Pedro Domínguez Barrios se hace eco de la adquisición, por parte del Ayuntamiento de Bureta, de un edificio de esa localidad, con el propósito de rehabilitarla para el alquiler.
Considera que es una buena noticia,
ya que se trata de una tipología de fachada con unas características
determinadas correspondientes a un tiempo concreto, con escasos ejemplos en
otras localidades.
Son unas fachadas sobrias, siempre
enfoscadas de cemento y pintadas, con vuelos de miradores o terrazas de líneas
sencillas y simétricas, las barandillas son igual de sencillas, un simple
perfil tubular horizontal, y las fachadas no se coronan con el tradicional
alero volado aragonés, sino con un murete o pretil que oculta la cubierta. Este
se refuerza con pilastras y decoración geométrica sencilla, remates de
pilastras y cajeados en los paños.
El caso de la desaparecida de
Magallón, tenía el alero tradicional, perteneciente a la construcción original
del siglo XVI. Aunque no tienen asignada ninguna tipología, pertenecen a los
años del art decó, a partir de 1930 orientativamente.
Otros ejemplos
son los edificios existentes en Ainzón y Borja (en la plaza del Mercado). En
este último caso, fueron restaurados recientemente sus balcones, reproduciendo
el diseño original, pero quedó pendiente el pintado de la obra nueva.
La casa de Bureta disfruta de una
ubicación privilegiada, entre la calle Mayor, y la plaza Condesa de Bureta,
frente a la parroquia de la Santa Cruz. Su planta es rectangular con un vértice
en chaflán, y dispone de tres plantas, baja más dos alzadas, y un solanar en la
cubierta.
En la planta
primera dispone de los vuelos o miradores idénticos como los descritos
anteriormente, uno en un extremo, y el otro en el chaflán, ambos disponen una
ventana en su frente, y dos de proporciones esbeltas a sus lados, arrancan y se
rematan con molduras sencillas, y su techo sirve de terraza a la planta
segunda, cerrándose con los típicos pilaretes unidos por el pasamanos circular.
Todas las ventanas tienen alféizar
de ladrillo a tizón. El pretil de coronación se levanta sobre una cornisa de
tres molduras escalonadas sencillas, y consta de seis paños en la fachada
larga, dos en la corta, y uno en el chaflán, estos quedan delimitados por
pilastras rectangulares, y presentan un cajeado central, enmarcado por líneas
sencillas. Sobre la fachada principal, prolongando tres de estas pilastras se
eleva un solanar que divide en dos la cubierta, con dos huecos sobre alféizar
de ladrillo al igual que las ventanas e idéntico remate que la planta segunda,
es decir con el mismo lenguaje que la casa.
Pedro considera que, si la
rehabilitación es acertada, será una buena noticia para nuestro patrimonio
arquitectónico.




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