martes, 17 de febrero de 2026

Los panteones del Cementerio de Melilla II

 

         Hacíamos referencia ayer a dos grandes panteones militares existentes en el cementerio de la Purísima Concepción de Melilla, pero no son los únicos en este impresionante camposanto que es, sin duda, el mayor de España.

         Hoy nos referiremos a dos de los que albergan los restos de los regulares caídos en combate. El primero de ellos es el Panteón de Regulares número 2, edificado en 1924 para acoger los restos de los miembros de las unidades de Regulares muertos en la llamada “Guerra de Margallo”, a la que ya nos referimos.

         De planta cuadrada, tiene sus paredes enlucidas y pintadas de blanco, con el entablamento que lo recorre y las molduras del zócalo de color albero. En la fachada principal cuatro columnas con capiteles corintios, sobre las que reposa un frontón triangular, enmarcan la portada que da acceso a la capilla, bajo la cual se encuentran las sepulturas.



         Entre ellas la del Teniente General D. José Sanjurjo, tras ser exhumado del panteón donde reposaba en Pamplona, en aplicación de la llamada “Ley de la Memoria Histórica”. Sus restos fueron llevados a este panteón de Melilla, dado que había sido Comandante de Regulares durante la Guerra del Rif y, posteriormente, Comandante General de Melilla.

 

         El otro panteón es el de Regulares número 5, inaugurado en 1927 para que allí reposaran los restos de los miembros del Grupo nº 5 de Regulares de Alhucemas.


         Tiene forma troncopiramidal, con un remate escalonado, en cuya parte superior había un piramidón, ahora desaparecido. En su frente, unas lápidas recuerdan a los caídos en combate.

 


         En su única planta se encuentra un altar y un grupo de sepulturas, aunque en torno suyo se disponen otras tumbas.

 

         Otro de los panteones militares es el de la Aviación, construido en 1932, para albergar los restos de los aviadores caídos en acción de guerra, en las campañas de Marruecos.

         El primero en ser inhumado fue el teniente de la Legión y piloto D. Bernardo Salgado Fernández de Villa Abrille, fallecido el 22 de agosto de 1923, al ser derribado su aparato, un Bristol F.2B cuando operaba en apoyo de la posición de Tifarauin. Además, de los caídos en Marruecos, también reposan allí otros aviadores muertos en la Guerra Civil. En total, son 67 aviadores, por el momento.

 


         Finalmente, nos referiremos al llamado “Patio de la Legión” que no es un panteón, sino un espacio con las tumbas de legionarios caídos, presidido por una esbelta palmera que se alza sobre una basa con escaleras adosadas y el emblema del Tercio “Gran Capitán” pintado al frente.

         La palmera es uno de los elementos emblemáticos de este cementerio, aunque no sabemos el estado en el que se encuentra ahora, tras la plaga que afecta a estos árboles. Por otro lado, emociona la disposición de las tumbas, todas iguales que, en cierta manera, recuerda la de otros cementerios militares existentes en diversos países y que tantas veces hemos envidiado.


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