La isla de Alborán no pertenece geográficamente al continente africano ni es una plaza de soberanía española en el mismo, pero, dado que también la reclama Marruecos, hemos querido incluirla en el recorrido que estamos efectuando.
Con una superficie que no llega a un kilómetro cuadrado (600 metros
de longitud), este islote español está situado en el mar al que da nombre,
entre Almería (de cuyo municipio forma parte) y la ciudad autónoma de Melilla. Para
garantizar la soberanía española está habitada, en la actualidad por un
destacamento de Infantería de Marina.
La construcción
más importante es la del faro, inaugurado en 1876. Su mantenimiento estaba
encomendado a unos fareros que residieron en la isla, con sus familias, hasta 1964,
año en el que el faro fue automatizado.
Allí y en una construcción cercana reside ahora el destacamento de Infantería de Marina, enlazado con el territorio peninsular por medio del helipuerto en el que pueden aterrizar los helicópteros de la Armada que traen los suministros y relevos.
Hay también un pequeño puerto en el
que pueden resguardarse, en caso de temporal, los barcos pesqueros que faenan
por la zona. En tiempos remotos la isla sirvió de base para corsarios y piratas
y, ya en época contemporánea, suscitó el interés de algunas potencias, así como
de las mafias del narcotráfico y de la inmigración ilegal, por lo que la
presencia española que, anteriormente, había sido intermitente, se hizo permanente.
En la zona señalada por un círculo
rojo en la foto, se encuentra un pequeño cementerio, restaurado en 2004, que solo
acoge tres tumbas. Las dos de la izquierda son de Isabel Espinosa Heras, suegra
de un farero, fallecida en 1910 y de Antonia Fernández de Somavilla, esposa de
otro que murió en 1920.
La tercera corresponde a un cadáver
de una persona desconocida que el mar arrojó en la isla en agosto de 1943 y
que, con muchas probabilidades es el de aviador alemán Walter Laterner, aunque
por no poder ser verificada su identidad, no fue trasladado al cementerio alemán
de Cuacos.
Formaba parte de la tripulación del
Junker Ju-88 Wnr. 822185 que, con otros aviones de la Luftwaffe, atacó
el 13 de agosto de 1943 al convoy aliado MKS-21, integrado por 32
barcos, con carga diversa, que navegaba en dirección a Gran Bretaña.
Tuvo que amerizar frente a la costa
almeriense, cerca de El Palmeral, falleciendo tres de los miembros de la
tripulación. Sobrevivió, aunque herido, el piloto Helmut Frommhold. El 2 de
septiembre aparecieron en las costas de Málaga los cadáveres de los
suboficiales Erhard Güstrau y Gerhard Schreiner, que fueron enterrados en
Roquetas de Mar.
En la actualidad, en el cementerio
alemán de Cuacos hay dos cruces con sus nombres y las fechas de nacimiento y
muerte, pero comoquiera que en ellas se hace constar I.M. (In memoriam) quiere
decir que sus cuerpos no reposan allí, posiblemente porque no fueron
encontrados en Roquetas. El cuarto tripulante era el mencionado Walter
Laterner, segundo piloto. Comoquiera que el cadáver que llegó a Alborán vestía
el uniforme de vuelo de la Luftwaffe, hay muchas posibilidades que sea el que
está enterrado en el pequeño cementerio de la isla, aunque “oficialmente” se le
siga dando por desaparecido.
Hay una leyenda en torno a una
cuarta tumba, situada en un paraje desconocido del islote, en la que
supuestamente está enterrado el pirata tunecino Al-Borany que allí tenía su
base de operaciones y que, según algunos, fue quien dio nombre a esta isla
española.
La isla y su
entorno son Zona de Especial Protección para las Aves y el Parlamento de
Andalucía aprobó, en 2003, su declaración como “Paraje Natural”. Entre la
escasa vegetación se encuentra la llamada manzanilla o botoncillo de Alborán
(en la foto).
En 1899, el geólogo Friedrich Becke
descubrió en la isla una roca ígnea, a la que dio el nombre de alboranita, calificándola
de andesita hiperstena con caracteres exclusivos de la isla. Hay que tener en
cuenta que, muy probablemente, la isla tuvo su origen en el Mioceno, siendo el
resto de un edificio volcánico surgido durante el plegamiento alpino, con una
caldera explosiva, destruida después por el mar.
Como curiosidad, podemos mencionar
que, en la página dedicada en Wikipedia a la isla, se hace mención a la
supuesta fundación de un monasterio copto, por unos monjes llegados desde el
monte Athos. Para ello se basaba en un artículo publicado por nuestro
Presidente en la Revista General de Marina, a partir de los datos
encontrados en un ejemplar de El Español de 28 de diciembre de 1954.
Pero lo que omiten en Wikipedia, respecto a esa sorprendente noticia es el dato
referido a la fecha de publicación del reportaje en el citado periódico, algo
que nuestro Presidente sí mencionaba.











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