martes, 18 de agosto de 2026

Triste destino para una biblioteca

         Un colaborador del Centro vino a traernos los diez volúmenes de la obra El Patrimonio del Mundo, editada por Plaza Janés en 1985. No la teníamos y la aceptamos, aunque el espacio disponible en la Casa de Aguilar se encuentra ya al límite.

         Pero, lo más sorprendente es que no comunicó que la había encontrado en un contenedor donde había muchos más libros.

         No es que dudásemos de su palabra, pero quisimos acercarnos a ese contenedor que, efectivamente, se encontraba repleto de libros, algunos de gran formato y otros, al menos, curiosos.

         Es evidente que muchas personas quieren deshacerse ahora de libros que adquirieron hace años y, de hecho, en varias ocasiones, nos han llegado hasta nosotros. Pero, verlos sumidos en un contenedor de papel es algo muy triste.

 

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