Un colaborador del Centro vino a traernos los diez volúmenes de la obra El Patrimonio del Mundo, editada por Plaza Janés en 1985. No la teníamos y la aceptamos, aunque el espacio disponible en la Casa de Aguilar se encuentra ya al límite.
Pero, lo más
sorprendente es que no comunicó que la había encontrado en un contenedor donde
había muchos más libros.
No es que dudásemos
de su palabra, pero quisimos acercarnos a ese contenedor que, efectivamente, se
encontraba repleto de libros, algunos de gran formato y otros, al menos,
curiosos.
Es evidente que
muchas personas quieren deshacerse ahora de libros que adquirieron hace años y,
de hecho, en varias ocasiones, nos han llegado hasta nosotros. Pero, verlos
sumidos en un contenedor de papel es algo muy triste.

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