jueves, 24 de septiembre de 2026

Rehabilitación en Bureta

         Pedro Domínguez Barrios se hace eco de la adquisición, por parte del Ayuntamiento de Bureta, de un edificio de esa localidad, con el propósito de rehabilitarla para el alquiler.

Considera que es una buena noticia, ya que se trata de una tipología de fachada con unas características determinadas correspondientes a un tiempo concreto, con escasos ejemplos en otras localidades.

 

Son unas fachadas sobrias, siempre enfoscadas de cemento y pintadas, con vuelos de miradores o terrazas de líneas sencillas y simétricas, las barandillas son igual de sencillas, un simple perfil tubular horizontal, y las fachadas no se coronan con el tradicional alero volado aragonés, sino con un murete o pretil que oculta la cubierta. Este se refuerza con pilastras y decoración geométrica sencilla, remates de pilastras y cajeados en los paños.

El caso de la desaparecida de Magallón, tenía el alero tradicional, perteneciente a la construcción original del siglo XVI. Aunque no tienen asignada ninguna tipología, pertenecen a los años del art decó, a partir de 1930 orientativamente.

 


         Otros ejemplos son los edificios existentes en Ainzón y Borja (en la plaza del Mercado). En este último caso, fueron restaurados recientemente sus balcones, reproduciendo el diseño original, pero quedó pendiente el pintado de la obra nueva.

La casa de Bureta disfruta de una ubicación privilegiada, entre la calle Mayor, y la plaza Condesa de Bureta, frente a la parroquia de la Santa Cruz. Su planta es rectangular con un vértice en chaflán, y dispone de tres plantas, baja más dos alzadas, y un solanar en la cubierta.

         En la planta primera dispone de los vuelos o miradores idénticos como los descritos anteriormente, uno en un extremo, y el otro en el chaflán, ambos disponen una ventana en su frente, y dos de proporciones esbeltas a sus lados, arrancan y se rematan con molduras sencillas, y su techo sirve de terraza a la planta segunda, cerrándose con los típicos pilaretes unidos por el pasamanos circular.

Todas las ventanas tienen alféizar de ladrillo a tizón. El pretil de coronación se levanta sobre una cornisa de tres molduras escalonadas sencillas, y consta de seis paños en la fachada larga, dos en la corta, y uno en el chaflán, estos quedan delimitados por pilastras rectangulares, y presentan un cajeado central, enmarcado por líneas sencillas. Sobre la fachada principal, prolongando tres de estas pilastras se eleva un solanar que divide en dos la cubierta, con dos huecos sobre alféizar de ladrillo al igual que las ventanas e idéntico remate que la planta segunda, es decir con el mismo lenguaje que la casa.

Pedro considera que, si la rehabilitación es acertada, será una buena noticia para nuestro patrimonio arquitectónico.


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