquellos combates, está formado
por piedra de cantería, abre su puerta sobre tres escalones y los paños del
contorno están adornados con coronas funerarias. En su interior hay una capilla
y, bajo ella, se encuentra la cripta con las sepulturas.
Otro de los
grandes mausoleos es el Panteón de los Héroes, muy cercano al anterior y con
unas impresionantes vistas al mar. Fue erigido con los fondos que sobraron de
la cuestación nacional en favor de los caídos en la guerra de Melilla y la
primera piedra la puso el rey Alfonso XIII el 7 de enero de 1911.
Se accede por
una gran escalinata, al pie de la cual un pequeño monolito recuerda a los
caídos en Annual que fueron enterrados aquí. El panteón lo corona una estatua
de la diosa Niké que lleva en sus manos una corona, símbolo de la Victoria y
una palma que lo es del martirio.
A sus pies una placa con la
inscripción “Melilla a los que sucumbieron por la Patria” y, tras la estatua
una cruz de piedra.
Al interior se
accede por un vestíbulo que finaliza en cuatro columnas de mármol. Tiene forma
circular, estando iluminado por cuatro lucernarios. Al frente un altar y, en
torno suyo los nichos con lápidas de mármol negro.










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